martes, febrero 09, 2010

Monocromo

Me he perdido para regresar a casa más de tres veces, para ser exactos. Pienso mucho en el show gratuito de freaks que ofrece la ciudad. Gente que se hace pasar por ciega, sanos que se retuercen, drogadictos que se dan marometas para caer en vidrios rotos, mujeres lindísimas que repiten como perico, su discurso para vender en cada vagón sus productos. Ahora que lo pienso ningún vendedor guapo he visto.
Me agradan los que venden discos, porque por ratitos escucho música. ¿A qué capitalismo nos ha relegado el desempleo? Ambulantes que cargan sus mercancías en las calles y se esconden cuando la tira pasa, simplemente poético, ese acto desde que soy niña me encanta.
Miles de chácharas inimaginables están ahí, a dos pesos, a tres, a cuatro…
Ahora me sumo a los que se autoemplean, se venden por partes, usan su voz, usan sus manos, su ingenio, corren, ofrecen, insisten, hacen bissness.
Odiaba la ciudad, ahora me adapto he insisto en creer que no es tan mala. Extraño el silencio, el olor de la tierra y todo lo demás.
Mamace preciosa está mejor, hablamos y la tos desapareció.


domingo, febrero 07, 2010

grandísimo...

Y qué vas a hacer y dónde vives, y cuál es el plan, y ya buscaste empleo… ¿por qué tanta puta pregunta? Como si alguna vez te hubiera importado grandísimo pendejo.
Me encabroné, cómo si yo lo supiera todo. Me da la impresión de que algunos me ven como alguien que la ha cagado y no sólo eso, sino que ha hecho de su vida una diarrea.

Hoy comimos enmoladas, quesillo y chapulines, todo de Oaxaca, Bety festejó el cumple de su marido y nos reunimos los 9 oaxacos, viejos amigos de prepa, miembros del club ‘niños santos y virtuosos’ ¡pueden creerlo! Alguna vez pertenecí a esos clubs y hoy nos reencontramos, justamente aquí en el defectuoso.

Ví a mi mamá. El mundo me cayó encima. Debo reconocer que la extraño, la adoro, la amo, la necesito, pero tengo que quitarle el mando en mi vida.

Se ha soltado la tormenta. No sé si sea cierto que lo peor ha pasado o apenas va a llegar.

viernes, febrero 05, 2010

Personaje que pesa

Miriam y yo somos las dos locas que nos salimos de nuestra casa, con la plena confianza en que podemos hacer nuestra vida en otro lugar.
Hoy pensamos en la manera de autoemplearnos haciendo lo que nos gusta. Fuimos a la Casa Jaime Sabines, para preguntar por los talleres y cómo estructurar una propuesta.
Hace ya casi diez años que definí mi línea, lo erótico es lo mío. En el primer taller literario al que asistí fui la primera en publicar algo sexoso, y en más de una ocasión sin quererlo me han puesto esa clasificación. No me molesta. Me agrada escribir sobre sexo y todos los avatares que implican, no es sólo describir vaginas, penes y culos, más allá de genitales, las letras reestructuran los pensamientos y emociones que se generan, en un acto totalmente natural, pero que hemos resignificado a través de la cultura.
Las tres amigas en la mesa terminamos hablando de nuestra sexualidad. Nuestra escuela es pésima, las ideas con las que nos han educado, los clichés que hemos reproducido, a miles de mujeres les han cuarteado el clítoris, con cuentos de hadas y hombres cabrones.
Este blog, nació sin pretensiones y terminó siendo parte de mi proyecto personal. Por este medio he conocido a algunas personas, una de ellas, hasta la fecha nuestro lazo afectivo es vigente. Supongo que una de las cosas que afectó para que este lazo no se desarrollara a otro nivel, fue el mismo blog, la Geisha pesaba con sus muchos vicios, que sinceramente son como espejitos de conquista.
Como personaje he sido transparente, aparento un poco de ruindad, y le agrego unas gotas de ficción, eso no les ha resultado agradable a las personas que quieres y te leen, porque te confunden entre el personaje que es creado, con el que crea.
Mi experiencia me ha dicho que la distancia no ayuda en el amor, por más que la virtualidad sea un medio que ayude a tenernos comunicados, la presencia es indispensable, por tanto es casi imposible enamorarse por Internet.
Una de las cosas que me encantan de la Geisha, es que a ella cuanto le gusta lo toma, lo disfruta y si no es para ella lo deja ir, no se aferra, pero también una de las cosas que he aprendido de ella, es que la mayoría de hombres mexicanos que ha conocido no pueden negar su gen de machotes.
La Geisha, se puede tirar al wey que quiera, con sólo gustarle y tener cara de ‘hacer buenas chambas’, nunca ha comprendido el porqué debe hacerlos esperar, conocerles y darles un poco de trabajo.
Con o sin personaje, nunca faltan los fulanos que sin más preámbulo van al grano kamanóstrico ‘vamos a coger’, y uno se queda con cara de what?, ¿pus dónde quedó el romanticismo? ¿a qué hora me besarte el cuello? ¿a qué hora me endulzaste el oído?... en fin, algunas veces uno se da cuenta que no es tan liberada como se quisiera, y que los convencionalismos aunque paliativos hipócritas, son bastante agradables para calentar motores y humedecer calzoncitos.
Sin duda Viridiana es un poco más anticuada, pero a la Geisha le valen madres algunos convencionalismos.
Entre Miriam, Bety y yo, hablamos de las ideas que nos han inculcado en la familia, ‘el novio que presentes es con el que te vas a casar…’, de lo difícil que es encontrar un espécimen, al que no le pese lo que eres, lo que fuiste o el mounstro que puedes ser, y que aún así, te acepte tal cuál. También esa es una de las razones de la huída, ir a un lugar donde la historia de vida, haya sido como haya sido, sea eso, una historia ligera, que ya no pesa, que se pueda ventilar sin que duela, que sea determinante para no pasar por los mismos hoyos, que no se olvide para no repetirla, que sea vigente para construir algo nuevo.
No sé que siga, pero sin duda, creo que habrá más historias nuevas, de eso se trata.

