lunes, agosto 03, 2009

Tabula rasa




Trato de evitar el alcohol. Me he propuesto dejar de fumar. Incluso me he alejado de la mayor parte de mis amigas.
Solo tengo unas cuantas cosas importantes que resolver.
Volví a entrar al Tabula rasa. El barcito de mala muerte que se afresó (aunque tiene mejor aspecto, siguen asistiendo los mismos borrachos). Tenía mucho, pero mucho tiempo que no entraba. Creo que la última fue cuando el sueco invitó. Incluso, las primeras veces que entré ahí con Emiliano, las mesas eran de aluminio y creo que las sillas eran de plástico.
Recuerdo la Rockola, que funcionaba con cinco pesos por tres canciones, cuando cantamos ‘Paloma negra’, la vez que no llevábamos para pagar y tuve que salir media mareada para conseguir dinero. Yaaaa, yaaaa, esas cosas son momentos que no se repetirán, porque desde hace mucho ya no canto mi himno de sufrimiento, y tampoco veo a Emiliano, ni tampoco quiero seguir entrando a cantinas. A menos que sea con los escritores, a los que escucho encantada.
Resulta que mis tres amigos, terminaron hablando de sus amores derrotados. Yo sólo me quería ir, porque tres vasos de caguama, un alita sin filtro, dos camel, andar sin carro y las referencias de libros que yo no había leído, me crearon ansiedad, realmente la ansiedad era porque yo no estaba dispuesta a decir que en efecto alguna vez me había enamorado y que también todo se había ido al carajo, pero realmente al carajo, no mamaditas de que me engañó con la amiga, era casado, o me bateó por alguien más. Tan al carajo se fue que desde hace mucho, dije que de eso no iba a hablar, ni iba a escribir, hasta que tuviera el nivel suficiente para que no pareciera un relato tragicómico-melodramático.
Les decía, tres vasos insulsos de caguama, me hicieron pensar en los hombres que por extraños motivos nunca he resuelto nada.

Al amore mío declarado:

Sí, yo también te amo, ¿pero que voy a hacer con este pasado fraudulento como de reelecciones priístas y las tantas veces que nos dijimos cosas que no debíamos?


Al amore mío desconocido:

¿Dónde putas estás? Te vas justo en los cinco minutos en los que estoy dispuesta a cualquier arranque de locura.

Al amore mío deseado:

Planeo, planeo… fantaseo con empujarte a la pared, llevarte al baño de mujeres a escondidas, para que pueda hacerte lo que se me ocurra en unos cuantos minutos de aquelarre pasional.

Por eso ya no quiero una gota de alcohol más.

4 comentarios:

PaSaJeRa DeL tIeMpO :) dijo...

Así es esta puta vida, pero el alcohol, el cigarro y los hombres son un circulo vicioso, creemos que podemos vivir sin ellos...ja! decimos eso pero siempre volvemos a ellos


Saludrinks

Geisha dijo...

Yeah, saludrinks, pero neta, ya no quiero decir en una tribuna 'soy alcohólica', neta, ya no me gustaría hacer monológos sobre lo puta que es mi vida ante desconocidos (que realmente creo que no la es, sino una pinche decente de closet).

Luis dijo...

Lo que le dices al declarado....no serás mi ex, verdad?

ikerjauregui dijo...

JEJEJEJEJEJEJE, WOW LO QUE TE DISE GEISHA QUE MARAVILLA.
TU ESCRITO ES LA ONDA, ME ENCANTO SU FINAL NO ME LO ESPERABA, SALUDOS