¿Alguna vez les he comentado que soy maestra de prepa y secundaria? Creo que si, regularmente los lugares donde trabajo es curioso que siempre sea una de las más jóvenes, desde hace año y medio, mis nuevos amigas son de más de treinta años, y las reuniones, comidas, aniversarios etc., a las que regularmente asisto son con puritita gente grande, y para mi eso resulta un verdadero problema.
Desde el semestre pasado conseguí otro trabajo donde por cierto me la pasaba viaje y viaje; esperando que este nuevo semestre me den clases, se nos obligó ir a un curso de capacitación por las tardes toda esta semana, así que ahi ven a Liliana de 23 años, con puro Ñor y Ñoras, y aunque también había gente de mi edad no dejé de sentirme incomoda, vieran que concentrar en un sólo lugar a 50 maestros de universidad, cuyo sentimiento de ser los ‘pseudointelectuales’ de la ciudad, es algo bastante, bastante engorroso, pues en su afán de demostrar lo que saben hubo ocasiones en que estuvieron discute y discute sin mucho sentido.
El curso sirvió para hacerme de nuevos conocidos, y uno que otro que me observase con extraño interés, del que no puedo distinguir intenciones claras, fuera de eso, me ocurrió algo severamente trágico que me trajo dos días con irremediable insolación de ganas de llorar, si, la tragedia no pudo separarse de mi, no sé a que malnacido hijo de perra, puto, mierda, pendejo, imbecil, (y no estoy hablando de mi novio), y demás adjetivos de mi florido lenguaje, me robó mi cámara fotográfica.
En uno de los recesos dejé mi bolsa (digamos que mi bolsa es un morralito de esos típicos donde se ven las cosas que cargo) en mi lugar y supongo fue ahí donde me la volaron, lo peor del asunto es que aun no termino de pagarla, snif, snif, no saben lo jodidamente mal que me sentí, cuando me di cuenta que ya no tenía el mondrigo aparato digital, ya que es una de las cosas que más utilizo, para todo ando tomando fotos y miren que es con lo que alimento también a este blog, justo ahora que mi situación económica no es tan favorable.
Me dieron unas ganas terribles de chillar, pues es una de las cosas materiales que me ha dolido perder, creo que no me hubiera dolito tanto que mi actual ‘pseudonovio’ se fuera, a que perdiera 2800 pesos (254 dólares) por mi camarita que apenas estoy terminando de pagar, ¡buaaa!. Bueno, con respecto al novio, eso digo ahora, nomás dejen que cortemos y ya veremos como me pongo.
No dejo de sentirme severamente enojada por haberla perdido, digo mi trabajo me cuesta andar soportando groserías, malos trabajos, apatías y demás peripecias de mis alumnos. Después de haber comprado compu nueva ando hundida en deudas y por colmo, con la cámara que perdí también, ¡chingaos! De verdad que antes de esto he tenido la creencia que si algún día me encontrase algo de valor que no es mío y apareciera el dueño, yo se lo devolvería, pero ahora con esto, ni ganas me quedan de ser honesta, ¡no se vale que haya gente así! Lo peor es que mis sospechas estén encaminadas hacía el grupo de los 50 maestros de la escuela donde trabajo, ¡qué pinche persona la que me la robó!
Suficientes lamentos por hoy, ya veré que hacer para comprar una nueva, porque yo sin fotos no puedo vivir. ¿qué? No puedo evitarlo, soy vanidosa.
La poesía y el erotismo, no se crean ni se destruyen, sólo se hacen metáfora del sexo.
sábado, julio 21, 2007
martes, julio 17, 2007
Identidad
miércoles, julio 11, 2007
Luz
A Tulio fue al primero que abiertamente coleccionaste, con esos sueños tuyos de quedártelo por lo menos en papel. Ahora te da lo mismo que te haga bromas con ese sarcasmo estúpido que años atrás te rompía el corazón, también te da igual que su arma sea tan poco apetecible al darte cuenta que de una chupadita te cabe perfectamente en la boca.
Muchos años atrás fantaseaste una y otra vez como tu cuerpo virgen se entregaba con ese ‘amor limpio’ que irradiabas por él. Ahora le agradeces que te haya mandado vilmente a la chingada, eso es único bueno que pudo haberte hecho, no fijarse en ti porque en ese tiempo te sentías fea como una muñeca de trapo de crí crí.
