sábado, noviembre 06, 2010

Champurrado


Hoy hice un delicioso pay de queso, con sabor a flan napolitano. ¿Les comenté que soy excelente cocinera? Si no he hablado de ello, supongo es porque he dado por hecho que todos lo mexicanos sabemos cocinar (primer error), y que para todas las mujeres oaxaqueñas saber hacer tortillas es una costumbre consuetudinaria, como menstruar cada mes (segundo error).
Ahora que estoy lejos del suelo donde he nacido, y tengo tiempo y debo cocinar (porque si no me muero de hambre), recordé que hace tiempo en la prepa era la encargada de hacer los banquetes, que en efecto hace años trabajé en dos restaurantes, que en algunas pachangas grandes que organicé me chuté la chamba de hacer el plato fuerte, y que desde que tengo 6 años de edad soy capaz de hacerme de desayunar unos deliciosos huevos a la mexicana.
Eso no es novedad, tengo muchas amigas y amigos que han sobrevivido desde niños de esa manera y cocinan exquisitamente.
Las claves de la comida mexicana radican en saber: freír, hervir, y moler.
Pero también en medir la sal, dominar el uso del maíz, distinguir entre cilantro y perejil, conocer la variedad de hierbitas como albaca, hierba santa, hierba buena, hoja de aguacate, hoja de conejo, orégano, hierba de olor... y saber combinar la variedad de picantes como el chile guajillo, chile de árbol, chile morita, chile ancho, chile habanero, chile poblano, chile de agua, jalapeño, chipotle... y disculpen mi ignorancia, sé que hay más, pero esos son los que recuerdo.
Hace unas semanas conocí a un compa mexicano, que por un sólo comentario cayó de mi gracia. Ciertamente como todo país, la defensa de nacionalidades nos ha traído en conflicto, que si eres del istmo no entiendes la pasividad y la pobreza de la mixteca, si eres vallisto no entiendes la cerrazón de la sierra.
Mucha gente de Oaxaca tiene un acento muy marcado cuando habla un dialécto. Yo de la forma más respetuosa le pregunté si hablaba alguno.
El señor exaltado me respondió que no, que él tenía sangre de españoles... ¡uy mano! Fue ahí dónde se me hizo más notorio que el fulano era feo, chaparro, moreno y panzón... no, pos si mano, ¡se nota a leguas tu sangre de gachupín!
También fue ahí dónde descubrí algo en mí. Después de pregonar con orgullo la gloria de mi abuelo chino, la verdad es que eso ahora me vale madres. Los chinos comerciantes son unos ojetes aquí y en cualquier parte de México, su comunismo no ha hecho más que desilucionarme de Marx, estoy a favor de la liberación del Tibet, y me declaro seguidora del Dalaí Lama, ¡ya paren de ser mayoría en el mundo!, su fayuca ha contaminado el mundo de un capitalismo absurdo.
Fue con éste fulano sangre gachupina, cuando me dije ¡qué te haces pendeja, si eres tan indígena como Benito Juárez! Según el INEGI, es considerado 'indígena' todo aquel que hable un dialecto, yo no lo hablo, pero ¿qué seña más inequívoca la de saber cocinar con maíz, chile y frijol?
Con orgullo pregono, que sé hacer tortillas, atole, los mejores frijoles de todo Nueva York, toda una serie distinta de salsas, sopas, caldos, mi especialidad que es el pollo enchilado, los chiles rellenos y las rajas de chile poblano.
El último guateque en el que estuve en el defe con mi familia, hicimos tamales de mole para una de mis tías.
Díganme si no eso es para sentirse orgulloso de ser heredero de una de las mejores riquezas indígenas: la mejor gastronomía de todo el mundo.
¿Qué seña más inequívoca que la de saber cocinar como lo hace la gente de pueblo? Héme aquí constipada de horror porque la comida, es eso sólo comida, su arte está situado en hacerse fácil y rápido, mientras que para hacer un platillo mexicanos a veces tenemos que esperar días.
Como el caso del mole, las patitas de puerco que deben dejarse reposar para que chupen el vinagre, o el pozole que al segundo día es más rico que el anterior...
En la comida he encontrado mi identidad, he reconocido todo ese conocimiento que he adquirido por más de veinte años... y mi madre me avala, sabe muy bien que sus tres hijos cocinan exquisitamente ese rollo de carne relleno de verduras, junto con la crema milenaria de zanahorias, o que nuestro ponche navideño es inigualable, o que nuestro flan napolitano es tan perfecto como el pan de yema y que nuestros frijoles nunca les faltarán la cebolla frita y la hoja de aguacate.
Yo no concebía en mi mundito pequeño y provinciano, que una mujer fuera capaz de presumir que se le quemara hasta el agua... pero en este país existen muchas. Acá los hombres cocinan mucho mejor, aunque sea guiados por recetas de libros y medidas exactas. ¡Qué carajos!
También me he admirado por el conocimiento sobre el maíz, que todo oaxaqueño tiene. El maíz es el mejor cereal, es una planta humana, es un invento humano, porque es el único cereal incapaz de reproducirse sólo, y las evidencias más antiguas de su existencia se encuentran en Oaxaca. Esto hasta el mismo Engels lo reconoce.
El maíz es tortilla, bebida, postre, grano, masa, hasta alcohol. Hoy en la mañana hice champurrado. Extraño los sábados y domingos que durante toda mi vida en mi casa hemos tomado atole con chocolate (el atole es una debida de maíz), hemos comido tamales, memelas o empanadas como tradición exclusiva y suprema de los fines de semana. Como los aztecas, beber chocolate era un privilegio de la nobleza.


