lunes, marzo 19, 2007

Peinados

Hoy se me dio la gana cambiar la foto del portarretrato, guardé algunos recuerdos en el álbum y mientras miraba mi colección de imágenes donde casi siempre aparezco acompañada por mis amigos, me encontré con una de las pocas fotos donde mi disfuncional familia ha estado reunida.
Nunca hemos sido ritualistas, regularmente no celebramos navidad ni año nuevo, crecí con la consigna que no hacíamos fiesta de cumpleaños porque ‘se gastaba dinero en alimentar a muchos gorrones’. Creo que sólo una vez me hicieron piñatas cuando era niñita, esa vez recuerdo que no pude apagar la velota con un gran número seis.
En ese cumpleaños, dos días después llegó el vestido que una de mis tías había enviado para la fiesta, y como buen detalle de mi mamá contrató a un fotógrafo para que me tomara fotos con él.
Demostrando la gracia y mucha habilidad de mi mamá para peinarme, lo único que hizo fue pasarme el peine en mi diminuto cabello (porque dejen les digo de niña, yo era un vil niño, siempre cargaba el pelo cortito) y pegarme con un diurex en la cabeza un moño rosa de regalo de esos de listón de plástico, lo sé, ríanse vilmente, desafortunadamente tengo pruebas irrefutables de mi cabecita con moño de regalo.
Hablando de peinados, mi mamá no tuvo piedad conmigo, de verdad que uno cuando es niño es re wey, puesto que siempre se deja que le hagan cuanta cosa ridícula como viles juguetes de nuestros padres, quezque para hacernos ver más ‘monos’ y terminan por traumarnos vilmente.
Hace años, mi hermano tenía una foto pequeñita en su cartera donde estamos los tres (yo, mi hermana y él) lo curioso del asunto es que yo parecía una mala imitación de marcianita, ja, ja, ja, si, neta, en mi cabecita de muchita de 4 años, pendían tres chongos mal amarrados que mi mamá esmeradamente me hizo.
Ejemplos y pruebas de la gran habilidad peinadora de mi progenitora, sólo tengo dos o tres fotos, y bendito sea Dios que desistió de hacer sus malos experimentos en mi cabello, que cada dos o tres meses era cortado.
Por otra parte, considerando mi infancia nómada, de ir de escuela en escuela, de casa en casa, de familia adoptiva a otra, de tías que nos recibían en sus casas, fui una niña bastante desaliñada, hasta los trece años un palo andante, con permanentes cicatices en las rodillas, con alergias atópicas en la piel, muchas enfermedades respiratorias y con un paso tortuoso a la adolescencia, ahora que recuerdo como era en ese entonces, acepto que era una niña bastante odiosa, me encantaban los muchachos guapos, les escribía cartitas, mi madre ante mi crisis emocional me compró libros de Carlos Cuauhtémoc Sanchez, dizque para ubicarme, ja, ja, ja, ¡qué pena me doy!
Supongo que la época que más detesté en mi vida fue la de la secundaria, era un martirio tratar con niñas con las que nunca pude encajar. Dado que vivía en el istmo donde hace un calor estrepitoso, las mujeres se desarrollan mucho más rápido, pero yo era una niñita chaparrita y enclenque, creo en mi salón de secundaria fui la última a la que le bajó su periodo. Nunca fui buena para los deportes, jamás querían aceptarme en los equipos en los que forzosamente teníamos que jugar, tenía la horrenda paranoia de que nadie se juntaba conmigo porque era odiosa, y desafortunadamente era cierto.
Pero dejemos los traumas infanti-adolescentes, empecé hablando de mi familia y de esa foto que puse hoy en el portarretrato de florecitas, creo que salió lo sentimental a ver a mi carnal hermoso (ahora si digo cosas bonitas, porque mi cuate el Perro, al que le digo que se parece a mi hermano, luego se enoja si hablo mal de mi carnal), indudablemente es mi favorito.
Ayer me puse a pensar seriamente que me gustaría que mis hermanos fueran en verdad mis amigos, si eso ocurriera prometo dejarme peinar por mi mamá sin quejarme nunca más.


Geisha

4 comentarios:

Oskar dijo...

Ahh las siempre riculas fotos infantiles que nos recuerdan esos años sin memoria que fueron los mejores...

Como siempre un gusto leerla Geisha

Venezolano1975 dijo...

Hola Geisha, muchos pasamos por esas etapas doficiles de la vida; creo que es por eso que ahora escribimos en estos blog, jajajaja
saludos
José

Horus dijo...

Pero todos esos adjetivos que le pones a las percepciones que te causan -ahora- las fotos de -entonces- se los estás poniendo tu! Niño, marcianita... No, no creo.

Shaparra dijo...

Yo...

yo...

yo era un terrible niño de pelo rizadoo!!

buaaa!!!

también me traían con el pelo corto por eso de que en la escuela "te pueden pegar los piojos" y no se que más, a fin de cuenta tuve piojos, así que ni modos.

Jajajajaja

Saludos, Geisha