sábado, septiembre 26, 2009

La rosa y el arcoiris

Mi mamá nos educó con golpes y gritos. Yo sólo recuerdo las veces que fueron injustas. Los cinturonazos que me dio para corregirme, los he olvidado. Las dos o tres veces que recuerdo los golpes, me los dieron por algo que en ese tiempo no podía calificar como ‘injusto’, porque mi lenguaje de niña era insuficiente, incluso para expresarme, para comprender el mundo, o en ese tiempo para dar las razones necesarias de por qué había actuado así y evitar que me pegaran. Hoy, en ese intento de dar explicaciones, de expresar libremente mis pensamientos y sentimientos a través del habla, me he ganado más contradicciones, más malestar y más incomprensión de quienes me rodean. Por ello durante años me he albergado en la comodidad de no dar explicaciones y evitar hacer comentarios sobre temáticas cruciales entre mi familia. Mal hábito. Uno no puede ir toreando a la vida con barreras de silencio, que ocasionan que las personas que nos rodean, piensen que somos seres con defectos de retraimiento, de retrazo mental, o de mal genio, probablemente no pueda negar que tenga algo de ello, pero esas no son razones cruciales, de ser una persona callada.
Cuando tenía alrededor de seis años, en una festividad del diez de mayo, la maestra de primaria nos pidió pagáramos el regalo de nuestra mamá, podíamos escoger tres chucherías, yo elegí un prendedor pequeñito con una rosa perfumada, que tenía que pagar días antes del evento. Para mi buena suerte (así lo pensé esa vez, sin pensar en lo mucho que ha influido ese pasaje en mi vida para mi fortuna o desgracia), un día mi mamá me dio para mi recreo una moneda gradota de 5000 pesos, para una niñita como yo, eso era muchísimo dinero, cuando me la dio tenía una recomendación: debía devolver el cambio al regresar de la escuela. Con la moneda de la cara de Ignacio Zaragoza, pagué a la maestra la flor, que costaba exactamente 5000 pesos.
En la tarde que regresé a casa, mi mamá me pidió el dinero, por mi expresión notó que yo no lo tenía, entonces me preguntó ¿te lo gastaste verdad? Sólo respondí: si. Era obvio que yo no le iba a decir que con ese dinero lo había ocupado para saldar mi deuda por la flor que le iba a regalar el diez de mayo, supongo que en su afán de corregirme, me dio mi respectiva tunda, aún así no dije nada, y supongo que ella nunca se enteró que la rosa me había costado sus cinturonazos.
Hasta la fecha dudo que ella tenga algún recuerdo de esto, también dudo que haya intuido que esa rosa perfumada me haya costado su tunda correctiva.
Siempre he creído que las cosas que me interesan me cuesta demasiado obtenerlas, y mi cabeza se ha acostumbrado a asimilar que todo en esta vida tiene su costo, muchas veces más de lo que realmente valen.
Cuando somos niñitos anhelamos algo utópico incluso artístico, yo recuerdo que era muy feliz haciendo dibujos, pintando e iluminando mi cuaderno, hasta me propuse ser pintora, supongo que en el afán de demostrar mi vena artística e inspiradora por el arte y la felicidad de ser admirada, tomé una acuarela y en un espacio de la pared de mi casa, dibujé un arcoiris, me sentía feliz, porque el arcoiris era simple, tenía muchos colores y le daba vida a la pared blanca, pensé en que cuando mi mamá regresara del trabajo, admiraría mi obra maestra y me diría ‘¡Lili es precioso!’, nuevamente hubo castigo y mis hermanos deslavaron el arcoiris de acuarela, con un cepillo y jabón, yo miré sin saber qué pensar y cómo comprender ese acto, incluso mi mamá mientras observaba agregó: 'ya ves lo que hiciste'.
Si, había hecho un arcoiris lindísimo, una obra de arte, mi deseo de ser pintora se esfumó. No tenía caso defender algo que mi madre, el ser más maravilloso de mi mundo, no apreciaba.
Hace unas semanas intenté hacer las pases con mi hermana. Reflexioné que si no podía hablar con ella, tal vez sería bueno escribirle una carta. Justo en ese momento me dije que, ¡cómo era posible que con mis intenciones de escritora, nunca haya escrito para mi familia y nunca ellos me hubieran leído!
Dilaté algunos días en hacer las ocho páginas más sinceras, más humildes que pude, pedí perdón, pedí disculpas, le dije a mi hermana que aunque tuviéramos una mala relación, pues era mi hermana y que yo la quiero, y le agradezco todo lo que ha hecho por mí. Agregué algunas cosas que a nadie le he contado como muestra de compartirle algo, en seña de paz, y también le dije que estimaba a cierta persona, ‘cierta persona’ con la que ella no tiene buena relación. Lo dije porque tenía la necesidad de decirlo.
