viernes, julio 30, 2010

Diplomacia

Me gusta la diplomacia, detesto los escándalos, pero cuándo los amores tienen que morirse, la historia siempre debe terminar mal para que sea de tajo, sin cenizas encendidas, a madrazos y punto, terminar con un gran escándalo y chubasco amoroso, y no precisamente público, pero si lo suficientemente perturbador, como para decir ‘hasta aquí’.
No he dormido pensando, atando cabos, siendo embargada por el mal de la montaña, donde la paz y el silencio comienzan a ser detonadores de los más profundos recuerdos que creía olvidados.
Nuestra despedida fue un regalo de ‘Santos Reyes’. Él habría de hacer lo que yo quisiera, con tal de que lo dejara pasar a ese lugar escondido y secreto, donde siempre lo habría deshecho en sudor.
Sabía a lo que iba cuando subí a su auto.
Sin preambulos ni rituales, ni palabras previas, me quité la ropa. No teníamos necesidad de diálogos, yo conocía sus puntos débiles y él los míos, pero esta vez yo quería jugar.
Se qutió la ropa, con prisa, con su erección deliciosa, con los temblores propios del que hace mucho no ha tenido placer, del que desea… del hombre que me desea, del hombre que me extraña.
Nuestra pasión no duró un día, sino años.
Escabullía mi cuerpo en la cama, le besaba, le obtruía el paso con mi mano, hasta en medio de su ansiedad, y yo desnuda, él no pudo evitar decir ‘anda estate quieta’.
El juego empezó, y con mi vocesita de niña burlona le dije ‘no te voy a dejar pasar’…
Insitió, insistió, insistió, y yo jugué divertida, negándole la posibilidad de poseerme.
-Dí que me amas. - Por dos segundos se detuvo.
- No, no puedo.
- ¡Cuanto lo siento! has pagado 400 pesos en valde.
Su cuepo insistía, su boca, su labios, su deseo era insoportable, igual que mi única y sencilla petición.
-Di que me amas. ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! - Había algo en mis palabras que desconocía, comenzaba a violentarlo, comenzaba a apretar más una herida ya cangrenada…
-¡Dilo con una chingada! Di que me amas, di que me amas, ¡Dilo!- Lo golpeé en la cara.
-¡Qué te pasa Liliana!
- ¡Dilo! Di que me amas.

- Te amo.

-No te creo, ¡dilo de nuevo!
Volví a abofetearlo y me desconocí aún más, pero invadida por una eufória, por un rencor confundido con amor y deseo, me era absolutamente necesario escucharlo para terminar con él y enterrarlo.
- ¡Mírame! dímelo, anda.- La mostré mis piernas abiertas.

-Te amo…
-te amo... me besó el cuello
-te amo… me penetró.

Estuve a punto de creerle.

Pareciera como si unas simples y mágicas palabras me hubieran quitado toda la fuerza de mi cuerpo, la violencia que segundos atrás guardaba hacia él, había desaparecido, mi cuerpo era un objeto que sin fuerza ni resistencia, aceptaban su sexo.
Sin sensación alguna comence a llorar, como si fuera la escéna más patética, grotesca y trillada de la mujer que pierde la virginidad y rompe en llanto, cuál ínsula de deshonra.
Esa era yo, muchas veces cogida, pero ahora montada por el hombre que me habría tratado como un vil trapo, era lo mismo, perder la virginida, ser violada, o simplemente dejarte hacer y deshacer por un sinverguenza, es lo mismo, sólo que ahora yo decidía perder la dignidad, con un poco de diplomacia.

martes, julio 27, 2010

Una cajetilla de malboro blanco por 9 dólares!!!

