sábado, abril 19, 2008

Cuarta elegía

¿A quién echarle la culpa?, ¿a las patologías que traigo arrastrado hace unos años?, o ¿a mi falta de carácter y valoración propia?.
En el merodear de mis emociones, en los últimos meses, y supongo años, se me ha hecho muy fácil, abrir las puertas a hombres que tengan una relación sentimental con otra mujer, no siempre consciente de ello; la última vez, terminé aceptando esta condición por comodidad, carencia, miedo, o tal vez porque ya era demasiado tarde para desenamorarse. Mis últimas 3 relaciones digamos significativas, porque en el camino hay muchos hilos sueltos que no mencionaré, se enlistan por una constante: uno que tenía novia y que se iba a casar, otro casado, uno con el que anduve un año atrás y cuando volví con él sin un planteamiento definido, después de algún tiempo de abrirle las piernas, confesó que seguía con su novia de siempre.
Ante estas situaciones, que aunque uno trate de negar que no nos afectan, o bien omitirlas, me ha caído de nuevo la crisis existencial, digo, ser una libertina no quiere decir que a uno no le importe su condición de comunismo marital cuando te interesa una persona, y creo que soy más capitalista en las relaciones de pareja ,que socialista. La Fidelidad, no es uno de mis fuertes lo acepto, pero cuando menos la esperaba llegó, todo por un principio: el enamoramiento.
Finalmente, por tercera ocasión me di cuenta de algo cruel; y digo, no por ello quiero hacerme la mártir porque es un papel que me rehúso a tomar, sino algo que inevitablemente tenía que pasar... ‘no la va a dejar por ti, y tú no vas a intentar algo para impedirlo’.
La última vez que vi a Enrique, el alcohol lo traicionó, como preámbulo al kamanostra, dijo que me agradecía por todo lo que habíamos pasado, ¿cómo podría interpretarlo?, ¿cómo un cortón sutil?, ¿cómo un preámbulo para otra confesión?, ¿cómo una despedida?, eso fue, pero no se atrevió a decir el resto, porque sabe que no terminará de lamentarlo el resto de su vida.
Cada vez me convenzo que las mujeres no somos las complicadas, cuando amamos metemos las cuatro, y eso no es difícil de entender, sin importar el santo ranazo que nos demos después, la confusión ocurre con la falta madurez y decisión por la parte masculina.
El Enrique del que me enamoré fue el que conocí en una fiesta y no paró de bailar conmigo toda la noche, hasta que nos corrieron. Me agradó por su carcajada violenta, su ocurrencia en la boca y sus grandes idioteces que me hicieron reír mucho, hoy, Enrique se da el lujo de prohibir con que le diga a alguien sobre nuestra relación, y este año en una fiesta, a duras penas bailó conmigo.
Nos hemos faltado el respeto sin groserías, sin palabras altisonantes, sin frases hirientes, pero si muchas veces cuando él me habla de ella, o cuando él me ha visto con otro. Han sido agresiones mutuas que uno da después de que otro ha dado una cuchillada primero.
¿Qué si lo quiero?, supongo que más de lo que imagino, pero me ha empezado a molestar la autoridad que ha comenzado a imponer, su falta de tacto y cada vez más su ventajosa situación, que lo han postrado como un zángano a expensas de mi y su novia.
Ciertamente los dos hemos fungido como objetos, ambos nos utilizamos sexualmente, pero la cosa se complicó cuando a mi se me ocurrió decirle que lo quería. La situación evidentemente se polarizó, él, para insistir que no quería nada más, pero si para aprovecharse cuando pudo.
Para evitar confusiones semánticas y evitar el termino ‘amante’, me ha dicho su ‘cómplice’, ¿pero cómplice de qué?, es ahí donde los conceptos se tornan insuficientes.
Mis reflexiones actuales, se van directamente a un diálogo interno que me regresa al origen del traumatismo. El primer tipo del que me enamoré, presentaba la misma situación. Se fue representado un todo y una nada. Una vez, mientras contemplaba mi vientre me dijo: ‘por lo menos tú no tienes una cicatriz’, y esa frase por si misma hizo que me abriera una gran herida que supura aún.
Esta es la cuarta elegía de lo que no fue, uno de los tantos abortos de amores no realizados, ya tengo callo en esto de las bateadas magistrales, y no, no me siento triste pero si con unas ganas perras de tomarme una cerveza y tal vez contarle a un desconocido algunas mentiras sobre mi, tal vez que sigo estudiando una carrera, poner mi cara de presa fácil y decirle que me llamo Liliana, Lilith específicamente.

4 comentarios:

La Milagrosa dijo...

Hola Geisha kerida:

Antes de remitirme a rellenar mi estéril blog decidí venir a dar un rol por el tuyo. Es doloroso esto de ser mujer, lo compruebo cada día, literalmente, porque ni mi eterno nihlismo me ha impedido enamorarme y dejar de sufrir por las perradas de un bastardo. Ahora sé que no quiero ser lesbiana pero entnces debo empezar a trabajar con más ahínco mi lado OGT. Quien sabe, a lo mejor y sufro menos.
¿Cómo va tu estado emocional?

SUERTE MUJER DE LOS MIL ENCUENTROS.

Beto.. dijo...

mmm que te puedo decir, cuando te enamoras es cuando una situacion como esa se complica demasiado, alguna vez en el pasado me sucedio algo asi, yo era el casado.... y tambien nosotros ademas de cabrones y dar alas cuando no debiera ser asi.... somos cobardes, en mi caso llegue a amarla pero no me atrevi a dejar todo en ese momento....hoy estoy separado y no me atreveria a buscarla.....ya no supe que fue de ella.....le hice mucho daño....espero que el siguiente que encuentres en tu camino sea libre para que realmente exista la posibilidad de que te den todo lo que necesitas.....yo voy camino a tomarme unas cervezas y espero que en la barra me encuentre una Liliana o Lilith que este dispuesta a contarme cosas (ciertas o no) durante toda la noche.....un beso para usted hermosa.

Jolie: Desde la Barandilla dijo...

Ojala encuentres lo quebuscas ... aunque uno se busca las cosas cuando se obra de cierta manera, no te juzgo las circunstancias muchas veces son asi y las acatas y las tomas del modo facil, herirnos tanto orilla a determinarse de modo practico por un tiwempo lo tomamos sin remordimiento pero después nos llega el momento y reflexionamos ....

es valido sentirse de uno u otro modo la infidelidad y el engaño sea uno de un lado o del otro es una cosa dificil de fregarse del alma no es nada facil no se si mi condiciíón de mujer me ha hecho acotumbrarme o a pensar que la naturaleza de los hombres, es asi
andar por la vida de cabrones debe ser facil para el nosotras deberiamos antes de enamorarnos, aprenderles un poco de ojetes

Geisha dijo...

¿Si verdad?, luego por qué uno se vuelve ojete.
Estoy bien querida Milagros, luchando con los demonios, el simple hecho que me llamara ayer, despertó la posibilidad de una gran recaída. Lucho, lucho.

Un saludo y se les agradece el consejo.