miércoles, noviembre 11, 2009

Punto de origen


Sí, me pasa algo muy severo, muy anómico-anímico. Suicida, de venas cortadas con una zanahoria.

Traigo algo trabado en la garganta, la laringe es mi punto débil. No poder compartir eso que por egoísmo es sólo mío, por derecho lingüístico no lo digo, por razonamiento se ha vuelto ciencia de lo estúpido.

Cientos de letras, decenas de oraciones que ya no quieren decir mucho. Me niego a ver fantasmas. Me niego, y me asusto de sólo imaginarlo. La puerta se ha abierto sola, he pensado que eres tú, con el repentino latido de mi corazón, el escalofrío y mis manos temblorinas, te he dicho que no quiero más miedo. ¿Podrías perdonarme el nunca haberte dicho lo mucho que te amaba? ¿Podrías perdonarme el nunca haber insistido, por orgullo? ¿Podrías perdonarme las muchas veces que no quise tener sexo contigo porque me dolías?

¿Podré perdonarme todo lo que hice por ti? Quisiera perdonarme y perdonarte por lo que no pudimos hacer juntos, por dejarme así, con el sexo adolorido, con la sábana sucia, con tú desdén ante mi corrupción, con el quiebre de mis ideales en añicos cristalinos.

Dejaré que sigan pasando esas cosas raras que sólo yo percibo, dejaré de tener miedo.

Seguiré escribiendo esos relatos de lo que no hicimos, de mi boca en tu sexo, de tus labios en todos mis laberintos, de mis silencios en tu saliva, de tus palabras en mis senos.

Tú eres el autor en mis dedos, tú eres el travieso de mi moral retorcida, tú eres el personaje latente que nunca está presente, pero siempre estas.

Amor mío, te perdono por haberme convertido en la que soy, te perdono porque he vuelto al origen, al mismo punto donde me dejaste.



martes, noviembre 03, 2009

¡George Orwell a la mexicana!

Eso chingaooo!! (Recomendación de Guillermo)

Aquí está el video, pero los culeros no lo pusieron disponible para pegar la ventana.



sábado, octubre 31, 2009

Bruja como yo sola


Me encanta noviembre. Cual puberta ayer me fui a la comparsa de mi escuela, es demasiado divertido ver como todo ser masculino voltea a verte y darte un piropo con el eufemismo incluído: 'adiós brujita', tierna como soy con disfraz, contesto el saludo con el 'adiós guapo'.
Lo bueno es que aquí somos reeemochos, así que sólo resta divertirse un poco. Mujajajajaja.

jueves, octubre 29, 2009

Para borrarme


Ayer recibí un regalo sin que fuera declarado como tal. Me devolvieron unas fotografías. Miré que el pantalón que antes me quedaba justo ahora me baila, mi cara aunque por cuestiones anatómicas es de naturaleza triste; en ese entonces había cierta chispa de felicidad fingida.
Revolqué a la la dignidad con el amor que nunca fue correspondido. Viví días extraños, en medio de las nubes, de pipas, frío y un hombre chistoso al lado mío.
Ese mismo hombre, me devolvió esos recuerdos en fotos para borrarme de su memoria, aunque yo sé que no podrá borrarme de su sexo y de su boca.

martes, octubre 27, 2009

Fingir que te olvido




Es tanto lo que se tiene que decir, que las palabras se han quedado mudas, los silencios son insuficientes, la memoria es un denaje de mierda. Me resisto a recordar aunque resulte inevitable.
Abre las puertas de la perfección.
Te vuelvo a abrazar, a perdonar, a nunca más fingir que te he olvidado.
Sientes por dentro que todo se tiene que ir. Te tienes que ir aunque estes más presente.

domingo, octubre 25, 2009

Decidí pasarla bien

Por más que me negué, no pude contener las ganas de reunir a mis amigos, digo, a veces cuando uno cumple años acceden a hacer lo que quieres, ja.
Esta vez sólo les avisé a mis amigos más frecuentes (los escritores) hubo mole, horchata, café, vino, noche de antro, unas frases en voz alta de Bernhard, una felicitación escrita en árabe, unas llamadas, unos mensajitos sugerentes, algunas declaraciones que no me esperaba, un francés amable y encamable, largas pláticas con mis amigas, en fin, todo aquel que tenía que estar, estuvo.
El mensajito más lindo, fue el del gordo…

‘Lo malo de los cumpleaños es que te recuerdan lo increíblemente viejo que eres, pero también son buenos para disfrutar de una bocanada de aire, un pestañeo, un beso y poder decirte con pretexto justificado lo mucho que te quiero y cuanto agradezco el conocerte. Besos y espero pronto hacerte el amor.’


