La poesía y el erotismo, no se crean ni se destruyen, sólo se hacen metáfora del sexo.
miércoles, abril 28, 2010
martes, abril 20, 2010
Estoy dispuesta ahora más que nunca a buscarte y encontrarte, ¡a ser fuerte, muy fuerte! Y hacerte fuerte, muy fuerte, para que aprendas a amarme sin ningún puto miedo.
lunes, abril 19, 2010
Historia tras historia
Del Gordo he hablado mucho.
Del estúpido, imbécil que me trajo como boba dos años también, pero él nunca se enteró que escribía.
El Gordo es el único que aguanta vara, y hasta se divierte con ello, pero ¿se imaginan qué sería de mí, si el tipo de hace años, que me dejó con ganas, leyera ese relato en el que lo balconeo porque tiene una cosa chiquitiiiiita, o de plano no aguanta nada?
Uno nunca sabe que tan letal puede ser herirle el ego a un hombre. Afortunadamente estoy lejos.
Hace unas semanas me pasó algo similar, y por un momento estuve replanteando la existencia de este lindo espacio, tan mío, tan íntimo, tan tan tan…de nadie y tan de mis senos, que nadie los toca a menos que sea con lindos y delicados lengüetazos.
Pues si, resulta que un susodicho leyó algo que no debía leer ¡Dioooos! ¿Por qué me hiciste escritora? ¿Por qué? ¿por qué? ¿por quéeeeee?
Era un relato que me gustó mucho, y al instante lo borré sin dejar una sola copia en mi blog, luego me enteré que ese cuentito había sido publicado en una revista de Oaxaca donde colaboro, pues imagínense mi paranoia, si hubiera podido quemo todas las revistas, pero ya era tarde, el susodicho ya había leído el relato, y supongo toda su familia compró la revista…
Desde mi primer publicación en un medio masivo, ya hacen diez años, no me pregunten qué cosas escribía (porque si encontrara algún texto de aquellos, al instante lo quemaría). Las letras nunca ha sido buen negocio, por lo menos no en este país, pero eso siempre me ha abierto las puertas para conocer a gente que tiene gustos afines a los míos.
La semana pasada comí mole con Modi, uno de mis cuates de la red desde hace unos años, me presentó a su hermano Enrique, once años mayor que él. Dos minutos bastaron para que Enrique se convirtiera en mi ídolo.
Modi tiene 58 y Enrique 69, era impresionante ver cómo alguien a través del deporte puede conservarse tan bien, además de ser excelente cocinero y con una amabilidad extraordinaria. ¡Yo quiero llegar a esa edad con ese carácter y esa condición física!
También hablé largo y tendido con Bob (otro de mis amiguis de la red que tiene el mismo calibre), para explicarle sobre uno de mis corajes atorados que tienen que ver con esa idea tonta de tenerme miedo, cosa de risa, porque soy una mujer casi inofensiva.
Perdón, perdón, me desvié mucho del tema, que era hablar de hombres. Podría hacer un listado fantástico de todo aquello que nunca ocurrió, de todas esas situaciones que deseaba con todo el corazón y la vagina, pero nunca pasaron y si pasaron fueron mejores en su fantasía.
Hablaría del sueco delicioso y perfecto, del francés empalagoso, del ruso grueso y tuerto, de Emiliano chapulín sexual, de ese pintor ínfimo por el que ahora ruego no volverme a encontrar… ¡qué carajos! La verdad es que si quisiera volvermelo a encontrar.
¿Cuál de todas esas historias fue cierta?
La verdad es que ya no lo sé.
sábado, abril 17, 2010
no saben nada
Siempre he sabido oír y cuando me lo piden, o de plano se me sale, opino; no más, nunca me ha interesado cambiar a las personas y mis intentos serían estúpidos.
Hace unas semanas Belis me dijo algo que me avergonzó en lo más profundo de mi ser. Hasta la fecha no puedo dormir por ansiedad, y no es broma, llevo varias noches durmiendo pésimamente, pero son los nervios normales, de otro asunto importante.
Mis amigas son la neta, y aunque Belis tenga un poco de razón, no pretendo aceptar lo que me dijo.
Otras personas también se han tomado la autoridad de opinar acerca de mi vida, de lo que soy en lo que me he ‘convertido’. Hablan y hablan creyendo que me conocen lo suficiente, sin saber ¡NADA!; todo aquello que me han dicho, no me queda más remedio que recibir sus palabras con el desdén y la desilusión del ‘qué poco me conoces’.