miércoles, febrero 03, 2010

mi realidad y la ventana de la tos



No me despedí de nadie porque no quería oír razones para quedarme. Tengo 15 días aquí y 9 con tos. Dicen que son los cambios climáticos, la contaminación, el ambiente en el metro, mis defensas bajas, la falta de amor.
Hasta que hoy vi a mi maestro de Reiki, dijo que es enojo. ¿Enojo? ¿de qué? ¿Hacía quién? En mi vida había tenido un colapso de tos de tantos días, mis pulmones se han ido en cientos de flemas, ¿representan acaso todas esas cosas que me guardé y no las pude decir en su tiempo y en su momento preciso?
¿El enojo vendrá hacía esa persona de la que espero una llamada y no la ha hecho? No tengo por qué exigirla, los pequeños detalles le valen madres a los hombres. Next page. Asunto cerrado.
He hablado con otra de mis amigas, cuyo caso es el mismo, huyó de su casa porque el cordón umbilical le pesaba, porque las oportunidades laborales en el rancho se les dan a quien tiene palanca, por supuesto nosotras no las tenemos. Eso está bien, porque estamos obligadas a hacer lo que nos plazca y nos va mucho mejor.
Mientras estoy en el metro o en pesero pienso en los dos fulanos. El primero sabemos que es un idiota. El segundo un indeciso. ¿Por qué si le dices que lo amas? ¿El pendejo no reacciona? Retraso mental en el amor.
Si, hay un poco… no, no es un poco, es mucho enojo. Dejar todo, era reaccionar ante un: ¡me parto la madre en este lugar y a todos les vale!, pues ahora me importo yo, me importa mi vida y quiero hacer lo que a mí se me antoja.
Hoy también en el micro pensé en mi hermana, hace unos días soñé que ella se resistía a hablar conmigo. Las relaciones en casa eran insostenibles, ya no quería ver jetas, ni que esas cosas siguieran ocupando un gran espacio.
Nadie es profeta en su tierra. Guillermo dice que necesito amor. ¡Ah huevo! Tiene razón. He sido presa de la pasión de otros, pero no del amor.
Me crié coja del lado paterno. Ahora sé que mi papá le jaló el pellejo a mi abuela casi dos años, que mi padre diseñó la casa de mi tío, que aún pesa hablar de él y de Oaxaca.
Por algo estoy aquí, los vestigios de mi pasado me sorprenden.
La ciudad ha sido buena, pero mi cuerpo sufre los estragos. ¡Ya por favor! ¡por favor! ¡por favor! Sistema inmunológico ¡reacciona y elimina esta tos!
He pisado tierra y como toda persona adulta debo buscar empleo. Sé escribir, me gustan las áreas audiovisuales y eso quiero hacer. Debo comer, comprar ropa más abrigadora y conseguir Internet. Necesidades vitales. El dinero se maximiza, pero eso no es garantía de eternidad.
Conocí al primer aventurado a invitar la comida en esta ciudad, un matemático, pragmático, dogmático… sencillamente encantador cuando habló de Marx y sobre el ‘trabajo socialmente útil’. Realmente Geisha se quedó a invernar, la creadora del personaje salió a comer. Fue ahí donde comprendí que hay que aterrizar, Viridiana come, caga y se enferma, si no se suplen las necesidades vitales, la escritura pasa a último término y Geishita se evapora.
A veces hay que perder la vergüenza, cuando se necesita ayuda. Por ello si alguna vez les he facilitado una sonrisa, carcajada, humedad de cualquier tipo, o patada en el estomago, he cumplido con un ‘trabajo socialmente útil’ (palabras de Víctor), por ello quien guste cooperar con tres varos para el metro, o para los diez pesos del Internet, o los veinte para la comida… vuestra aportación será bien recibida, pues tengan por seguro que su uso será para un fin bastante constructivo, como vivir y cubrir la dosis de ceftriaxona en mis nalgas (ja, ja, ja, es la medicina para la tos).
Geisha abre su ventana a la realidad. Le da vida a Viridiana en esta ocasión, porque sin ella ambas chupamos faros. Por cierto otra recomendación que me hicieron es que Geisha entrara a tratamiento psicológico, bueno, tal vez que hiciera la advertencia que todo cuanto le pasa, no tiene objeto alguno de invitar a los demás a que piensen como ella. ¡Chingao! El mensaje me parece demás, cada quien es dueño de su vida.