Después de haberla entregado, las cosas siguieron igual. Pensé que era lo normal, ella no es una persona fácil de llevar, ni tampoco yo.
Desde hace unos días, mi mamá se ha mostrado un tanto más irritante conmigo, evito pelearme con ella y como la ocasión de la rosa y el arcoiris, prefiero evitar darle explicaciones, le doy la razón y ella permanece feliz, porque gana una batalla que a mí no me interesa ganar, o en la no intento pelear y en la no me molesto en dar razones, a una persona que no entiende de razones. Segunda mala costumbre mía.
Afortunadamente existen las revoluciones en las dictaduras, los volcanes hacen erupciones, la tierra tiene temblores para acomodarse, las nuevas enfermedades arrasan con la humanidad para evitar la sobrepoblación, las cucarachas sobrevivirán en el tiempo para comérnoslas cuando ya no haya mamíferos que devorar, Dios nos invade de nuevas enfermedades para controlar las tasas de mortalidad. Todo tiene su equilibrio y es necesario un cambio violento.
No tardó en explotar Troya. Descubrí lo que si defiendo y defendería, por lo que sí pelearía: mis letras. Mi mamá me reclamó que en la carta que le escribí a mi hermana, yo le había dicho que estimaba a esa ‘cierta persona’ que sé ella tampoco tolera. Guardé mi civilidad, aunque por poco me sale la salvaje que no puedo contener ni evitar. Escuché su sermón. La civilizada le dijo: Tú que eres mi madre y así no me lleve con la otra, que es mi hermana, son más importantes que esa ‘cierta persona a la que aprecio’, si tú y ella tienen pedos, discúlpame, pero yo no voy a guardar rencores a alguien que no me ha hecho nada, supera tus rencores que no puede ir por la vida así.
Me enojé mucho, porque todo indica que debo ser yo la que pida perdón por todo lo que digo y pienso, que debo de pensar en no herir a mi hermana, en no hacerla enojar, en que no debo apreciar a esa persona porque ella no la tolera, porque debo de echar pestes igual que ellas, que debo asumir sus juicios como míos, discúlpenme, pero tengo 25 años, trabajo, pago mi comida y pago mis vicios con el sudor de mi frente, tengo derecho a apreciar y a pensar libremente, porque por obligación y orden divina que no voy a rebatir, debo amar a mi familia, pero más allá eso, no voy a permitir que alteren y me reclamen algo a lo que tengo derecho como ser humano.
Lo siento mamá, pero sus rencores personales deben arreglarlos con ustedes mismas, resolver eso que traen dentro, ¡deja de odiar! ¡deja de sufrir! (dijera el nombre de la nueva religión) no me lleves entre las patas a mí, porque ya no deseo odiar a nadie. Discúlpame, pero créeme tengo cosas más importantes por qué preocuparme y una de ellas es no querer morirme.
Me dolió que mi intento fallido fuera un fracaso rotundo, me dolió porque ya no lo intentaré de nuevo, me dolió que me saliera con jaladas de ese tipo, permanecer en un ambiente jodido en mi casa por mamadas, porque no entiendo cómo es que ellas no entienden que a pesar de todo las amo, aunque no las comprenda, ni ellas a mí.
Mi hipótesis del reclamo de mi madre y a la par de mi hermana, intento entenderlo, a ella le dolió que me lleve mejor con esa persona que detesta, pero ¿qué quiere que haga? Ya me cansé de buscar maneras, de ser civil, de ser la que dé el paso siguiente, de pedir perdón, de ser amable, ya, ya, ya, ¡puta suerte! Tan grandes y tan inmaduras, tan telenovelescas ¡me cagan! Y lo peor es que me duele. Chingao.
No ha sido suficiente, lo sé, pero pareciera que no tengo voz y voto en mi casa, que soy yo la que está mal, por no pensar como mis congéneres, que soy yo la del problema, que soy yo la que las hiere, que soy yo la que debo de cargar con sus reclamos, lo siento, pero ya no pienso seguir siendo la equivocada y aunque lo esté, ya me cansé de darles la razón.
Esta vez no me quedé callada, esta vez ya no aceptaría la culpa. Ahora sí diré lo que tenga que decir cuando sea necesario, chínguense con sus traumas si les duele, en mí nadie piensa cuando abren la boca, ahora sí, pienso defender mis arcoiris de acuarela en la pared, y los volveré a pintar aún los laven con cepillo y jabón, ahora sí evitaré los cinturonazos de las rosas perfumadas.