He cambiado, cierto, pero es también cómo el reivindicar todas esas cosas lindas y feas que siempre he tenido. Después de salir de la tormenta ya no se es el mismo. Unas partes dentro se mueren, otras permanecen intactas o más fuertes.
jueves, abril 15, 2010
breves conversaciones filosóficas
- ¡Dura YOOOO! ¡por favor! No me vengas con... mamadas, yo soy un pan dulce, como las conchas de chocolate, dijera Shakira ‘sólo basta que me manden flores para obtener un sí.’
- Estamos hablando de cosas serias, no hablamos de hombres.
- Los hombres son cosas serias. Aunque en definitiva cada vez me convenzo más que hay muchos idiotas. Tienes razón, los hombres no son cosas serias.
- Ja, ja, ja. Eres una estúpida, afirmas algo y al primer minuto te contradices.
Después de unas intensas carcajadas, surge un silencio grotesco.
- ¿o probablemente yo soy la idiota?
- ¡Y dale con lo mismo! pero bueno, si te tranquiliza, entonces sí, probablemente tú eres la idiota.
- ¡Pendeja! Es lo que menos necesito que me digas.
martes, abril 13, 2010
domingo, abril 11, 2010
Resultados
El 25 de marzo me fui a Mérida. El 26 después de la 1 de la tarde, la lista estaría publicada en el área de posgrado, de la facultad de filosofía y letras.
Justo ese día estuve muy cómoda en un hotel de Campeche con vista al mar, me la pasé nadando solita en la alberca y comí cuanto marisco pude. Sólo recordé un par de veces que ese día darían los resultados, y la verdad ni siquiera me molesté en pensar en ello.
Uno de los requisitos para entrar era entregar un anteproyecto de investigación, elegí el peor tema: basura poética, cuando se lo comenté a otro escritor de Amecameca (que intuyo se siente poeta también), me dijo que debía leer más. Tiene razón. Debo leer otras cosas que me interesen, en lugar de andar investigando letras que me chocan.
Ese día también Mirna y Belis se fueron a comprarme a tepis un traje de baño, y lees encomendé la tarea de ir a verificar los resultados que con anterioridad ya sabía, mientras yo me emocionaba, a cientos de kilómetros lejos de esta ciudad, veía un programa de cocina, conducido por una gringa que preparaba postres extraordinarios.
Antier Robo me mandó un mensaje para saber, hoy Modi me marcó también para saber… agradezco su interés en verdad.
Les podría contar otros cuentos lindos, inventarles algunas metáforas baratas, incluso platicarles que ya tengo feisbuk, justo ahí, está mi preciosa foto enseñando nalgas y bubis, o que ayer fui a Six Flags, vi el famoso ‘beyond the stars’ y recordé que las fiestas de mi pueblo tienen una superioridad extrema en juegos pirotécnicos.
Ah si, pero tengo que decirles los resultados, que por cierto festejé casi dos semanas en Mérida. Mmm, ¿les digo o no les digo? Mejor no les digo, porque ya los han de intuir.
jueves, abril 08, 2010
Vida de papalote
‘Mi hija está haciendo de su vida un papalote’. Eso dijo mi madre la última vez que la vi después de mi viaje por Mérida, por más de diez días. Visité muchos lugares, me caí, regresé negra a la ciudad y con un poquito más de grasa en las nalgas y la panza, tanta deliciosa cochinita pibil causó estragos, pero me hizo muy feliz.
La metáfora me ha gustado, he pensado en los papalotes, en lo frágiles que son, en su belleza, en la emoción de su construcción, en la dictadura y dependencia de un hilo conductor, pero siempre a disposición de la corriente del aire.
Recordé que yo siendo una pulga y mis hermanos unos niños, volábamos papalotes frente al inmenso campo de nuestra casa, estos terminaban estrellados en medio de hierbas secas de la milpa, a una distancia que mis cortos pies de infanta, les parecía eterna.
Cuando iba en quinto de primaria nos dejaron hacer un papalote de tarea, tomé los primeros palos chuecos de un árbol que encontré y un papel china rojo, crucé los palitos, hice unos amarres horrendos y la apariencia de lo intentaba ser un papalote, indicaba ser un objeto declarado como todo un fracaso en las leyes de la física y aerodinámica del aire. En ese entonces vivía con una de mis tías, la más cascarrabias, en cuanto vio que ese horrendo objeto iba a ser entregado como mi tarea, puso el grito en el cielo; ja, ja, ja, no sé de donde sacó carrizos, un nuevo papel china y en dos minutos me hizo un nuevo papalote, con una estética superior y una aerodinámica más funcional.
