miércoles, junio 03, 2009

Fiodor

Le fascinó tanto mi cuerpo, que se fue y contestó a mi mensaje a los tres días para avisarme que estaba en otro lugar del país.
Mijail no había conocido a mujer mexicana que se prestara a pasarle la lengua por el culo y meterle los dedos.
Pensé que al tirármelo o mejor dicho, acceder a que hiciera conmigo lo que quisiera, haría a mi sexo cada vez más internacional.
Acostarte con un ruso en Oaxaca, a pesar de la afluencia de europeos y norteamericanos, resulta cosa rara. Me gusta todo aquel hombre que no tenga nada que ver con Estados Unidos, o tenga algún lazo sanguíneo judío.
Tengo un imán bárbaro para encontrar a tipos que no tengan motivo alguno para recordarme, o bien, para que yo no tenga rastro de ellos, aún cuando quiera verlos de nuevo. Se hace una regla que todo aquel espécimen víctima o verdugo de un encuentro ocasional, está destinado a la lista negra de los que no serán ‘el hombre de mi vida’.
Dejé de fantasear con Mijail, la misma noche en que después de mamarle cuanto pude, no tuvo la intención de pasar por asombro o juguetear, su lengua y su nariz en mi sexo.
Por falta de confianza, no pude darle unas cachetadas sabrosas y decirle mi típico ‘ora güey, bájate cabrón’. ‘El cabrón’, me confiere algo de violencia masculina, que a algunos les gusta, pero la barrera del lenguaje con el ruso me dio miedo, la cachetada -pensé-, se hubiera entendido como una muestra de sadismo que probablemente él me hubiera devuelto. Paranoias mías, porque resultó un ser adorable, que se encargó de abrigarme el resto de la madrugada con la sábana y tenerme prendada a su cuerpo.
Parecía no disfrutar como yo, el que me columpiara en su pelvis, porque la maldita cama amenazaba con romperse en cualquier momento.
En verdad que me molestan los hombres que no cooperan. A parte de exigirnos la entrepierna y las nalgas, gozan de nuestra boca y la suya ¿qué?
Mijail no cooperó. Insistió en venirse en mi rostro; en modo de protesta, cerré los labios y giré la cara, cuando en su rostro de medio morir y sus gemidos denotaron su escurrida, sentí su chorro caliente recorrer mi cuello, y sus manos para apropiarse de mis senos, lo esparcieron en todo mi pecho como crema humectante.
Cuando hubo luz, hablamos de películas, de libros, de música, y volvió a preguntar mi nombre, Ana, dije. Era lo de menos inventarme uno nuevo, porque era muy probable que no volviéramos a vernos.
-Pensé que te llamabas Lilean, algo así dijiste anoche.
- ¿Entonces por qué lo vuelves a preguntar?
Llámame Ana, además no sabes pronunciar mi verdadero nombre. Tiene más sentido que me recuerdes así. Yo te pondré Fiodor para que no se me olvide.
- ¿Has leído a Dostoievski?
- ¿Me ves con cara de analfabeta?
- No, no, no, pero es raro.
- Mientras dormía contigo tuve un sueño ridículo.
- ¿Qué?
- Que me llevabas a Moscú.
Me despedí con varios besos, con muchas recomendaciones de su parte, con su semen en mi pecho, con el mail al que respondió tres días después.
Él ya no volvió, y mi sueño siguió siendo ridículo.

4 comentarios:

ana_marie dijo...

wow, increíble, no hay más palabras para describir este post

La Guera Rodríguez dijo...

Buen escrito con algunos ( o muchos ) recursos literarios...porque la verdad no te lo creo...jeje y mira que yo me he creido muchos escritos he?...pero este no...simplemente por lo que dices del semen...me sé todos tus post y eso no checa :P

Por cierto, usté que ha conocido a hombres de diferentes nacionalidades, cuales son los mejores amantes?...la verdad y honestamente no se me antoja ninguno que no sea un fogoso mexicano =)

Lalo dijo...

Por lo de la "cama a punto de romperse" intuyo que te encontrabas en un hotelucho barato de a cuarenta pesos la noche. No hay lugares tan buenos en Oaxaca para conocer extranjeros como esos hoteluchos de cuarenta pesos.

Ah, que tiempos...

Geisha dijo...

Bienvenida Ana Marie

Diana querida, en efecto usté me conoce. Llevo trabajando este escrito algunos meses, obviamente este es un fragmento pequeñito que escribí ayer, espero que sigan saliendo más cuartillas en el texto original, y lamento desilucionarla, la verdad es que conozco a unos cuantos extranjeros, pero no paso de ser cordial y punto.

Morinakemi, aún no defino el lugar, pero suena bien, que buena idea me diste, ji,ji, saludos.