jueves, enero 28, 2010

Seno perdido

‘Espero que encuentres lo que buscas.’ Me dijo. Sí, vine a este lugar porque quiero encontrar ese algo que desde hace muchos años olvidé y me fue arrebatado sin quererlo.
Me es inevitable comparar, una de las personas a las que más quiero es mi abuelo, porque es un viejo valemadres, raboverde, verdulero y huevón, pero absolutamente sano y borracho.
He conocido a mi abuela, la he empujado en la silla de ruedas por las calles de esta histérica ciudad. Dice que tengo paciencia. La última vez que la vi sana, fue cuando toqué los juguetes de una de mis tías y me regañó, esa vez mi mamá juró no volver a llevarme a verla. No es algo que me provoque malos sentimientos, ni siquiera los sentí cuando era mocosa, ella siempre fue alguien a quien me daba igual si me trataba bien o no. El cariño se gana y yo no me gané el de ella, ni ella el mío, pero ahora he crecido y ya no soy una niña.
He pensado mucho mientras la empujo por el eje 5, observo cómo me observan, algunos señores de edad me sonríen, me ven con ternura, los conductores supongo que nos odian, el trolebús se desvía cuando paso a su lado, compramos gelatinas, vamos a los centros comerciales, ella busca pretextos para salir de la cama en la que lleva catorce años. Hoy fuimos a cortarnos el cabello en una oferta de dos por uno. Ella quiere que le platique cosas, pero soy mala platicadora, le digo que las abuelas les sobran cosas para contar, y yo soy una buena oyente, pero aún así no habla mucho del pasado. Ya le saldrán las palabras sin que se las pregunte.
Nunca había visto a una mujer si un seno, hoy la bañé, la miré desnuda, le enjaboné la espalda y no pude evitar pensar en mi padre.
Este cuerpo también fue tuyo papá.

-¿Sabías que no tenía un seno?
-No abuela, no sabía.
- Me lo quitaron por un tumor, y eso que amamanté a mis siete hijos. Tu padre soltó la Chichi hasta los dos años.
-Creo que nunca la soltó abuela, ja, ja, ja.

Ya no es insoportable descubrir cosas. Es gratificante encontrar a una abuela que en medio de una maraña de tragedias, sea como la pieza faltante de un complejo rompecabezas.
Han sido pocos días, le he dado de comer, la abrigo, a veces vemos su telenovela y constantemente se queja de que todas las muchachas que la cuidan, la dejan, le roban cosas o la tratan mal.
Yo no soy tu muchacha abuela. Soy tu nieta, no quiero tu dinero, quiero que me cuentes cosas, quiero que me digas por qué hiciste lo que hiciste con nosotros, quiero que me digas quien fue mi padre y quien fue el padre de mi padre, quiero que me digas eso.

