domingo, octubre 16, 2011

Días, días...

Mi actitud de echar mierda a las mujeres que son más bonitas que yo, ha cambiado. Hace unos fines volví a entrar a un teibol, ¡qué buenas están esas mujeres! hasta con decirles que se me antojó ir al gym, para alzar la nalga y mejorar mi postura.

Esto de volver a empezar me ha parecido hasta cierto punto humillante. Extraño mi carro y ahora debo ahorrar y para comprar otro. Me concentro en pensar que es mejor fracasar ahora que se puede. Este volver a empezar es como si en un punto de mi vida tuviera que rehacer ese camino que torcí.

Ayer por enésima vez me han dicho que soy una histérica, que mis gestos y expresiones son demasiado obvias para mostrar intolerancia, cuando no estoy de acuerdo con algo. Estudié teatro por un rato, siempre me ha gustado y siempre me ha parecido exagerada esa apreciación que tienen de mi histeria.

Me es insoportable el dolor de otros. Hay uno de mis amigos que le  tengo cierto respeto por lo que hace, dice y la violencia con la que se trata a sí mismo y a los demás. Cometí el error de acariciarlo como a un gato, de abrazarlo y besarlo más allá de mis límites. En cuanto él me dijo que se sentía como un animal, por mis palmaditas en la espalda y que prefería que mi tacto fuera de otra manera, comprendí la estupidez de tal acción.

He vuelto a tomar autobuses para transportarme a todos lados, mi agotamiento se acentúa antes de terminar la semana, regalo algunos pesos a los cantantes que no me dan lástima. Evito ver a los ojos de quienes sólo piden.  Compro chocolates y discos a personas que hablan con convicción de su producto.

El momento más bizarro en los camiones ocurrió ayer. Odio la música de banda plagada de resentimientos, infidelidad y hombres desvirginando, el chofer  escuchaba una canción de un tipo que cantaba estar orgulloso de engañar a su mujer con otra, era demasiada la tortura, hasta que dos vendedores se subieron para ofrecer un librillo de yoga y música, eran dos extranjeros procedentes de Bosnia, que hablaban un español claro, vestían a la usanza india y se decían monjes. Les compré  dos paquetitos, seña divina de que debo hacer ejercicio.

7 comentarios:

Alexander Strauffon dijo...

Oye Geishis, y estaba caro el table?

Geisha dijo...

Ja, ja, ja, ese Geishis nunca me lo habían dicho.

Nop, 200 pesos (19 dólares) la cubeta con 5 cervezas y un raspado.

DIANA dijo...

Hola Mi Geisha!!

Ps donde se ha metido que no la habia leído?
Mas bien yo no habia tenido oportunidad de pasar a saludarla.

Por cierto, en este texto donde hablas de bizarrerias y otras cosas, lo mas relevante pareció ser lo del table..jaja Yo nunca he ido a un lugar de pecado como esos que mencionas, pero dígame en donde le toman el dolar a $10.52 para que sean 19 dolares = 200 pesos?? si actualmente está arriba de $13.00!! o esto que comentas es desde hace mucho tiempo? Que es eso de RASPADO? La chica en cuestión se te acerca hasta rasparte o como?? =P
Puedo pedir el raspado sin la cerveza? con eso de que ya estoy reformada en cuestiones etílicas ;-)

besos y apapachos!

Diana

Geisha dijo...

Ja, ja, ja Saludos querida Diana usted siempre tan quisquillosa.

abrazo

DIANA dijo...

Fue total sarcasmo, viera que también ya me curé de lo quisquillosa? =P me curo de unas cosas y me enfermo de otras...jajaja

La semana próxima estaré en DF, toda la semana! esto me tiene bastante tensa, no me gustaaaa!! pero ps bueno...es un placer leerla de nuevo!

Besos

Diana

Xeni Sangabriel dijo...

Hola. Hace tiempo descubrí tu blog por un amigo. Sigo lo que escribes.Me agrada. Y sí, siempre es bueno fracasar ahora que se puede, y aunque es de hueva total empezar de nuevo a a veces, siempre es excitante saber que viene después ¿no crees? Saludos.

Viridiana Choy dijo...
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