martes, octubre 20, 2009

¿cuándo comenzamos?

La mayor parte de las conversaciones que rayan en lo netamente semántico o político, me parecen pláticas absurdas, estúpidas, sin sentido, las evito, y regularmente siempre guardo silencio. Paradójicamente, vivo de eso, trabajo de profesora y de vez en cuando despotrico unos cuantos discursos sin sentido y sin fines utilitarios en la vida real (disculpen el lugar común), y me parece exagerado seguir hablando de ello fuera de la escuela.
Fuera de los recintos donde prostituyo parte de mi labia y muchos de mis dogmas, me acato a las cosas sencillas, o al menos eso intento.
Ayer, dos de mis bibliotecarios favoritos cumplieron años. Ser culto no sirve de nada. Amén. En el café, hablaron de poesía, parafrasearon autores, discutieron obras… cuatro cabrones doctos en el área y yo (la única fémina), alguien me obligó a hablar y en toda la plática mi frase más inteligente fue ‘no tengo nada que decir’.
Me acabé la cajetilla de delicados sin filtro. Oí atentamente. Intenté grabar todo lo que habían dicho, pero si me lo preguntan ahora, creo que he olvidado gran parte de esa información, sólo recuerdo el nombre de muchos autores de los que aún no he leído nada, lo que recuerdo con perfecta nitidez, fueron las posturas corporales de los tipos, la polarización de la palabra, los silencios, las miradas absurdas, las paráfrasis exageradas y sin sentido, y los argumentos originales albergados en la pura simplicidad.
El IAGO tiene la biblioteca de arte más chingona de Latinoamérica. Lamentablemente los libros no le dan de comer a uno. He invertido casi diez años de mi vida en ese lugar, y aún sigo siendo incapaz de sostener una conversación interesante sobre literatura o pintura.
Este blog nació para hablar de sexo, sin pretensiones, aunque debo admitir que algunas veces pequé en hacerlo, con el tiempo he resulto evitar hablar de esdrujulerías innecesarias.
Por error, por mera impertinencia, o por pura imprudencia salí con un chico, cuya personalidad me parece dotada de una sensibilidad extraordinaria, pero a la vez de una extravagancia insoportable. Caí en el juego semántico de discutir cosas filosas y filosóficas, justo de las que detesto hablar incluso con mis amigos, por mera pretensión de parecer alguien interesante, llegó el punto en que sus palabras fueron tajantes: ‘Liliana bájate del ladrillo, de verdad, cuando platiques conmigo quítate el disfraz porque casi siempre se te cae a media obra, tan bien que nos llevamos cuando te ubicas’, maybe, maybe, ja, ja, ja. Pero ¿cómo quitarme un disfraz cuando estas enfrente de alguien que te lo pone a cada rato, he incluso te lo quita para ponérselo después?
Es inevitable no ponerte un disfraz cuando alguien te interesa, es difícil quitártelo para ‘Ser’, cuando estas claro en la pretensión kamanóstrica sentimental.
El disfraz me lo pongo todos los días en el trabajo. Lo olvido cuando estoy con mis amigos. Me lo vuelvo a poner cuando ese alguien no es de mi confianza, finjo saber, finjo entender, finjo ser una mujer culta, y cuando ese alguien se gana mi confianza, dentro de mí habita un pensamiento constante, simple, utilitario, práctico, aplicable, que en efecto, deja obsoleto todo discurso semántico estúpido e inútil... y mi mente, y mi cuerpo aterriza: ¿cuándo comenzaremos a quitarnos la ropa?

5 comentarios:

dante255 dijo...

Prefiero que seamos gemelos... ¡Hurra!

iL Hell Dogma dijo...

jaja, cada que llego a una fiesta yo digo la frase con la que terminas.

Bob dijo...

Disfraces... Dime de alguien que no los use, por una u otra razón. Tanto tratamos de impesionar que en ocasiones hasta las tonterias parecen ideas hiladas...

Manuel Dövled dijo...

Excelente, así se relata algo exquisitamente real, me parece que estas en la misma sintonía de muchas personas como yo tal vez, que no solo aparean con la inquietante fiesta de la vida sino que a su vez el practicismo es la mejor escuela, basta de estupideces discursivas e irritantes, quizás sea hora de whisky en las rocas y un cigarrillo.

1600 Producciones dijo...

"La Tierra es un teatro, pero tiene un reparto deplorable" Oscar Wilde

Muy bueno lo que escribes aquí.

Saludos