- Creo que no voy a poder subir este escalón.
- Claro que puedes, anda no tengas miedo, aquí tienes mi mano, eso, eso, ¿ya ves que sencillo?
No cabe duda que cuando se es viejo, se vuelve a ser un niño, pero con bastón o silla de ruedas.

lunes, enero 25, 2010

Pinturas




Las tetas grandes y los rostros nacionalistas, ratifican el fracaso de la no unidad identitaria del país en épocas revolucionarias. Los murales de Orozco, Rivera, nada tiene que ver con Tamayo. Dos contra uno, enemistades artísticas que finalmente terminaron exhibidas en el mismo pasillo de bellas artes.
Mi rostro es una mezcla de ojos rasgados, con nalgas escurridas como la de los chinos ¿por qué no heredé el culo istmeño de mi madre? ¿por qué no heredé la gloria de sus piernas carnosas? ¿por qué no heredé su gracia parlanchina?
Soy una mujer en la familia que todos tachan de insignificante.
Vi las exposiciones, las líneas, los pincelazos, la libertad artística de figuras sin forma, nunca me han agradado. Por ello preferí ver las tetas y los cuerpos morenos de los muralistas.
Esos cuerpos desnudos pintados en un bastidor, me recordaron algo.
Conrado, era uno de los pocos hombres cuya atracción me había penetrado desde el instante en que lo vi. Su aire desolado, la masacre que se había provocado por sus excesos, me encantaba. Había poesía en su mirada, había duda, había una profunda claridad en su caos y por supuesto me extasiaba la imposibilidad de tenerlo.
Pasaron los años para que Conrado decidiera salir conmigo. Lo hizo cuando no habría vínculo emocional para unirnos. Pasó por mí en una moto. Las trivialidades nos llevaron al primer beso de la noche en el café. Su pretexto fue lindo, llevarme a conocer su estudio para ver su trabajo que sería expuesto en unos meses.
No hubo objeción, yo sabía lo que quería, él también, en medio del piso regado con aguarrás y pintura, declaró su deseo.
Conocí su habitación, típica en el desorden de un artista, un aparato de música y el colchón en el suelo para evitar el rechinar de la cama vieja. Fue torpe, su gran sexo le restó práctica en las caricias, conté las veces que lamió mis senos. Tres.
Me embistió con velocidad, con fuerza. Grité. Grité. Grité por dolor, él pensó que era placer.
Tres meses después, en su exposición vi a una mujer desnuda. No tenía mi rostro, pero ahí estaba mi cuerpo, mis caderas, mis piernas flacas, la expresión de mis manos.
Alucinaciones mías pensé. Egocentrismo puro. No era posible que su ínfimo tacto, su boca tres veces en mis senos, pudiera replicarme. No, no, no, no era yo.
Las distancia y la curiosidad suplida, arrojó el resultado esperado. Nos veíamos en la calle, fingíamos no conocernos, no era necesario saludarnos.
Su siguiente exposición la tituló ‘Indiferencias’. La observé con atención, gente caminando en la calle, una moto en un camino oscuro, un piso sucio, un rostro gritando, una mujer cogiendo con un chapulín. ¿Arte? No, no, no tampoco era yo.

viernes, enero 22, 2010

Perdida en la noche

Tres días he probado comida china, el lunes una preciosa paisana, me sirvió un paquete enorme, el día siguiente comí el resto, ayer Karis invitó.
He pasado horas en el transporte, he adoptado a Vila Matas como mi escritor de metro. Conocí a mi nuevo sobrino, y en donde he encontrado libros no he perdido oportunidad para pedirlos prestados. Ahora tengo en lista de espera a Roberto Bolaño 2666.
Ayer en el recorrido por Donceles, pude valorar la fortuna de ser oaxaqueña, por diez años, por ñoño que suene, he vivido del IAGO, he leído los mejores libros en las mejores ediciones, he visto buenas pelis gratis. Soy hija de Toledo, sin siquiera haberle dicho papá.
Desde ayer, sentí la necesidad de robar, encontré la primera edición del libro del Mai, en Joaquín Mortiz, cien lanas, varo que no puedo pagar, lo robaría, pero tengo cosas que leer y creo en el karma.
Fui a librerías de viejo. No hay como la biblioteca de allá. Utilizaré mi credencial mientras tenga vigencia, fui a bellas artes y por ser maestra, que ya no lo soy, entré a ver los murales y la exposición de un pintor italiano, Pedro Friedeberg, recordé a Hitchcok.
Hablé de la pelis, nos recomendamos cosas que no conocíamos, después de todo creo que no soy tan ignorante.
Me perdí de regreso a casa, de noche en un lugar desconocido, es para jalarse los pelos. Desde que salí de Oaxaca, he notado que la comida es más rica ¡tiene sabor! ¡he recuperado el apetito!, como despacio y disfruto lo que sea en mi boca.
Hablamos de las perdidas, hablamos de lo que dejamos, hablamos de nuestras soledades, de nuestra mutua compañía, hablamos de cosas simples, hablamos de nuestra liberación de demonios, hablamos de lo que ya sabíamos.
Hoy no sé que siga, pero me siento bien.