Amén. Ahora más que nunca me siento más orgullosa de ser mexicana y reconocerme como una indígena.

15 comentarios:

jinshi0 dijo...

Que raro igualmente pensaba que todo mexicano sabía cocinar, yo sé y ni siquiera como D:'

Uy pues Oaxaca las lleva de ganar en gastronomía(y cultura)

la MaLquEridA dijo...

Los oaxaqueños si que saben cocinar, tengo varios amigos de allá y hacen comida muy deliciosa.

Que bien que te sientas orgullosa de ser oaxaqueña y sobre todo mexicana.



Un saludo.

Oskar Castro dijo...

Cada letra salió sentidamente de tu panza, hoy precisamente me fui a Mitla con unos amigos a prepararnos tlayudas con tasajo, chorizo, falda, además de chiles de agua, salsa, frijoles, etc. Y claro todos sabemos como hacerlo y tragamos después de un mezcalito. al volver como siempre mire tu calle sin pavimentar.. se te extraña por acá es época de muchos cambios....

Jo dijo...

geisha que bonito post! amo cocinar y no reniego de mis raices. sobre todo cuando estoy lejos

lo d emexico se siente pero mas es el sabor... en mexico se siente mejor un abrazo, un acento sea cual sea el dialecto.. cero frialdad de ingles o pasota de español.

yo tengo origen "gachupin" estoy igual de orgullosa pero mexico tiene un toque muy especial
y no hay comida mas rica que la de aca

las especias
la manera de hacer las cosas
macerarlas
abundan ingredientes que ya en cualquier otra parte querrian

sin duda...

me encanto este post!
a veces uno se descubre ciertas aristas estando lejos y sobre todo poniendo atencion en algo que no shabiamos olvidado de percatarnos que estaba ahi


besos!

Nicanor Arenas Bermejo, palabrista dijo...

Este post es un antojadero, terminé de leerlo con la boca hecha agua. Amo la comida que mencionas, y me parece genial llevar esas raíces gastronómicas a lugares recónditos del mundo y del cibermundo.

Saludos desde la hoguera

Zito dijo...

Recuerdo que de pequeño me decía mi mamá, ve a la tienda y compra cilantro, no te vallas a confundir y traigas perejil ¡he!, y voy todo el camino, cilantro, no perejil, cilantro, no perejil... Chinche suerte,llegaba a la tienda y decía... ¿Me vende perejil?
Jajajaja, así aprendí a distinguirlos, como supongo les paso a muchos otros.
Saludos =D

Ignacio J. Rivas dijo...

Viva México!!!!! Qué blogazo el tuyo......

Saludos!

Geisha dijo...

Jinish y Malque

Si, en definitiva los oaxaqueños tenemos sangre de buenos cocineros.

Gordooooooo! mi calle no pavimentada, snif, te extrañoooo y más cuando íbamos a comer juntoss!! ja, ja, ja. No recuerdo la última vez que lo hicimos, qué fue lo que comimos?

Mi querida Jo, gracias!!

Zito, sí a todos nos pasa confundirlos, pero una vez que sabes cocinarlos, siempre sabes como distinguirlos.

Gracias Ignacio!

M. M. Elvendel dijo...

Se me antojo todo lo que dijiste.
Si, todo.

Javier dijo...

hablar de comida hace que se me antoje todo lo que mencionas.... waaaa

Snatcher dijo...

me da asco el champurrado

Sekhmet dijo...

Caray esta entrada es para lagrimear por ser orgullosamente mexicana...no se cocinar, pero claro que sé lo que es comer con arte, me ha llegado al corazón todo tu relato.

Los mexicanos somos de los pocos que tenemos una gastronomia tan exquisita

Saludrinks

Bob dijo...

Un dìa te preguntè si cocinabas rico, hoy tu respuesta ha sido clara, franca y rotunda, pero lo mejor ha sido descubrirte infinita y orgullosamente mexicana, tan mexicana como el mole o el mezcal, o como el chile y las yerbitas. Gracias por estas notas Mujercita.

Bob dijo...

Un dìa te preguntè si cocinabas rico, hoy tu respuesta ha sido clara, franca y rotunda, pero lo mejor ha sido descubrirte infinita y orgullosamente mexicana, tan mexicana como el mole o el mezcal, o como el chile y las yerbitas. Gracias por estas notas Mujercita.

Escaan dijo...

Me gustó mucho... hace tiempo que voy a Oax, yo siempre he dicho que para ir a Oax se necesitan dos estomagos...