Tengo cosas más importantes por qué preocuparme, como no morirme en el intento.
He dicho. Amén.

14 comentarios:

dante255 dijo...

Es mejor mandar a la chingada a todos, así te querran más, y un día, cuando regreses, serás lo que hoy quieres ser, pero entonces querras otras cosas que solo se remedian en la página en blanco; la has encontrado y no se vale dejarla por unos cuantos... que no te entienden: sigue tu página en blanco.

Jolie dijo...

Creo que las mamás tiene ese temperamento fuerte! sobre todo las de aquellos lares :D. Curiosamente nunca mi padre me dio tundas pero mi mama a veces era la que mas nos gritaba

al menos solo por un tiempo creo que yo era una aburrida que no provocaba nada! jaja ni pintando en la pared.

Quizá ya llego el momento, ya eres una mujer y sobre todo sabes que es lo que quieres algunos podrán decidir o entrometerse pero al final solo tu sabes que es lo que sientes.

no es bueno cargar culpas y mucho menos adoptarlas

beso Geisha a vivir aunque haya que morir en ello

la MaLquEridA dijo...

Lo intentaste y no se pudo, la lucha le hiciste.

Cuando ellas quieran darse cuenta de los errores cometidos y que te arrastraron a ti en esos errores, tu ya no estarás ahí para perdonarlas...¿ó si?.

aLeVoSia dijo...

Yano quedo en ti, cuando menos sacaste esa espina que traias y tienes razon sus histerias no son las tuyas, sus dolores o resentimientos tampoco deben ser las tuyas, para ser feliz hay que quitar lo que te pesa de mas.
Bien hecho

Cl@udette dijo...

En ocasiones luchamos hasta cansarnos, pero como dices son luchas tiradas al vacio, asi que todo tiene un limite, tu ya has dado hasta donde has podido, te has entregado hasta donde tu paciencia lo ha permitido y has guardado silencio hasta donde la prudencia tiene su tope....asi que a partir de hoy manda todo a volar, enfocate en ti y en tus sueños, en tu persona y en lo que deseas; de los demas el tiempo y las circunstancias acomodaran las piezas en su lugar

Saludos

DIANA dijo...

Lástima que la familia no se escoge...los amigos si.

Las mamás somos unas necias..yo ya he decidido mandar todo al diablo! sin rencores, sin culpas, sin remordimientos...

Besos mi Geisha!

Bob dijo...

Los mil problemas de la vida cotidiana que todos hemos pasado. Lo de tu hermana es sencillo, tan simple como ignorarla, es lo menos que se puede hacer con un hermano dificil. Y lo de tu madre, eso ya es otra cosa, me hiciste recordar que mi padre hace un monton de años me decía: La familia no es una democracia, aqui mando yo.

Besos Peque

Bob dijo...

Los mil problemas de la vida cotidiana que todos hemos pasado. Lo de tu hermana es sencillo, tan simple como ignorarla, es lo menos que se puede hacer con un hermano dificil. Y lo de tu madre, eso ya es otra cosa, me hiciste recordar que mi padre hace un monton de años me decía: La familia no es una democracia, aqui mando yo.

Besos Peque

dante255 dijo...

Besaré tus pies azules
Como a las doce
Que apuntan igual a un misil
Que se adentra entre los pliegues
Del almidón ambiguo.
Luego, estaré con tus zapatos azules
Con el sumun del precio del deseo.
No es por proponerlo
Es por estar en ascuas
Viendo tus zapatillas del mismo color:
Visillos del espacio
Oscuro… hacia dentro
Hacia fuera;
Sin un rescoldo del mirar vacío
Sino hasta arriba
Cuando la falda ondea
En viento permanente
Que agita tus piernas…

DIANA dijo...

Bob!...me encantó tu ultima frase, me dejas adoptarla ? Saludos!

Geisha dijo...

Sí, es buenisima y yo me declaro una fiel hija gobernada en una dictadura, afortunadamente uno crece y a huevo te tienes que mantener, entonces ahí la dictadura termina.

Vivienne dijo...

Yo por detalles así sali de mi casa, nunca deje de ser la "mala" la ke estaba mal, la ke no pensaba como ellas y lo sigo siendo pero ahora lejos de reproches de "mientras vivas aki", espero ke te sientas mejor.. te mando bsox

Geisha dijo...

Mis reinas han dado en el clavo, ya muchos de mis amigos lo hicieron, me falta salirme de mi casa.

Mar dijo...

Duele mucho. ¿No? Como las personas pueden torcer un intento de declaración, una petición o un suplicio de paz de manera que parezca que lo que has pedido es espinar más la relación.

No podemos penetrar en la cabeza de los demás, en sus cuadradas conjeturas y ridículas posiciones.

A mí me reclamaron por años no poder 'odiar' a cierta persona 'a pesar del daño que nos hizo'.
A diferencia de ti, yo nunca abrí la boca y mi volcán nunca explotó.

Pero ahora vivo con esa persona que 'tanto daño nos hizo' y soy un poco más feliz que antes porque pude pintar arcoíris que nadie borraría.

Un saludo.