Está bien dejaré de fumar, aunque el tabaco suelto es otra opción... 4 dólares.

martes, julio 20, 2010

Escote

Algunas veces hago cosas estúpidas, que traen consecuencias no muy agradables. Por ejemplo, la primera vez que caminé por el Puente de Brooklyn hacía un calor de la chingada, y dado que me encuentro en un país donde todos son libres de mostrar sus carnes sin algún complejo (he descubierto que me encantan las mujeres americanas, porque aún teniendo celulitis, les vale madres y se ponen shorcitos hasta la nalga), pues bien se me ocurrió quitarme los zapatos y andar descalza cuál libelula libre. No lo hubiera hecho, soy delicada hasta más no poder, horas después fui corriendo a la farmacia, por un lotrimin.
Creía ilusamente que aquí, en verdad no tengo nivel alguno para competir con estas mujeres rubias, de ojos claros y cuerpos atléticos, hasta que un día, estando hospedada en un hostal, se me ocurrió hacer mi segunda estupidéz: bajar al desayuno con una blusa pegadita y sin brasier. ¡Mi hermoso 36B debe ser declarado patrimonio cultural de la humanidad!
En verdad, fue sin intención alguna, de verdad, lo juro, si las demás mujeres enseñan sus nalgas en la calle, ¿Por qué yo no he de poder salir sin brasier al desayuno?
Me atreví a hablarle a un chico, que estaba enfrente de mí y constantemente veía para mi lado, no, no veía para mi lado... digo, soy una mujer latina, con calor en la sangre, sociable, totalmente risueña y amigable, me enteré que el tipo era alemán, hablamos con nuestro horrendo acento de extranjeros, éste a su vez me presentó a otro alemán que recientemente había estado en México, no tardé mucho para iniciar una nueva conversación, él dijo: eres la primer mujer mexicana que conozco viajando, nuestra conversación era amable y educada, hasta que se le ocurrió preguntar cuál era mi palabra favorita en español, le dije que no había pensado en ello, y él sin necesidad de preguntar dijo la suya, ¡cojooness! No pude aguantar la risotada, y mi cabeza inmediatamente voló.
Esa palabra es incorrecta, es cojelones o cojelonas, pero no cojones. Es una palabra que no se usa en México, pero en España si, afirmé.
Entre mi medio inglés y su medio español dijo ¡huevos! Nuevamente reí y advertí que mi imaginación me había delatado, al confundir la palabra con sujetos.
Esa noche terminé hablando de pornografía con él, mientras yo hablaba, Philip sin el menor cuidado bajaba de vez en cuando su ojos a mi escote, mientras yo afirmaba doctamente con mi vocesita pedante, que el cuerpo masculino no es tan estético como el de una mujer, y que mi actor porno favorito (del que no sé siquiera su nombre, pero no me canso de ver su video en youporn) me gusta por todo lo que le hace a la chica, no por lo guapo o el gran pene que le cuelga, pero ¡cómo dura y dura y duraaa!
Philip tomó su cámara , y sin que me dijera, supe a qué parte de mi cuerpo estaba dirigido su lente. Soy experta en crear escotes lindos y espontáneos.
Fue uno de esos momentos en los que no supe cómo actuar, hacerme la enojada o decirle simplemente go to fucking now!

¿Qué hice? Por supuesto es algo que ya no les contaré, pero lo que sí puedo decir es que después comprobé que en efecto, mi escote estaba en su archivo de fotografías.

martes, julio 13, 2010

Chinatown

Chinatown. Busco dónde hospedarme. Entro a un hotel, hay un empleado chino.

jao mach per nayt?

Lo digo con el tono normal de una mujer latina, él mira mi escote.

Mi inglés es terrible.

El chino, hace gesto de intentar entenderme.

No, no, no.

????

Sólo le estoy preguntando cuánto cuesta una habitación.

Minutos después entiendo.

Me confundió con una puta.