No recuerdo qué hice con el primero, pero después me dio tanta vergüenza enseñarlo, que supongo terminé destruyéndolo, ese día llegué a la escuela contenta, con un papalote decente y aunque mi papalote no era el más bonito, mi tía la ogrito, me lo había hecho, justo esa ocasión la maestra ni siquiera se tomó la molestia de calificarlos.
Nunca más volé un papalote, nunca más hice uno.
Como ese primer papalote que construí, estaba acostumbrada a no pedir ayuda, en el kinder y en la primaria mis maquetas eran las más feas de todos los niños, en primero de primaría mis cuadernos tuvieron que ser restaurados por mis tíos, y no había día que la maestra, no les dejara una nota para avisar que mis tareas eran asquerosas y debían ser revisadas por mis responsables.
Esos años fueron realmente fueron tortuosos, odiaba la escuela y mi mamá nunca se explicó porqué no reprobé.
Ahora ya no soy una niña, y en efecto, hago de mi vida un papalote, horrendo o bonito, con palitos chuecos o derechos, eso ya no lo sé, pero si con plena consciencia de que uno es un ser ínfimo, en medio de una corriente muy poderosa que se debe aprender a llevar, nunca intentar dominarla, porque eso es como sentirse Dios y para una mortal como yo, no le es posible.
Hubo veces en que los papalotes caían en la milpa después de un esplendido vuelo, hubo otras que la corriente era tan fuerte que se desprendían del hilo y tampoco sabíamos qué pasaba con el papalote rebelde, otras más en que el papel se rompía, también hubo ocasiones que encontré otros papalotes atorados en los cables de electricidad.
La vida debe ser una obra indescriptible, aunque en su evolución tengamos que parecer objetos extraordinarios que mueren en instantes.
Sin duda la metáfora de hacer de nuestra vida un papalote es bonita, pero siendo sinceros y pensándolo bien, prefiero que no ser comparada con estos objetos. Creo que prefiero saltar del bongy o subirme a la montaña rusa.
Aún así ¡Qué puto miedo!
lunes, abril 05, 2010
Cosas del destino, no es el momento de estar acompañados, en verdad que juntos somos un fracaso marital.
miércoles, marzo 31, 2010
Si lo preguntan no lo sé...
sábado, marzo 27, 2010
¿Alguna vez les dije que nunca he viajado en avión?
¿Alguna vez les dije que nunca he viajado en avión? ah, pues hace unos días lo hice, mi 'cotización', según mi anterior jefe, y mi dignidad destrozada (oh si) pagó la oferta del avión.
No lo pregunten, porque es difícil explicar, y ni yo misma lo sé, pero ahora estoy en Campeche.
viernes, marzo 26, 2010
De los lugares de paso

El fin de semana pasado estuve en un motel, al que por cierto entré a escondidas porque me colé a una habitación, justo en ese momento me acordé de muchas cosas... de las que por cierto no he hablado nunca en el blog, no sé por qué, pero ahora que lo pienso son de lo más divertidas...
De cuando trabajé en un motel.
De cuando le cobré la habitación a uno de mis maestros.
De cuando aprendí que el motel es el mejor lugar para gritar a tu libre albedrío.
De cuando por no tener dinero, lo escondí debajo de la cama de mi cuarto.
De cuando lo escondí debajo de la cama y la habitación apestaba a alcohol, mi mamá entró para regañarme, nunca supe si se dio cuenta, pero esa vez sólo me regañó por llegar borracha.
De cuando le di un golpe al coche dentro de mi casa, por sacar al hombre a escondidas.
De cuando entré a un motel agachada.
De cuando entré sin agacharme.
Esta última vez, en verdad entré para dormir porque ya era muy tarde y no había dónde quedarnos, lo gracioso de la situación fue la cantaleta de Arol (novio de Mirna) ¡no puede ser, estoy en un motel con dos mujeres y no puedo hacer nada! bueno, con su novia si podía, pero conmigo no, y aunque lo hubiera hecho, no creo que se haya sentido a gusto con mi presencia.
Geisha y Diana
Después de muchos años, conocí a mi mejor amiga de la red, Diana dos blogstars se reunén, con cinco años de conocerse por medio de letritas y fotos. Llegué después de mi travesía en el tráfico de periférico, en medio de la noche, mi desesperación y por supuesto la botella de mezcal.
¡somos de carne y hueso con nalgas reales y la definida construcción de nuestros egos!
martes, marzo 23, 2010
Vestido de ochocientos
Hoy Mirna y yo, fuimos a tepito. Comimos en el departamento de su novio, y hablamos de cosas profundas, como por ejemplo ‘conseguir empleo’, situación que a todos los que nos rodean les preocupa, pero nosotras seguimos en el oasis. La situación de desempleo, no nos preocupa tanto, como el hecho de que los demás se preocupen por ello.