Otro de los mensajes interesantes, fue este me dejó algo sorprendida, pues es de un lector amable con el que he conversado en algunas ocasiones:

dónde vas a estar
*** dijo (23/10/2009 a las 23:57):
Estoy celebrando tu cumpleaños...
*** dijo (23/10/2009 a las 23:58):
Nunca los vas a encontrar
*** dijo (ayer a las 0:41):
A la distancia te amo Geisha... te amo
*** dijo (ayer a las 0:45):
Me emborraché con dos mujeres, una bella y otra no tan bella
*** dijo (ayer a las 0:54):
Soy tuyo Geisha, nótalo
**** dijo (ayer a las 0:55):
Podemos hablar después de esta borrachera... no te escondas
*** dijo (ayer a las 0:56):
O podemos armar un diálogo liberrimo, a través de la red, tú escoges
*** dijo (ayer a las 0:58):
Voy por una cerveza
*** dijo (ayer a las 1:00):
Apuesto a que estás peda, Geisha

Siendo sinceros a esa hora, en efecto, estaba borracha, bailaba en el Central sones jarochos, con tres copas de vino encima, ¡puf!, mortales para mí que no aguanto nada, porque llegué al punto de decirle a dos que tres personitas que las amaba.
Fue un día mucho mejor de lo que esperaba, cumplí 26 años calmada al lado de personas que estimo; trabajé en la mañana, en la tarde fuimos a comer a mi casa, me fui al café en la tardecita, luego el vinito, luego el bar Central con francés incluido y este fin de semana decidí darme un regalo chido; sábado y domingo tomé un curso de Reiki, una de las cosas más impresionantes que me hayan pasado en la vida.
Por supuesto estas letras resultan insuficientes para contarlo todo, además que aún no es el momento.
Mientras tanto, no puedo quejarme agradezco a Dios y a la vida por darme lo que tengo, que en definitiva es mucho más de lo que puedo esperar.

Gracias por darse una vuelta por aquí, buena vibra para todos ustedes.

martes, octubre 20, 2009

¿cuándo comenzamos?

La mayor parte de las conversaciones que rayan en lo netamente semántico o político, me parecen pláticas absurdas, estúpidas, sin sentido, las evito, y regularmente siempre guardo silencio. Paradójicamente, vivo de eso, trabajo de profesora y de vez en cuando despotrico unos cuantos discursos sin sentido y sin fines utilitarios en la vida real (disculpen el lugar común), y me parece exagerado seguir hablando de ello fuera de la escuela.
Fuera de los recintos donde prostituyo parte de mi labia y muchos de mis dogmas, me acato a las cosas sencillas, o al menos eso intento.
Ayer, dos de mis bibliotecarios favoritos cumplieron años. Ser culto no sirve de nada. Amén. En el café, hablaron de poesía, parafrasearon autores, discutieron obras… cuatro cabrones doctos en el área y yo (la única fémina), alguien me obligó a hablar y en toda la plática mi frase más inteligente fue ‘no tengo nada que decir’.
Me acabé la cajetilla de delicados sin filtro. Oí atentamente. Intenté grabar todo lo que habían dicho, pero si me lo preguntan ahora, creo que he olvidado gran parte de esa información, sólo recuerdo el nombre de muchos autores de los que aún no he leído nada, lo que recuerdo con perfecta nitidez, fueron las posturas corporales de los tipos, la polarización de la palabra, los silencios, las miradas absurdas, las paráfrasis exageradas y sin sentido, y los argumentos originales albergados en la pura simplicidad.
El IAGO tiene la biblioteca de arte más chingona de Latinoamérica. Lamentablemente los libros no le dan de comer a uno. He invertido casi diez años de mi vida en ese lugar, y aún sigo siendo incapaz de sostener una conversación interesante sobre literatura o pintura.
Este blog nació para hablar de sexo, sin pretensiones, aunque debo admitir que algunas veces pequé en hacerlo, con el tiempo he resulto evitar hablar de esdrujulerías innecesarias.
Por error, por mera impertinencia, o por pura imprudencia salí con un chico, cuya personalidad me parece dotada de una sensibilidad extraordinaria, pero a la vez de una extravagancia insoportable. Caí en el juego semántico de discutir cosas filosas y filosóficas, justo de las que detesto hablar incluso con mis amigos, por mera pretensión de parecer alguien interesante, llegó el punto en que sus palabras fueron tajantes: ‘Liliana bájate del ladrillo, de verdad, cuando platiques conmigo quítate el disfraz porque casi siempre se te cae a media obra, tan bien que nos llevamos cuando te ubicas’, maybe, maybe, ja, ja, ja. Pero ¿cómo quitarme un disfraz cuando estas enfrente de alguien que te lo pone a cada rato, he incluso te lo quita para ponérselo después?
Es inevitable no ponerte un disfraz cuando alguien te interesa, es difícil quitártelo para ‘Ser’, cuando estas claro en la pretensión kamanóstrica sentimental.
El disfraz me lo pongo todos los días en el trabajo. Lo olvido cuando estoy con mis amigos. Me lo vuelvo a poner cuando ese alguien no es de mi confianza, finjo saber, finjo entender, finjo ser una mujer culta, y cuando ese alguien se gana mi confianza, dentro de mí habita un pensamiento constante, simple, utilitario, práctico, aplicable, que en efecto, deja obsoleto todo discurso semántico estúpido e inútil... y mi mente, y mi cuerpo aterriza: ¿cuándo comenzaremos a quitarnos la ropa?