¿Es qué esta naturaleza tan mía y tan contradictoria es tan evidente?

domingo, julio 04, 2010

Anhelo

Se ha encantado porque tu boca no tiene límites para contradecirle, para sacudir incluso lo que piensa, mientras él puede re-escribirte sin decirte nada, pero lo sabes, te describe cuando sus fantasías están agotadas.
Es una mala combinación enamorarse de una escritora. 

domingo, junio 20, 2010

Configuraciones

He tenido sueños consecutivos, cuyo objetivo es el mismo.
Si he de bajar a lo más profundo de mis emociones, ahora es el momento para ello, ir hasta el pozo mas profundo. Cosa peligrosa, porque en ese viaje, me he dado cuenta que por accidente suelo confundir el pasado con la realidad.
Me he quedado absorta recordando, recuperando cada detalle, sin que pueda volver a sentir el placer de esos momentos.
He soñado. He fragmentado cada recuerdo en un sistema que ya no tiene reparación. Noches largas y erotización dañina. Porque a ese hombre que amé, a ese otro hombre que deseo, a ese otro que extraño, resultan ser parte del mismo espejismo, de configuraciones distorsionadas y retazos de esperanzas nunca realizadas.
He aprendido a dormir desnuda, a quitarme la ropa para saber que ya no hay límites, que ya estoy lejos de todas esas cadenas que me impuse, a cambio de encontrarme sin querer lograrlo. Nada.
Me he quitado la ropa, para sentir que realmente estoy sola, que no necesito una mirada para saberme desnuda, para saberme mía, para introducir mis dedos, y luego llevarlos a mi boca.
Cada noche viene a mi cama un hombre diferente, una configuración que toma carácter propio, que ya no es parte de mi fantasía.
Una noche el pintor me ama, otra noche, el patán con su boca exquisita me dice con su lenguaje soez cuando me desea. La siguiente noche un hombre que no conozco me hace sentir un placer que no me agota, que permanece y me despierta un olor a sexo consumado.
La soledad no me satisface. La soledad me pone a prueba, me invita a tener fantasías para solventar mis carencias.
Vacíos que no son presentes, sino arrastrados de mucho tiempo.

domingo, junio 13, 2010

Agotada

¿Cuánto tiempo has invertido en mirarlo entre tus fotos? ¿Cuánto tiempo has invertido en imaginarlo entre tus fantasías nocturnas, reviviendo un placer que no ocurrió?
En vano han pasado tantas horas. Añoras la posibilidad que ya no tienes ahora: verlo.
¡Verlo! ¡Verlo de nuevo!
Pero ese verlo de nuevo, es un plural. Es haber tenido a todos esos cuerpos que deseabas, sin que en ninguno de ellos hayas dejado un rastro de ti. Has amado lo efímero, la figura, el reflejo, el oasis de otros, en facciones similares de un ‘él’.

Justo esa sensación se ha vuelto una constante. Buscas permanecer en esa posibilidad de encontrar y desechar del mismo modo. Construirte una historia, donde la parte que más amas del romance, no es la presencia de un hombre, sino la sensación de su ausencia.

Quieres verle de nuevo.
Mirarlo mientras tomas café, sin esperar que él te intercepte con su boca.
Le correspondes. Has deseado besarlo desde hace mucho. Te has controlado lo suficiente, para nunca haberlo demostrado.
Tú sabes cuál es el siguiente paso. Él aún duda, pero eres dócil. ¿Cuántas veces lo has hecho de la misma manera?
¿Cuántas veces te lo han hecho de la misma manera? ¡Qué importa!

Importan tanto, como el hombre que la última vez tuvo acceso a tus piernas. Abriendo las piernas. Abriendo tus piernas.
¿Duelen tanto las ausencias? ¿Duele tanto saber que el anterior fue lo mismo? ¿Duele realmente eso? ¿Duele el que se haya borrado, como todos aquellos que dieron por vencida esa batalla de conquistarme antes de comenzarla? O duele más el haberlo hecho fracasar porque tú así lo quisiste.

¿Qué compleja se ha vuelto tu soledad? ¡Qué complicados se han vuelto todas esas emociones que no debieron haber ocurrido!

Desde el primer momento dio muestras de que nada cambiaría, de que seguiría siendo la misma pieza de carne podrida. La misma que quisiste comer sabiendo de antemano las consecuencias.

