viernes, mayo 26, 2006

A solas

No quería darte mi teléfono, ¡carajo! porque sabría que estaría esperando tu llamada, por eso no quise pedir el tuyo, ahorita te estaría llamando como desesperada y buscando un refugio, para mitigar estos momentos de ocio en los que deseo estar con alguien.

Si no te lo hubiera dado me resignaría a la idea de que nunca llamarás.

Está bien, en esta tarde de lluvia, mi mano, mi cama, las sabanas, la almohada y mis piernas tendrán que trabajar solas, mejor dicho solo conmigo.

Me ahorraré los remordimientos, los riesgos, los preservativos, los nervios y mis gritos…

Geisha

6 comentarios:

Infernarium dijo...

a mi si me lo darias?

Don Mike dijo...

fALTA DE CONFIANZA..JAJA...NO SE CREA,MI PRIMERA VEZ EN SU BLOG...ME LATE..OK...CUIDESE SALUDOS---

Indigente Iletrado dijo...

Guárdalos.

Vístelos de gala para cuando la ocasión como la persona realmente valgan la imprudencia del riesgo.

Simplemente lo sabes...

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Maycol dijo...

me encanta como termino esta historia, muchos saludos geisha adorada