También hoy me sentó en la mesa mi nuevo papá y dijo, ya tienes 26, el tiempo corre, debes irte por lo práctico, ya después cuando tengas algo seguro (traducido en: un empleo de ocho horas con el que puedas pagar tu departamento y comida), estudias lo que quieras. ¡A la chingada las letras, a la chingada la lectura, a la chingada la fotografía, a la chingada tus sueños de artista! Eres una mortal, nadie sabe de tu genio, debes aspirar a un empleo que ofrezca seguro médico y un fondo para tu retiro de vieja. Tiene razón, le doy toda la razón.
Otra de mis tías me dijo que en lugar de estudiar letras, estudie enfermería un año y me será posible conseguir un empleo en el gobierno. Aún ni siquiera entro a la facultad, y ya todos opinan (la verdad dudo ser seleccionada, así que tampoco me estreso).
Mañana me voy de aquí.
El plazo que me puse de paraíso: mata-tu-antigua-vida, casi ha concluido. He pensado en mi vida, he pensado que mi conducta en esta ciudad ha sido de lo más decente y decorosa, digna de la doncella que era a los 21, ¿cuándo iba a salir con alguien de manita sudada?, ¿cuándo le iba a aplacar las hormonas al calenturiento que en la primera quiere llevarme a un motel?, ¿cuándo iba a negar y desdeñar mi tabaquismo?, ¿cuándo iba a ser regañada por no llegar a la casa?, o ¿cuándo iba a dar santo y seña de con quién y a dónde salgo?, eso nunca hubiera ocurrido en Oaxaca. Unas cosas se pierden y otros compromisos se ganan.
Por otro lado, con todo y sus limitantes, mi vida me parece más aventurada que de costumbre, paseo por los mercados, camino por las calles, paso horas en el metro, las combis, los micros, visito las casas de mis tías en busca de comida rica y gratis, corro para llegar a casa, y aunque ustedes no lo crean, en medio de este caos, he encontrado silencio dentro de mí.
Pensé que extrañaría la comida, pero creo que lo que más extraño son las cosas más pendejas de mi placer, como estar sin sostén en mi casa, portar poca ropa, escuchar y cantar mi música favorita, pelear con el Gordo y obligarlo a hacerlo decir que me ama, pero lo que más extraño es lo primero: andar sin sostén.
Del precioso 36 B que era, se me redujo a un 34 B, ¡nooooo! Mis encantos disminuyen en la medida en que la comida se raciona, camino muchos kilómetros diarios, subo y bajo escaleras, tomo más de cinco litros de agua.
Mi inconsciencia ha llegado a tal grado, que no puedo controlar el impulso de no gastar en comida por dos semanas, tan sólo por comprar un vestido de ochocientos pesos, que me quedó ¡divino! Ja, ja, ja. ¡Dios! La vanidad es algo terrible, pero tienen que ver lo preciosa que me veo con el escotazo y la minifalda de holanes, ¡caramba!, me he dicho cien veces que ese vestido es un exceso, un exceso, un exceso, en el que por cierto no puedo dejar de pensar desde que lo vi.
Otra de las cosas más fantásticas y maravillosas, que me han ocurrido, es que tengo libros!! Buenos libros y por supuesto a mis amiguis.
No sé que pase en los siguientes meses, realmente no lo sé, pero no me preocupa tanto, he fracasado tantas veces, ha habido tantos madrazos (como todos los tenemos en algún momento, tampoco me siento martir), que esta decisión, se me ha hecho lo más coherente que he hecho en mi vida, me hace tener la absoluta seguridad de decir: ‘hice lo correcto’, aunque mi familia opine lo contrario.
Fuimos a tepito a buscar una imitación muy barata de ese vestido de ochocientos, por supuesto, no lo había y por supuesto, aunque la hubiera tampoco lo hubiera comprado.
sábado, marzo 20, 2010
¡qué bonito es el amor!
Después de la Sara Sefchovich, con su libro “Demasiado amor”, ando buscando pretexto para escribir algo meloso y bonito. Aprovechando su influencia literaria de viaje permanente, amor ilimitado y prostitución accidental, mis manos fluyen en palabras por los caminos inciertos del amor.
Mi piel mestiza te invita a su arquitectura llena de rincones y de laberintos inexplorados que solamente tú has descubierto.