¿Realmente quieres verlo? ¿Para qué?
Sólo quieres saber eso que no ha dicho. Sólo quieres comprender tanta maldita indiferencia. Tanto egoísmo en su cama, tanta simplicidad te sabe amarga, te sabe a frigidez, te sabe a un ‘nunca te hubiera conocido’.

Entró a tu cuerpo imperfecto, comandado por unas letras simples e insistentes. Sencillo. Te rendiste por un poco de placer a cambio de la historia que ya sabías, la que has contado mil veces, la que intentas ya no contar, porque ahora te sabes agotada.

Estoy agotada y quiero escribir otra historia.

domingo, junio 06, 2010

Tres crisis

Tres crisis se han notado en mi única y humildísima obra literaria. Esta es la tercera. Hace unos meses me enteré que no sería aceptada para entrar a la maestría en letras hispánicas en la UNAM, era de esperarse, no tenía un proyecto aceptable, no tenía relaciones en la escuela, ni palancas, ni tampoco tenía todos los conocimientos necesarios para demostrar en el examen mi genialidad, mi perfil a simple vista es la de una don nadie.
Las cosas sólo se pueden ver a posteriori, nunca se debe ver el destino como algo futuro, sino como algo que ya pasó. El día que dieron los resultados, fue el día en que también supe que este año me iría de México (temporal o definitivo, eso no lo sé).
Un día sin creerlo, después de mucho, amanecí en Nueva York, de la emoción, abrí la ventana y grité: ¡Nueva York, tienes el privilegio de tenerme aquí!
Después de un paso torturoso por el desierto, los riesgos, el pollero… naah, ¡ustedes qué creyeron! eso no es cierto, aunque en definitiva ese relato hubiera sido más interesante y novedoso, que seis horas dormida en un avión, lo único torturoso fue el paso por la aduana, de ahí con mi inglés nefasto llegué a donde tenía que llegar.
Esta vez toda mi familia después de tacharme de huevona y desubicada, por fin aceptaron que se habían equivocado y me vieron con mejores ojos.
No pude despedirme de la banda metalera, mezcalera y defectuosa, pero a todos esos lectores amables, caballeros y nuevos amigos que hice en el Defe, ¡Muchas gracias!, por todas las platicas interesantes, por las varias veces del sushi, la comida árabe, las veces del vips, la comida española, las compras que hicieron, el saldo del celulofono, por los libros, por los contactos, por el cine, en fin, a todos esos lindos y amables caballeros que cooperaron para que mi estancia en la ciudad fuera confortable, mis bendiciones para que su buena venia se multiplique en amor y fortuna, ya que ninguno de ellos pidió nada a cambio.
En especial mis agradecimientos a ese caballero bloguero y paisano, de quién no daré nombre porque no le he pedido autorización, pero fue con el que más platique, más salí, y el valiente que más veces se atrevió a besarme, ¡muchas gracias Corazón! por todo, por escucharme, por cumplir mis caprichos, por las veces que me fuiste a dejar a mi casa sana y salva, gracias por esa caballerosidad que en pocos hombres se encuentra.
El cambio a muchos no les gustó, pero tenía que salir de la vida de cliché que me había creado, sin duda perdí mucho, de hecho perdí todo, ja. Hice un reset.
Hemos llegado casi a los 500 post de este blog. Este es el 499. Escribir sin duda es algo que no podré dejar de hacer. Hay muchas cosas que contar con distintos ojos, con dedos más experimentados y un teclado más gastado.
Iniciemos pues con ese cambio que hasta para mí ha sido algo engorroso pero absolutamente sano y necesario.

Nos leemos el próximo domingo.

Mi tiempo, la computadora y el internet, ahora son bastante limitados.

viernes, junio 04, 2010

Mexico City


¡Muchas gracias por todo!

Extraño los acentos, las eñes, y las aperturas de los signos de interrogación y admiración, para un escritor éstas situaciones son catastróficas, sin contar todo lo que por obligación se tiene que dejar.

Toda mi vida y de paso a la Geisha-computadora.


