martes, octubre 06, 2009

Pareja soledad

(Refrito de la revista, lo siento, pero he estado muy ocupada y enferma)

Una puede vivir sola si lo desea, incluso sin ir por el mundo quejándose por ello, siempre y cuando nos mantengamos alejadas de toda amenaza social, que nos está acosando porque hemos llegado a los treinta y no nos hemos casado, digamos que esto último es casi imposible (por lo menos en Oaxaca) ¡demonios!
Desde que tengo veintiún años, he aprendido a torear todas las indirectas de la familia, comenzando porque hasta han puesto en tela de juicio mi sexualidad; también evito ver televisión, todos los programas giran en torno a la búsqueda de la media naranja, aunque la historia sea la de una media toronja que intenta emparentar con una media lima, ninguna pareja será perfecta, amén.
Digamos que la vida en pareja es linda, supongo que es mucho mejor que estar sola, pues incluye ventajas evidentes como la kamanostra, convivir, con-beber, gastar el dinero y el tiempo en otro, discutir, celar, si, si, suena lindísimo, yo lo sé.
Por otra parte, he aprendido a decirle NO a toda amiga que se esmera en presentarme al amigo o al primo, también he renunciado a la coquetería con todo espécimen que sea de buen ver, sin antes haber tenido una conversación amena. Cierta ocasión me quedé esperando a una persona en un café más de dos horas, entre la espera que no me pareció torturosa, me di cuenta de lo sabroso que estaba el café, me quedé leyendo el periódico y las revistas, abrí un libro que llevaba, y el plantón pasó a segundo plano.
Tiempo después, pensé acerca de la necesidad de estar sola, pues sin darte cuenta adquieres facultades de percepción, que no tendrías si estas atenta al otro, como el observar los detalles, ser más sensible al significado de cada palabra, de cada tono, a los rostros y el reflejo de lo que expresan, la reflexión sobre uno mismo, la búsqueda de las verdades en un caos mental, el perdón a los odios del pasado, en fin, toda una sarta de metáforas filosóficas, que no se ven, que no rompen ni cambian nada al instante, pero si reestructuran alguna parte interior que marcará un cambio rotundo el resto de tu vida.
No recuerdo si alguna otra vez fui sola a un café, pero después del plantón he regresado varias veces porque quiero estar en silencio, leer el periódico, avanzar el capítulo de un libro, tomar un americano sabroso en sorbos lentos y de vez en cuando saludar a alguien conocido.
Me gusta el café, por eso ya no pienso tomarlo en cualquier lugarsucho, ni tampoco ir acompañada de cualquier persona a la que no tenga ánimos de escuchar, o a la que no tenga nada trascendente que decir.
La compañía me parece necesaria, la vida depende de relacionarse con otros, ley natural, de saber quien es el señor que sirve el jugo de naranja más sabroso, la panadería donde el budín de chocolate es rico y barato, de saber donde hacer las compras a mejor precio, de qué viejo sabio oír un consejo y de qué persona inmadura desechar cuanto dice y critica, son leyes de sobrevivencia social.
Mis deseos desesperados por encontrar una pareja ya están casi disueltos, porque tengo la seguridad de que encontraré al perfecto hombre imperfecto (en alguna otra vida o dentro de algún tiempo, después de que se pase esta flojera de cazar), que me soporte y del que necesariamente tenga que aprender a pensar en el otro, no solamente en mi yo-yo absolutamente egoísta y cómodo.
Negarse a no encontrar la media naranja, la media lima, la media toronja, o el medio limón, me parece algo antinatural.
En definitiva una puede vivir sola si aprende a torear-tolerar toda cantaleta amorosa, eso si, nunca se puede ser inmune a ello, pero la vida es más llevadera cuando se conoce cómo estar sola, sabiendo que puedes acompañarte contigo misma, con todos tus demonios, utopías y deseos, y cuando se tiene la seguridad que la soledad no es eterna, ni infinita, pero probablemente si paulatina y necesaria.

4 comentarios:

Jolie dijo...

Y más de uno de nosotros en los blogs nos hemos contagiado por momentos hablando sobre, amor, soledad, trolles molestos y otra clase de calenturas. El uno para el otro. ¿existe acaso el complemento ideal?, si vamos a estar de par en par entonces no debería flaquear.

Todos queremos que nos llegue el amor pero yo sinceramente a veces pongo por delante todas las reestricciones posibles de como quiero que llegue e incluso para que no se acerque

en fin, que no tengo gran cosa que contar más que por lo pronto entreno para bruja y ensayo sortilegios, no es que quiera revertir hechizos ni dejar de besar sapos
la presiòn social es inversamente proporcional a lo feliz que se es a veces o el modo en que uno decide como vivir

que el mundo ruede mi geisha

Cl@udette dijo...

Creo que la presión social siempre ha existido y seguira existiendo, y si no es por una situación es por otra, asi que lo mejor es aplicar nuestro propio criterio y satisfacer nuestras necesidades conforme las vayamos requiriendo, que la gente juzga,critica o hasta habla; eso siempre sera, asi que mejor poner oidos sordos y seguir nuestro propio destino, y del mismo modo disfrutarlo siendo nosotros mismos responsables de el y sus consecuencias.....

Geisha dijo...

Seee maldita presión social!!

Me disculpo por retomar este tema tan tan pero tan gastado, que hasta a mí me harta, pero este escrito iba para la revista y como intuyo que nadie me va leer ya que el diseño que me pusieron es horrendo, pues aquí lo subí.

Un beso a todos muack

Salvador González dijo...

Hola... me gusta tu blog, nunca lo habia visto, pasare mas seguido... saludos.