miércoles, febrero 03, 2010

mi realidad y la ventana de la tos



No me despedí de nadie porque no quería oír razones para quedarme. Tengo 15 días aquí y 9 con tos. Dicen que son los cambios climáticos, la contaminación, el ambiente en el metro, mis defensas bajas, la falta de amor.
Hasta que hoy vi a mi maestro de Reiki, dijo que es enojo. ¿Enojo? ¿de qué? ¿Hacía quién? En mi vida había tenido un colapso de tos de tantos días, mis pulmones se han ido en cientos de flemas, ¿representan acaso todas esas cosas que me guardé y no las pude decir en su tiempo y en su momento preciso?
¿El enojo vendrá hacía esa persona de la que espero una llamada y no la ha hecho? No tengo por qué exigirla, los pequeños detalles le valen madres a los hombres. Next page. Asunto cerrado.
He hablado con otra de mis amigas, cuyo caso es el mismo, huyó de su casa porque el cordón umbilical le pesaba, porque las oportunidades laborales en el rancho se les dan a quien tiene palanca, por supuesto nosotras no las tenemos. Eso está bien, porque estamos obligadas a hacer lo que nos plazca y nos va mucho mejor.
Mientras estoy en el metro o en pesero pienso en los dos fulanos. El primero sabemos que es un idiota. El segundo un indeciso. ¿Por qué si le dices que lo amas? ¿El pendejo no reacciona? Retraso mental en el amor.
Si, hay un poco… no, no es un poco, es mucho enojo. Dejar todo, era reaccionar ante un: ¡me parto la madre en este lugar y a todos les vale!, pues ahora me importo yo, me importa mi vida y quiero hacer lo que a mí se me antoja.
Hoy también en el micro pensé en mi hermana, hace unos días soñé que ella se resistía a hablar conmigo. Las relaciones en casa eran insostenibles, ya no quería ver jetas, ni que esas cosas siguieran ocupando un gran espacio.
Nadie es profeta en su tierra. Guillermo dice que necesito amor. ¡Ah huevo! Tiene razón. He sido presa de la pasión de otros, pero no del amor.
Me crié coja del lado paterno. Ahora sé que mi papá le jaló el pellejo a mi abuela casi dos años, que mi padre diseñó la casa de mi tío, que aún pesa hablar de él y de Oaxaca.
Por algo estoy aquí, los vestigios de mi pasado me sorprenden.
La ciudad ha sido buena, pero mi cuerpo sufre los estragos. ¡Ya por favor! ¡por favor! ¡por favor! Sistema inmunológico ¡reacciona y elimina esta tos!
He pisado tierra y como toda persona adulta debo buscar empleo. Sé escribir, me gustan las áreas audiovisuales y eso quiero hacer. Debo comer, comprar ropa más abrigadora y conseguir Internet. Necesidades vitales. El dinero se maximiza, pero eso no es garantía de eternidad.
Conocí al primer aventurado a invitar la comida en esta ciudad, un matemático, pragmático, dogmático… sencillamente encantador cuando habló de Marx y sobre el ‘trabajo socialmente útil’. Realmente Geisha se quedó a invernar, la creadora del personaje salió a comer. Fue ahí donde comprendí que hay que aterrizar, Viridiana come, caga y se enferma, si no se suplen las necesidades vitales, la escritura pasa a último término y Geishita se evapora.
A veces hay que perder la vergüenza, cuando se necesita ayuda. Por ello si alguna vez les he facilitado una sonrisa, carcajada, humedad de cualquier tipo, o patada en el estomago, he cumplido con un ‘trabajo socialmente útil’ (palabras de Víctor), por ello quien guste cooperar con tres varos para el metro, o para los diez pesos del Internet, o los veinte para la comida… vuestra aportación será bien recibida, pues tengan por seguro que su uso será para un fin bastante constructivo, como vivir y cubrir la dosis de ceftriaxona en mis nalgas (ja, ja, ja, es la medicina para la tos).
Geisha abre su ventana a la realidad. Le da vida a Viridiana en esta ocasión, porque sin ella ambas chupamos faros. Por cierto otra recomendación que me hicieron es que Geisha entrara a tratamiento psicológico, bueno, tal vez que hiciera la advertencia que todo cuanto le pasa, no tiene objeto alguno de invitar a los demás a que piensen como ella. ¡Chingao! El mensaje me parece demás, cada quien es dueño de su vida.

6 comentarios:

Pedro dijo...

Pues te reitero la invitación a comer y las lecturas, supongo que la falta de conocimiento de mi persona pueda causar cierta reticencia

servidor dijo...

"pues ahora me importo yo, me importa mi vida y quiero hacer lo que a mí se me antoja"
Me encanta tu actitud... lástima que me quedes tan lejos. Yo también pasé una época de bajas y sólo te puedo decir que no se acaba hasta que se acaba, que mientras vivas hay que seguir dándole duro, que ya algo aparecerá.

Un inmenso saluo tamaño trasatlático!

servidor dijo...

Por favor, no dejes de escribir.
Te estimo.

saluo otra vez!

dante255 dijo...

No, es como no soportar el dolor que uno siente por ciertas cosas que no acepta, o que se resiste a parderlas; cuando el dolor de la pérdida se asume, se adquiere autoestima, se adquiere madurez y se adquiere resolución para enfrentar lo que venga. Es necesario asumir el dolor y sentirlo, hasta que sucede eso, esto de sentir el verdadero dolor, en cuando el cambio llega. Sí, te notas deprimida, lo intuyo como normal ante la rotura del cordón umbilical, es necesario volverse un poco inportamadrista, que se te resbalen las preocupaciones, que te valga madre la pérdida desde muy adentro de ti, el olvido de la comodidad, el olvido de la comida... bueno, añora uno hasta las pantuflas de casa, de todo eso hay que despegarse. Los químicos cerebrales lo que hacen es que alientan el proceso de evasión, si lo puedes hacer: evadir sin químicos, es lo mejor. Saludos. Y no hay mal que dure cien años, ni enfermo que los aguante, todo pasa, y la ganacia es que nos hacemos fuertes ante lo que venga.

servidor dijo...

DAME CLICK, tal vez te sirva =D

saluos!

Geisha dijo...

Vale, vale, bienvenidas sus palabras :)