¡Qué lejos estoy del suelo donde he naciidoooooooooo!!

miércoles, mayo 12, 2010

Lo primero que hice...

Estoy de nuevo en casa y lo primero que hice, fue ir a tomarme el café con mi cuate el Colibrí Zurdo...


Me pusé los tacones blancos...



Y un vestidito cortito, cotitooo y con super escote...


Debía ir a la biblioteca, en el camino me encontré al mai...
La nueva edición de Almadía de José Vasconcelos.


Para terminar el día a carcajeadas con mis amigos en medio de muchos malos chistes sexosos...



¡Qué felicidad estar en casa de nuevo y con buenas noticias!


martes, mayo 11, 2010

Respiro aire limpio

Suelo hartarme rápido de las cosas. Mi nivel de desesperación aumentó, las ansiedades son mitigadas con mis nuevas adicciones frustradas, helados de yogur agrio para suplir las nieves del pueblo, tocino frito en lugar de quesillo fresco, zopes con harta grasa en lugar de las memelas y tlayudas, ahora hasta he vuelto a tomar cerveza con gusto y placer, ya saben que para alcohol sólo vino tinto.
Dejé los chistes y las conversaciones metalingüísticas de Memo y Beteta, por ir a gritar entre las multitudes gooool, reafirmo lo que siempre he negado: soy una mujer enajenada.
Mi nena me ha puesto los pies sobre la tierra. Eres mi tía, no mi mamá.
¿Gordo me llevarás al béisbol?
La verdad es que ando con pasión desenfrenada y soy presa fácil de cualquier lengua juguetona, cuyo uso sea distinto al de emitir palabras.
Estoy en casa, en la cochera ya no está mezcal, ni siquiera existe mi cuarto y ni mi cama, todo está en cajas, sólo hay un rastro mío en la pared, con una foto de cuando fui niña.
Mirna lloró, nos despedimos en la terminal. El señor que venía al lado mío, en el autobús, me invitó una torta de mole ¡cuánto extraño el mole!
Y justamente hooooy, hooy hooooooooooy, que no estoy allá, hay pachanga en la casa del maistro. ¡Me lleva la chingada!

lunes, mayo 10, 2010

Mamaces




Y uno recuerda que festejó el día de la mamá bailando en la primaria, ahora se miran a los retoños bailando para ti.

¡Felicidades a las mamaces!

miércoles, mayo 05, 2010

La misma gata revolcada

Poco a poco me deshago en gajos. Nuestra historia es la misma que cuento desde hace años y sabes, se me dado la gana ya no escribirla, porque estaría llena de lugares comunes, de odios desatados, y del arte único, universal y estético, que tengo para desilusionar a todo hombre que tengo cerca de mí.

Ojalá las cosas hubieran sido diferentes, pero no, sigo racionalizando mis instintos, sigo desatando las pasiones a diestra y siniestra, sigo enamorandome como una boba y fingiendo ser la víctima que no soy.

Me sigo deshaciendo en gajos y con ello asumo con riesgo la que siempre he sido.

lunes, mayo 03, 2010

Tacones de nuevoo!!




Me dijeron que fuera vestida como si estuviera en el mejor trabajo de mi vida (neeeh).

