jueves, enero 20, 2011

Newyoker de verdá

Me lleva la chingada, ja, ja, ja, ja, ¡Me lleva la chingada! Cada vez que vengo a Manhattan tengo que buscar dónde hospedarme, siempre es un chingado problema, siempre, es decir siempre, la ciudad en verano está totalmente llena, en holidays ni se diga y los sábados más, pero gracias a eso me he vuelto un pez en el agua en cuanto a buscar hospedaje se refiere, ya me voy aprendiendo las tarifas, los lugares agradables, los lugares barátos, etc. etc.
Esta vez mi pendejez salió a flote, luminosa y siempre burlándose de mí!
La mayor parte de los hostales decentes y confortables de Manhattan no aceptan residentes, siempre lo he sabido, pero yo no me considero residente porque pronto regresaré a casa, error. Residente temporal, pero soy residente.
Hoy llegué a un Hostel, bien chido, ya estaba soñando con todos los papitos que en recepción parloteaban, esperé a que esos policias neoyorkinos terminaran de hacer su show, hasta ja, ja ¡pendeeeeeeeja! iba a checar y como siempre te piden una identificación, sólo traje mi licencia de conducir, el pasaporte lo dejé en mi casa porque veces anteriores en otros lugares no me lo piden, pero esta vez el hostel lindo, hermoso, lleno de papitos hermosos, me dio una patada en el culo y el recepcionista me dijo, NO ACEPTAMOS RESIDENTES! pero si YO no soy residente que no ve mi cara de latinaaaa mexicanotaaa???? pero traes una Licencia de conducir de NEW YORK!! ¿Dónde vives?, pues si... dije como niña regañada... vivo en el estado de New York...
Pendeja!!! hasta apenas ocho meses de vivir aquí me doy cuenta que de verdá soy newyorker, ja, ja, ja.
Con toda la pena del mundo y dandome coscorrones en la cabeza, me dije pendejaaaaa!! Eso te pasa por no traer pasaporteeeee!! Salí del hostel hermoso con mi maletita de rueditas a las 9 de la noche en busca de nuevo lugar dónde dormir.
No fue difícil. Sólo caminé 20 calles al sur de Central Park para llegar a un nuevo hostal. Un lugar más pequeñito, pero más acogedor, dónde por cierto ya conozco a los recepcionistas.

1 comentario:

Javier dijo...

vaya, aventuras neoyorquinas