jueves, septiembre 07, 2006

Memorias Rulfianas Parte I

La primera vez que leí a Pedro Páramo me asusté de mi falta de tacto para apreciar tan aclamada obra. Me asusté porque mi insípido cerebro insistía en encontrar un hilo conductor, una causa, un motivo, una forma palpable que me configurara ese lenguaje estético que no comprendía.

Del 'Llano en llamas', solo recuerdo la boca de Macario, un hombre adulto que succionaba los senos de la única mujer que le proporcionaba una migaja de cariño. Lo imaginé con sudor reacio, de esos que dejan un camino en la atmósfera que se respira, todos los rasgos autóctonos de un indígena, con los labios gruesos de inocente estupidez, e incomprensiva sexualidad, mamando la leche de una mujer, en un cuarto cerrado por una puerta de madera, y con la textura que mi cinefilia me ha educado a apreciar las imágenes en blanco y negro.
Por mucho tiempo fui una férrea creyente que las lecturas de Rulfo no eran apropiadas para mi nivel académico, y pensaba que tampoco lo eran para estudiantes de secundaria o bachillerato, dado que terminarían odiándolo como yo, al sentir la impotencia de no comprender la grandeza del libro.

Pero conforme pasó el tiempo encontré retazos de mi con lo que Rulfo escribía. Quise ser Susana, la idílica mujer deseada por un hombre todopoderoso y decrépitamente débil ante ella.
Fui Juan Preciado cargando el peso materno que insiste en el retorno al pasado ante un padre. Y mi Comala fue el panteón que visitábamos cada año, donde mi madre recordaba los tiempos en los que yo, siendo una bebé intentaba quitarle los zapatos a mi padre al llegar del trabajo.
No lo recuerdo, pero lo más cercano a él, es un pasaje más onírico que de memoria.
Mamá me cargaba, frente a nosotros había un hoyo de tierra y en él unos huesos y una cabellera que pendía de un cráneo, mi imaginación se encargó de maquillar el pasaje con sangre.
La que sería tumba de mi padre tenía los restos de Don Quintín, el padrastro de él, no recuerdo a mi progenitor vivo, pero si el hoyo en el que fue enterrado.

Continuará...
Geisha

Por fin pude escribir algo tan alejado de mi presente, dejaré que mis dudas e incertidumbre onírica saquen algo que no sean 'fresadas' diarias, ¡quiero fresas congeladas con crema! (por cierto).

9 comentarios:

Unknown Soldier dijo...

A mí NUNCA me han obligado a leer un solo libro... por eso me gusta leer.

Rulfo Rules!

Ps. Si quiere cooperar en la compra de mis calzones..bajo ninguna circunstancia me negaré

voyeur dijo...

rulfo nos ha iniciado a varios.

cariños.

Venezolano1975 dijo...

Hola Geisha, hay dos elementos allí que están presentes, la lectura y el recuerdo de tu padre, interesante esa dualidad, siempre tienes es habilidad para mezclar tus recuerdos con la literatura.
Saludos
José

Geisha dijo...

A mi si, siempre leo obligada por algo.

Coopero para la compra de sus calzones.

Voyeur
que milagro que se le ve por aqui.

Venezolano
Siempre me he preguntado el porque de las cosas que me pasan,algunas cosas las siento intrascendentes y en mis escritos trato de darles un poco de pimienta, ajo, sal y cebolla, es decir sazonarlas para no pasar a ser las fast fod o las golosinas que las grandes masas comen.

Horus dijo...

Genial tu estilo de escribir Geisha... solo faltan los fantasmas para que se vuelva màs Rulfiano

muchojavier dijo...

geisha, me encantas y me encanta tu estilo... hazme un poco de caso!!

Bob dijo...

Increible mezcla Rulfo y una Geisha, lecturas extrañas y dificiles que encierran un gran misterio de un pasado que se confunde con tu presente, para terminar siendo mucho más que una simple chaquetita mental.

Geisha dijo...

Horus

Los fantasmas apenas vienen, siento que mi influencia de Rulfiana me va a hacer escribir mucho, asi que no dude que en poco tiempo tengamos a muertos hablando.

Muchojavier

No se preocupe, siempre leo sus comentarios, solo que no siempre contesto, de todos sea uste bienvenido a este humilde espacio.


Bob
Pues espero que las chaquetitas me sigan dando que escribir.

Horus dijo...

Los "Días de Muertos" son mis favoritos del calendario!