sábado, mayo 01, 2010

Gourmet canino de libertad

En este momento las dos más grandes responsabilidades que tengo son: regar las plantas y darle de comer a Choky. ¡Maravilloso no!
En mi casa, regar las plantas era algo rudo y rápido, una cubeta de agua, una jícara y ¡zaz!, aquí aprendo que esos quehaceres tienen su respectivo ritual mamón ¡hasta las hojas tienen que ser limpiadas con un trapo húmedo!
Llenar la jarra especial para regar plantas, esperar a que los chorritos les den suficiente agua a las masetas…al primer instante deseo hacerlo como en mi pueblo ¡qué chingao! Rudo y rápido.
Me he dado cuenta que esa rudeza y esa rapidez, son partes de mi personalidad, cualidades o desperfectos que debo mejorar, hasta en la cama ¡rayos!
Siempre he sido quisquillosa con los perros, bueno, realmente con todos los animales.
La soledad es profunda y absurda.
Hoy hablé con el perro, pues regresé a la casa sólo para darle agua limpia y fresca, y le dije ¡cállete güey! ¡deja de ladrar! Le llené su latita de comida especial para perros (segunda cosa mamona y absurda).
¿Qué ser vivo puede decir que vivió realmente, si en su alimento diario tiene que probar la misma mierda química? Es más que inmunda la vida para el pobre Choky, por tener que vivir en la azotea de una casa, en esta ciudad tan esplendorosamente ruidosa y apestosa.
Debió conocer el paraíso de ser perro de provincia. Nosotros nunca le hemos dado un cariño a un perro, pero hoy me dio tanta lastima la terrible soledad de ambos, que le acaricié la cabeza.
He decido no platicar más con Choky, porque se me saldría contarle y describirle mi casa de Oaxaca, donde la mayor parte consta de tierra y un amplio campo de milpas y animalejos silvestres, donde los perros caminan, orinan, cagan y se pelean como se les pegue la gana, o intentan seguir a los ciclistas con ladridos para no aburrirse por la pasividad de la calle.
La comida, aunque siempre es escasa, mi madre por lo menos le tendría un gourmet muy variado, a diferencia de esas apestosas croquetas que compra la gente más pedigree, que sus propios perros.
Mi madre, siempre se asegura de tener caldos de huesos de pollo o de pescado. Retaca el satén viejo (porque nosotros si somos ecologías y reciclamos) donde comen los perros, de tortillas y los huesos de la sobra.
Sin duda sus cagadas, serían más apestosas, casi iguales a las de su dueño ¿pero acaso compartir el mismo olor en la cagada no es una muestra de cariño y respeto hacía nuestros seres queridos?
Yo sólo cumplo órdenes precisas. Hoy fui al aurrera, compré sus croquetas, regresé a casa, lo primero que hice fue ir a ver si aún tenía qué comer y agua. Me disculpé con él, porque yo tampoco había comido y ni de donde sacarle un rico hueso con un poco de carne. Ahora que estoy sola, sé que nadie vendrá a ver si ya comí, si tengo agua caliente para bañarme, pero a cambio puedo dormir en la cama que quiera, con quién quiera y regresar a la hora que quiera.
La libertad tiene su costo, ¡oh pero que bien se siente!

miércoles, abril 28, 2010

Mi nombre es mio y de nadie más. Nadie, nadie, nadie, puede utilizarlo aquí, menos por alguién que se escuda en el anonimáto.

martes, abril 20, 2010

Voy a hacer lo ningún hombre ha hecho por mi. Tolerarte si me desprecias. Insistir, insistir, insistir hasta que cedas, incluso ser amable, paciente y servicial. Mostrarte mi mejor cara, pero nunca negarte el mounstro que llevo dentro.
Estoy dispuesta ahora más que nunca a buscarte y encontrarte, ¡a ser fuerte, muy fuerte! Y hacerte fuerte, muy fuerte, para que aprendas a amarme sin ningún puto miedo.