La primera vez que te besé te manché de marrón, el color de mi labial preferido. En el desayuno yo pedí unos chilaquiles grasosos, y tú un plato de corn flakes que se hicieron aguaditos porque no dejábamos de hablar, y yo de mirarte; ahora te digo con una canción que me hace recordar esos momentos…
You're just too good to be trueCan't take my eyes off of you
Y canto a toda voz sin importar que en casa critiquen mi actitud inexplicable.
Hicimos el amor sin planearlo, sin prever cual sería el mejor momento, cerraste la puerta que yo dejé abierta, y en breve ya me tenías en tus brazos, ya me tenías rendida en tu boca, ya tenías mi cuerpo caliente que te pedía a gritos desde mucho tiempo atrás.
Me quité los pantalones de mezclilla para que conocieras mis bragas azules, me quité la blusa azul, para que conocieras mi sostén blanco, para que inundaras con tu mar de saliva mis pezones erectos y oscuros por ti. Y no hubo objeción ni repelo, fueron sumisos ante tus labios, como lo fue mi boca ante tu sexo.
De azul me conociste y me encontraste cálida, de azul marino te conocí y te encontré ardiente.
Después de tenernos en cuatro paredes extrañas, que registraron nuestra primera cama rechinada, yo apunté en el libro de mi mente tu gesto divino que se dibujó en tu cara cuando encima de ti empecé a mover mis caderas, también cuando te quitaste los lentes para verme con la realeza de tus ojos defectuosos.
Registré también ese breve dolor que provocaste cuando me penetraste, cuando en el primer segundo abriste en mí un camino, y mi útero se amoldó a tu verga con su lento vaivén y otras veces violento.
Contigo hice el amor en la mañana, en la tarde, en la madrugada, en la noche, a primer hora, cuando desperté junto con tu erección diaria, en una cama de un hotel feo, en una cama individual, en una cama bonita, en tu cama.
Con la ventana abierta y la lluvia afuera me monte desnuda sobre ti.
I`m gonna love you like nobody´s loved you
Come rain or come shine.
High as a mountain and deep as a river,
Come rain or come shine
Contigo me bañé con agua muy caliente, con el jabón Dove que llevabas, besé tu espalda, tu cara, tus labios con agua y me reclamaste no haberlo hecho con jabón.
Me enseñaste la ciudad cuna de la ultraderecha este país, me enseñaste la ciudad pequeña donde cuesta mucho trabajo cargar un garrafón de agua, me enseñaste caminos empedrados, conocí a tus amigos con quienes vociferaste largos discursos sobre política, me enseñaste el bar donde frecuentabas tomar cerveza y tomamos cerveza ahí. Me enseñaste ha probar la felicidad por unos días y lo fui como nunca antes.
Me enseñaste a fumar delicados, a escuchar tango, a cantar junto con cocainómanos, junto con mi lesbiana favorita de voz aguardientosa, junto con mis paisanos oaxaqueños, junto con mis paisanas mestizas, y junto con el puto español de Bosé…
Y esperare sin ti, tapiado el fondo de algún recuerdo…
Y te quise porque le gritaste a la grabadora “cállate”, y te quise porque cargaste mi maleta muchas cuadras, y te quise porque tomaste mi mano y a veces la dejaste sola esperando tu palma, y te quise porque junto contigo probé los baguettes más deliciosos que he comido, y te quise porque contigo comí nieve de fresa, fresas congeladas y agua de fresa todas las veces que pude, y te quise porque fuimos al cine y no te enojaste porque interrumpí la película con mis comentarios absurdos; y te quise y te quiero por muchas cosas más.
Que te cuente como estoy, y sepas lo que ahí
Y mi amor, amor, estoy aquí no ves
Si no vuelves no habrá vida no sé lo que haré.
Conmigo te emborrachaste con muchas tecate, y dibujaste una carita en mi rodilla con lo dos lunares que parecen ojitos, y me dijiste que ya estaba borrachita porque mis chapas coloradas me delataban, y esa noche no hicimos el amor porque te dormiste en mis pies y te quité las gafas, te acomodé y te tapé con la sabana, y me quedé dormida en un rinconcito, porque abarcaste toda la cama y no pude moverte; y te quise y te quiero por las muchas veces que te dije “Amor” y sonrió al recordarlo.
Por ti comencé a leer a Rimdaud en una terminal de autobuses, y me aprendí el primer fragmento de “Una temporada en el infierno” como tu lo recitaste.
En otro tiempo, si mal no recuerdo, mi vida era un festín en el que se abrían todos los corazones y en el que se derramaban todos los vinos.
Una noche senté a la belleza sobre mis rodillas - y la encontré amarga-. Y la injurié.
