jueves, marzo 04, 2010

Admisión a la facultad de las pesadillas

Alguna vez quisiste pertenecer a la facultad de Filosofía y Letras.
Estás en la cafetería y descubres que a un paso de los treinta, ya te caga toda esa gente que por querer parecer o ser ‘diferente’, se atavía con ropas negras, estoperoles, collares raros, greñas desbordadas, rastas, ropas raídas en pro de la moda hippie, maquillajes exagerados, y lo que más te caga es ver a chicos guapos con pendejadas de ese tipo, ¿para qué todo ese performance mal construido de apariencias pretenciosas? Si al final cuando coges te quedas desnudo, nada eso sirve para el deseo y la carne.
Te has hecho a la idea que si no eres aceptada en la facultad, no escupirás maldiciones, ni te cortarás las venas, ni te sentirás basura o cucaracha, porque finalmente la escuela es para las mentes débiles que necesitan domesticación para limpiarse un poco los dogmas.
Las mentes que lucen, no necesitan de esa limpieza académica para brillar. Has llegado a la fase en que todos se sientan en las butacas, te dan el examen, y cuándo lo ves, no sabes si reír, o pensar que estas perdida. Preguntas abiertas, todo lo que alguna vez enseñaste en el cursillo de literatura a nivel preparatoria, todo eso en absoluto viene. Quieres gritar que el soneto de Sor Juana, que te han dado para analizar, desde hace años lo recitas en silencio, recuerdas al maestro Calleja cuando te dio el poema de Lope de Vega para aprender la estructura del soneto.
¿Por qué ese ‘detente sombra de mi bien esquivo…’? pero piensas que es mejor que haya sido ese, al de 'Primero sueño', del que sólo recuerdas el cuerpo desnudo de Jesusa Rodríguez, mientas lo recitaba como un perico que no entendía nada de lo que decía.
Era de esperarse que para literatura mexicana, te preguntaran sobre Sor Juana, te desesperas porque nunca leíste nada del teatro de ella, y justo de eso también hay una pregunta. ¿Quién carajos es José Juan Tablada? ¿Por qué Xavier Villaurrutia? Después de todo, no eres omnipotente, ni tampoco fuiste buena profesora.
Como mujer odias a los poetas. Odias a esos poetas que entre su retórica nada concretan, ni siquiera en tu cama, en ese lugar efímero, frágil y placentero.
Comes en la cafetería de la facultad, ya sabes el camino, ves a mucha gente, te fijas sólo en los hombres que te gusta ver, después de todo al quitarles esas ropas, esos aretes, esas pendejadas que reflejan sus estigmas, y dejarlos desnudos, los vuelve iguales a todos, seres con un pito que se pone duro.
Dices que no te sentirás mal si no entras a la facultad, que no despotricarás maldiciones, que no crecerá ese sentimiento de inferioridad, ¡yaaa, no seas estúpida!, bien sabes que aunque quieras evitarlo eso no pasará, esas cuatro preguntas que no respondiste tienen la culpa, tú NO, ya llegaste a la facultad, en la que quieres estudiar, ya diste el primer paso, ahora sólo queda esperar.

2 comentarios:

servidor dijo...

Es de celebrarlo... ¿no?
Osease que según entendí estás dentro de la facultad. Buen primer paso (siendo sincero).

Te juro que leerte desnudandonos hizo que se me ponga "como dijiste que se nos pone".

saluos!
(la última foto está muy excitante, sorry por la demora con lo del depósito. no pude hacerlo a fin de mes... ya para este fin de marzo sí, ¿sí?)

Geisha dijo...

Aún no entro a la facultad, hoy hice el examen de admisión, pero hubo tres preguntas en las que no sabía nada, a fin de mes dan resultados del examen, ¡changuitooos!