lunes, abril 19, 2010

Historia tras historia

Por momentos me agarra un miedo bruto por la escritura. ¿Ustedes se han puesto a pensar qué pasaría si alguno de los hombres de los que he escrito me leyera?
Del Gordo he hablado mucho.
Del estúpido, imbécil que me trajo como boba dos años también, pero él nunca se enteró que escribía.
El Gordo es el único que aguanta vara, y hasta se divierte con ello, pero ¿se imaginan qué sería de mí, si el tipo de hace años, que me dejó con ganas, leyera ese relato en el que lo balconeo porque tiene una cosa chiquitiiiiita, o de plano no aguanta nada?
Uno nunca sabe que tan letal puede ser herirle el ego a un hombre. Afortunadamente estoy lejos.
Hace unas semanas me pasó algo similar, y por un momento estuve replanteando la existencia de este lindo espacio, tan mío, tan íntimo, tan tan tan…de nadie y tan de mis senos, que nadie los toca a menos que sea con lindos y delicados lengüetazos.
Pues si, resulta que un susodicho leyó algo que no debía leer ¡Dioooos! ¿Por qué me hiciste escritora? ¿Por qué? ¿por qué? ¿por quéeeeee?
Era un relato que me gustó mucho, y al instante lo borré sin dejar una sola copia en mi blog, luego me enteré que ese cuentito había sido publicado en una revista de Oaxaca donde colaboro, pues imagínense mi paranoia, si hubiera podido quemo todas las revistas, pero ya era tarde, el susodicho ya había leído el relato, y supongo toda su familia compró la revista…
Desde mi primer publicación en un medio masivo, ya hacen diez años, no me pregunten qué cosas escribía (porque si encontrara algún texto de aquellos, al instante lo quemaría). Las letras nunca ha sido buen negocio, por lo menos no en este país, pero eso siempre me ha abierto las puertas para conocer a gente que tiene gustos afines a los míos.
La semana pasada comí mole con Modi, uno de mis cuates de la red desde hace unos años, me presentó a su hermano Enrique, once años mayor que él. Dos minutos bastaron para que Enrique se convirtiera en mi ídolo.
Modi tiene 58 y Enrique 69, era impresionante ver cómo alguien a través del deporte puede conservarse tan bien, además de ser excelente cocinero y con una amabilidad extraordinaria. ¡Yo quiero llegar a esa edad con ese carácter y esa condición física!
También hablé largo y tendido con Bob (otro de mis amiguis de la red que tiene el mismo calibre), para explicarle sobre uno de mis corajes atorados que tienen que ver con esa idea tonta de tenerme miedo, cosa de risa, porque soy una mujer casi inofensiva.
Perdón, perdón, me desvié mucho del tema, que era hablar de hombres. Podría hacer un listado fantástico de todo aquello que nunca ocurrió, de todas esas situaciones que deseaba con todo el corazón y la vagina, pero nunca pasaron y si pasaron fueron mejores en su fantasía.
Hablaría del sueco delicioso y perfecto, del francés empalagoso, del ruso grueso y tuerto, de Emiliano chapulín sexual, de ese pintor ínfimo por el que ahora ruego no volverme a encontrar… ¡qué carajos! La verdad es que si quisiera volvermelo a encontrar.

¿Cuál de todas esas historias fue cierta?
La verdad es que ya no lo sé.

sábado, abril 17, 2010

no saben nada

Soy buena escuchando a las personas. En algunas veces fungí como oyente-psicóloga de las penas de Gregory, mi englishteacher, me hablaba de todo lo que le ocurría, y era buena escuchándolo porque nunca le juzgaba, ahora entiendo porqué soy un bodrio hablando inglés.
Siempre he sabido oír y cuando me lo piden, o de plano se me sale, opino; no más, nunca me ha interesado cambiar a las personas y mis intentos serían estúpidos.
Hace unas semanas Belis me dijo algo que me avergonzó en lo más profundo de mi ser. Hasta la fecha no puedo dormir por ansiedad, y no es broma, llevo varias noches durmiendo pésimamente, pero son los nervios normales, de otro asunto importante.
Mis amigas son la neta, y aunque Belis tenga un poco de razón, no pretendo aceptar lo que me dijo.
Otras personas también se han tomado la autoridad de opinar acerca de mi vida, de lo que soy en lo que me he ‘convertido’. Hablan y hablan creyendo que me conocen lo suficiente, sin saber ¡NADA!; todo aquello que me han dicho, no me queda más remedio que recibir sus palabras con el desdén y la desilusión del ‘qué poco me conoces’.
He cambiado, cierto, pero es también cómo el reivindicar todas esas cosas lindas y feas que siempre he tenido. Después de salir de la tormenta ya no se es el mismo. Unas partes dentro se mueren, otras permanecen intactas o más fuertes.