Y fui feliz porque fui una mujer desconocida que conocí contigo, y fuiste el desconocido del que ya me había enamorado, que desde siempre ya había soñado y conocido, como mi principio, mi presente y mi final.
jueves, marzo 18, 2010
Llamada telefónica
-Oh, ¡qué modos de saludar!
-No tengo otra forma de saludarte.
-¿No te da gusto escucharme?
Demonios, si, sí me da gusto escucharte, pero no quiero oír el ruido que me ocasionas ¡maldita sea! ¡estaba tan tranquila sin ti!
-Y ahora, ¿algo grave pasó? ¿tu hermano se murió? Bueno, bueno ¿qué quieres?
-Uy, te recordaba más amable.
-¿Qué quieres que diga?
Por primera vez hay decisión y seriedad en lo que dice.
-Estoy en México, quiero verte.
Se me sube la sangre a la cabeza y mojo los calzones. Si, si, siiiii quiero verlo, quiero verlo… para patearle el culo. ¡Déjate de hipocresías! Quieres verle, por la misma razón que él quiere verte a ti.
-¿y eso, a qué se debe tu visita a la ciudad?
-Cuestiones del trabajo voy a estar unos días y aprovecho el puente. ¿Cómo has estado? ¿ya conseguiste trabajo?
-¿Y de cuándo acá te importo?
La decisión se le acaba, porque ni él mismo da crédito de lo que ha hecho: buscarme.
-¿Te acuerdas de tu regalo de Reyes?
-¡Imbécil! No me regalaste nada, bueno si, el placer de golpearte, pensándolo bien debí de hacerlo con más fuerza.
-¿Tons? ¿qué vas a hacer al rato? ¿nos vemos?
Por más que uno desee cerrar círculos, una y otra vez se volverán a abrir como pruebas para ver si realmente se han superado.
sábado, marzo 13, 2010
Cabinas oscuras
De regreso, pasamos por el monumento a la revolución y mientras caminábamos rumbo al metro, vimos una sex-shop, atrás de nosotras venía un chico (de buen ver, por cierto).
Cuando cruzamos la calle, el tipo empezó a decirnos algo con un tonito cubano ‘¡ay lindas, ustedes son justo como me gustan!’, mientras nos perreaba entramos a la sex shop y el tipo no pudo contener su decepción, admiración, horror o burla, o todo revuelto con un: ¡ay Dios!, pero eso no fue todo, nosotras inocentes entramos con objeto de pleno esparcimiento cultural, digo, uno nunca sabe cuando se pueda necesitar un dildo doble con cinturón, una tanga de presión al clítoris, un tubo succionador, un sillón con dildo vibrador, unos llaveritos de penes y senos, o ya siendo muy modesto el asunto, un lubricante de sabor o una película porno.
Mientras subíamos al segundo piso de la tienda, yo estaba atacada de la risa por el cubano, pero nos quedaron viendo, dos tipos con cara de guardias de seguridad de un antro, que atendían la tienda, yo y mi escándalo risotesco, sin darme cuenta fui a dar a la sexxxión de películas, y vi por un rinconcito oscuro había un letrero ‘cabinas’, nos admiramos porque había pocos aparatejos para ser una ‘tienda’, entonces llegó una pareja, la que parecía mujer con bolas mal esparcidas por el cuerpo, pagó y pasó con un tipo a ‘cabinas’, ¡ups! Ese lugar no era ni una tienda, ni un inocente y decente motel ¡caramba! Treinta segundos después salimos corriendo del lugar, ja, ja, ja, ja, ja. El cubano no se había admirado porque fuéramos unas femes curiosas, en pro de enriquecer su cultura kamanóstica, sino porque éramos dos niñas entrando a una sex-shop donde no se venden aparatejos, sino donde se rentan cabinas oscuras, ja, ja, ja, nosotras todavía somos inocentes provincianas... ja, ja, ja!!
Todos los días aprendemos algo nuevo sobre la ciudad.
viernes, marzo 12, 2010
En eso me cotizo
Dos días después me eché mi primer round legal. Regresé a mi trabajo para cobrar la quincena que mi jefe se comprometió a darme, porque prácticamente me estaba despidiendo, cuando solicité licencia para irme un mes.
Sucedió lo que me temía, a mi exjefe se le había olvidado que había hecho el compromiso de pagarme mi liquidación; iba mentalmente preparada para el golpe bajo, soy una mujer cobarde, demasiado conformista, evito todo problema porque me choca estar en dimes y diretes, y estuve a punto de darme de la vuelta e irme con los cuatrocientos pesos correspondientes a mis exámenes extraordinarios por evitarme broncas.
