jueves, febrero 22, 2007

Rojo, rojo es tu vestido

Pamela se ha despojado el vestido rojo con trabajo, de hecho no se lo ha quitado ella, sino los jalones de Julián que le carcomen el deseo de frotarse contra su cuerpo. Insumisa juguetea por toda la cama, aun en braga y sostén se ríe del animal sexual que repite como maquina su ofensiva ¿quieres que te haga cosas ricas? ¿Quieres que te haga cosas ricas? ¿Quieres que te haga cosas ricas?, y esa pregunta se vuelve canción en do, re, mi, do, re, mi, hasta llegar al fa. La fémina se burla mientras se jala la tanga, que la mano masculina intenta bajarle. Esas manos que tanto le gustan de los hombres, de brazos venosos, uñas limpias y marcadas por su varonil cualidad de ser alguien de trabajo.
Pamela se mueve, evita su sexo cuando aquel la intenta penetrar, se pone una mano en el monte mientras le muerde el cuello, no sede a la tentativa, no, mientras demuestre que el machito urgido merece el acoston, no después de que en el bar, Julián pagara las siete cervezas y la cajetilla de cigarros que ella consumió, no después de que ella se negara a entrar a tres moteles que por su fachada fueran feos, no después de que ella le haya coqueteado a otro mientras bailaba, no después de que en muchas tantas veces se diera vuelta cuando aquel intentara besarle, y no mientras le diera una buena razón para ser penetrada.
-¿Qué quieres que sea tu domador o tu esclavo?, le pregunta desesperado.
-Mi esclavo. ¿Quieres que te pegue?
-Si.- Murmura, sonriente.
Clap, clap, clap, suena la palma de su mano en su mejilla.
-¡Òrale cabron! ¿quieres más papito?
Julián después de sus mejillas rojas, no halla manera de que ella seda, hasta que la toma de las piernas y le lame el sexo, mientras ella grita. No de placer, no de éxtasis, no de felicidad, sino de ver por primera vez a un hombre que sede sumiso a sus caprichos y manda al carajo su orgullo para hacerse suyo, no él de ella.

Geisha
¿quieren que continue?, ¿quieren que continue?, ¿quieren que continue? mi, fa, sol la, si, tan tán.

12 comentarios:

Diana dijo...

Hola mi Reyna...!
Recuerdas algún escrito mio donde he hablado del placer de la sumisión?
Me gusta gozar del juego de la sumisión como de la dominación, realmente no se que sea mas placentera para mi...recuerdo que hubo quien me llamó( después de algún relato)la Dómina Diana...que rico!

Por supuesto que quiero que continúes, quiero adivinar quien es Pamela.

Besos
Diana

Oskar dijo...

Creo que todos los encuentros tienen parte de dominación.
No estoy seguro de que papel juego porque siempre me dice:
Haz lo que te digo....
En ese marco.. me gusta.

Unknown Soldier dijo...

Esas mujeres como Pamela me desesperan
¿Para qué calientan el comal si no van a poner la tortilla?

Por supuesto que el público en general quiere que siga...así que sigue, sigue... y no pares hasta el final

Virgen dijo...

Interesante leer algo asi, en tu blog.

Si, tu ya le diste el final a este historia, que se respete y ya.

Un beso Geisha.

P.Del post del sueño del embarazo me recordo una escena similar con mi madre.

Sator dijo...

Ah perversilla, no tanto por el texto sino por dosificarnos la historia jajaja. Saludos

Bob dijo...

Pamela termina siendo solo un sueño, el sueño de una mujer gigantesca que quiere ser como Pamela... y que sin embargo no termina de darse cuenta de su grandeza.

Viriz dijo...

oye donde puedo conseguirme un julian?

Viriz dijo...

los venderan pr paquetes?

Horus dijo...

Aun hay hombres así.... en serio!

Xoconoxtle Cósmico dijo...

Me andas espiando o que?

Geisha dijo...

Mis opiniones con respecto a todo lo que han dicho, no tienen nada que objetar, afirmar o refutar. ¡Jo, jo!

Axterion dijo...

Muy interesante... una lectura mojadita, diría yo (mientras me sonrojo pensando en cochinadas).

Muy bueno, me ha gustado la acción en tu texto.


Saludos.