Mientras esperaba saliera el pago, hablé con Chuchis por teléfono, mi mejor amiga y abogada, ella me dio valor para volver a entrar y ya no pedir, sino exigir que el acuerdo ofrecido se cumpliera. Volví a entrar, no sé de donde saqué valor para replantear el asunto… ‘yo sólo regresé a Oaxaca porqué usted me ofreció pagarme una quincena y me iba todo el semestre, no vengo a exigirle nada más’.
Ardió Troya.. ‘no me lo aprobó la junta, ya se me olvidó, me dejaste botado el trabajo’… repetí la consigna ‘yo no vengo a pedirle nada extra, ni a robarle, se hizo un acuerdo, usted me ofreció pagarme una quincena ¿para qué hacer esto más grande? –estaba decidida a ir a conciliación y arbitraje- Volvió a arder Troya:
¡AH PUES SI EN ESO TE COTIZAS! Ven mañana por tu cheque y firmas tu renuncia.
No me cotizo en eso, sólo vengo por lo que se acordó, pero si a esas vamos, ok vengo mañana y le firmo el papel que quiera.
Ese día mi vestido rojo me lucía bien. ¡cuál puta Magdalena realmente me sentí humillada! Era la segunda vez que lloraba en mi regreso a Oaxaca, pero no de nostalgia, sino de ¡coraje!
Si había que entrar en asuntos legales, era quedarme más tiempo ahí, pues me valía madres, ¡piensen lo que quieran! Iba a ir por ese cheque al día siguiente.
Cuatro años de cariño a esa escuela se fueron al caño y con ellos la estima que alguna vez le tuve al viejo.
Pensé en todos los derechos a los que renunciamos por un trabajo que nos paga para medio vivir, pero no nos da seguro, ni utilidades, ni nos provee de una seguridad social. Recordé que desde que tengo 16, trabajé desde meserear, sacar copias, pasar noches enteras o hasta 16 horas seguidas de recepcionista, hasta llegar a ser profesora, y ahora me daban una patada por el culo, tan sólo con una humillante frase, como si uno estuviera pidiendo limosna, como si fueras un ladrón que hurta lo que no le corresponde, como si fuera un timador que pide dinero sin haberlo ganado honradamente, cuando es absolutamente legal exigir pago por un despido injustificado o por como fuere.
En los breves momentos que estuve en la escuela, uno de mis alumnos más queridos me dijo ¿por qué te fuiste? De otros recibí reclamos por no haberme despedido, me hicieron preguntas de cuándo regresaría. No voy a volver, me gustaba mi trabajo, me sacaban canas verdes, los amo, pero no voy a volver.
Finalmente las circunstancias me dieron una razón para regresar al defe, con el orgullo un tanto lastimado.
Los lazos que uno alimenta con amor siempre perduran, por más lejos que te encuentres... me decía en el camino de regreso. La verdad es que al salir de casa me sentí contenta, porque ya no tenía más razones para quedarme.
Las rupturas nunca son suaves, siempre son desastrosas.
martes, marzo 09, 2010
¡Yo fui a ver a Coldplay!
Cuando uno no espera nada, las cosas más inverosímiles ocurren. Debo confesar, que fuera de las peripecias, hay también muchas cosas buenas y extraordinarias que me han ocurrido, una de ellas ir al concierto de Coldplay.
Es ‘extraordinario’ porque en definitiva, no ando en épocas de gastar para un boleto, ni tampoco lo esperaba, resulta que mi hermano, me pregunta el sábado:
-¿conoces a Cuspley, Culplay, algo así?
- Si, viene a México el 6, ¡ah pus si hoy es 6!, hoy viene.
- ¿quieres ir?
- ¡siiiiiiiiii!- grito como enajenada fan.
Tuve que sacrificar una fiesta-peda de cumpleaños, de uno de mis amigos, en las trajineras de Xochimilco el sábado, por quedarme a cuidar a los tres mocos de mi carnal, para ir al concierto el domingo.
No me pregunten cómo fue, porque hasta yo no me la creo, no hice filas, estuve en la zona de más cercana al grupo y un amable chaparrito (comisionado de mi carnal) me llevó a mi casa, sana y salva, aunque obvio, todo wey nunca pierde la oportunidad para pegar su chicle.
¡Benditos juegos artificiales!
Ahí estuve, en el concierto, queriéndole mentar y romperle la cara a la mocosa que casi me destroza el tímpano, no me dejaba escuchar a gusto la música y el ‘¿cómo están cabrones?’ de Chris Martin.
El calor entre tanta gente y la frotación de muchos cuerpos, no me salvó de las bromas de Elias que no dejó de chingar que si no me había fajado a alguien… ‘¿qué cuentas le voy a dar a mamá? ¡Después de tanta frotación no me extrañaría que salieras embarcelona! Eres un pendejo. Punto y putooo!
Creo que he olvidado mencionar, que mi hermano es un naco a mucha honra y de lo peor.
Tomé buenas fotos, grabé algunas rolas y me emocioné muchooooo! Aquí les va la crónica visual.
Y finalmente mi cara de emputada por la pinche gritona ¡hija de la chingada! con timbre de mujer que va a parir!!! tal parece que a propósito la hacía la culera, pero bueno, era Coldplay.
viernes, marzo 05, 2010
Dos cajas
Las pasiones y los vicios humanos, son los mismos aquí y en cualquier parte del mundo, tener necesidad es lo mismo que tener hambre aquí y en África. Todos los días paso una buena parte de mi tiempo en el metro. Veo a los vendedores ambulantes, yo también soy una de ellos, pensé en mí, en mi mamá y en la forma en la cual ella pagó parte de mi universidad, por tres años tuve un porcentaje de beca, pero lo que restaba, lo pagaba gracias a sus ventas, ventas que en algunas ocasiones fueron de discos piratas.
Nunca me dio vergüenza pregonarlo, porque incluso cuando entraba en debate con mis alumnos por lo derechos de autor, lo confesé, para poner en evidencia que este capitalismo absurdo, no permite que nada ni nadie sea legal.
Todos los días, en cada vagón del metro hay tres, cuatro, cinco, vendedores de dulces, discos, plumas, y hasta los que venden su miseria, los que se dejan caer en un saco con vidrios para herirse la espalda, ¿cuántas historias no hay detrás de cada vendedor, de cada miserable mentiroso, de cada enfermo verdadero, de cada indígena necesitado, de cada freak insoportablemente real, de cada extorsionador huevón? ¿Cuántos pies con várices de mujeres vendedoras de discos que a la vez cargan a su hijo? ¿Cuánto dinero se ha invertido con anuncios de ‘hagamos un metro con orden’ cuándo los mensajes no sirven de nada, si no hay planes y acciones concretos para los cientos de autoempleados?
¿Qué necesidad tengo de ver todo eso? Si en casa dejé a mi madre como única familia, mi auto, mi confort, mis amigos, mi trabajo. Es mi prueba de fuego, a un lago de ácido, al que no puedo ser ajena. Porque me resisto a seguir con la misma historia de vida de mi madre, porque odio tener que pagar tantos putos impuestos de un auto al que tengo que mantener como un hijo, porque quiero un confort que no sea momentáneo, porque ya no quiero copiar las mismas ideas de mis amigos, porque ya no quiero un trabajo que me explote y no me brinde ni seguro social, ni lo que por ley me corresponde. El confort también es un cúmulo de atrocidades a las que me resisto, las que ya no quiero preservar, porque ese confort me hubiera seguido carcomiendo el alma, esclavizándome con cosas que ya no quiero hacer. La historia de mi vida es una hoja que tiene muchas manchas. Seguirá siendo una hoja manchada, pero con la diferencia que ahora yo doy los pincelazos que se me dan la gana.
A nadie le gustan los cambios. Tres semanas con tos, la desaprobación total de personas que son importantes en mi vida, el clima de una ciudad que no me entra en los pulmones, y un examen de admisión que dudo pasar.
¿A quién le gustan los cambios? ¡A nadie!, pues ni modo, lo hice. Fui a casa el fin pasado y aunque regresé con mucha nostalgia, con muchas ganas de querer dormir otra vez en mi cama, de comer en mi cocina, descubrí que mis cosas ya estaban en dos cajas. Los libros estaban relegados al olvido y al polvo. Lloré al ver a mis amigas, tenía que hacerlo con ellas, porque en casa no podía darme ese lujo.
Volví al trabajo para arreglar pendientes y esa última visita fue tan determinante, que tuve una razón de peso para decir que NO quiero volver aquí. Gracias por todo, gracias por ser parte en cuatro años de mi vida, pero me voy por insultarme.
Vengo a esta ciudad porque aquí está mi padre, porque odio a esos hombres que en mi tierra me hicieron añicos el sexo y mi dignidad, porque siempre he sabido lo que quiero pero ahora me he dado la oportunidad de hacerlo.
Hasta el blog suena feo, se siente enfermo, se lee lento, se habla poco y pierde efecto.
Ni modo, asumo las consecuencias. Viajo en el tren ligero.