A pesar de las muchas veces que le hiciste las tareas a Tulio, no sirvió para mantenerlo por más tiempo en la universidad contigo.
Tu primer exposición fotográfica en una galería determinaron lo que, ahora, diez años después, te han llevado a tener tu propio estudio y dinero suficiente para pagar por el que se te antoje.
En esa primera exposición recuerdas que fue precisamente a Tulio a quien le pediste que te ayudara, lo desnudaste para convertirlo en un cuadrito de papel, y fue el primero en formar parte de esos tantos machos captados por tu lente que deseas, amas, usas, convives y odias.
Desde ahí te nació la manía de fotografiar a los hombres con que mantenías un tipo de relación, desde sus habitual forma de comer, coger, cagar, caminar, calentarte y calarte el amor.
En diez años de obstinada violación por el pene de tu lente con los hombres, solo conservas 2876 fotografías que van desde pies con cayos, pelos de las piernas, cicatrices, penes largos, gordos, flacos, negros, claros, rasurados, de grandes testículos colgantes como imaginas fueron los jardines de babilonia, o de huevitos de pájaros pintos.
De algunos que fotografiaste ya ni recuerdas su nombre, pero si esos datos curiosos que te causaron gracia mientras te los montabas, su mandíbula, su ojos entreabiertos, las muchas veces que te nalguearon, el autorretrato que te hiciste mientras te veías en un espejo, cuando de espaladas te tomaban de los hombros y te hacían emitir gemidos que ni siquiera tú te conocías.
En cada encuadre, en cada fragmento de realidad, coleccionaste esas emociones que efímeras, constituyeron las leyes que nada tienen que ver con Tulio.
Y te preguntas una y mil veces ¿por qué después de diez años? Él regresa a ti, sin fortuna, ni empleo, sin arma ni placer; es ahora cuando te dice que eres hermosa y ya no lo consideras un cumplido sino una frase más, que sabes de sobra, porque ni viniendo de él te reconforta.
Él dejó de ser el primero, para pasar al ser el último, porque volviendo a tu vida, ya se te han cansado las ganas de seguir quemando los negativos con luz, gracias a la luz que llevas en el vientre a causa de Tulio.
Muchos años atrás fantaseaste una y otra vez como tu cuerpo virgen se entregaba con ese ‘amor limpio’ que irradiabas por él. Ahora le agradeces que te haya mandado vilmente a la chingada, eso es único bueno que pudo haberte hecho, no fijarse en ti porque en ese tiempo te sentías fea como una muñeca de trapo de crí crí.
A pesar de las muchas veces que le hiciste las tareas a Tulio, no sirvió para mantenerlo por más tiempo en la universidad contigo.
Tu primer exposición fotográfica en una galería determinaron lo que, ahora, diez años después, te han llevado a tener tu propio estudio y dinero suficiente para pagar por el que se te antoje.
En esa primera exposición recuerdas que fue precisamente a Tulio a quien le pediste que te ayudara, lo desnudaste para convertirlo en un cuadrito de papel, y fue el primero en formar parte de esos tantos machos captados por tu lente que deseas, amas, usas, convives y odias.
Desde ahí te nació la manía de fotografiar a los hombres con que mantenías un tipo de relación, desde sus habitual forma de comer, coger, cagar, caminar, calentarte y calarte el amor.
En diez años de obstinada violación por el pene de tu lente con los hombres, solo conservas 2876 fotografías que van desde pies con cayos, pelos de las piernas, cicatrices, penes largos, gordos, flacos, negros, claros, rasurados, de grandes testículos colgantes como imaginas fueron los jardines de babilonia, o de huevitos de pájaros pintos.
De algunos que fotografiaste ya ni recuerdas su nombre, pero si esos datos curiosos que te causaron gracia mientras te los montabas, su mandíbula, su ojos entreabiertos, las muchas veces que te nalguearon, el autorretrato que te hiciste mientras te veías en un espejo, cuando de espaladas te tomaban de los hombros y te hacían emitir gemidos que ni siquiera tú te conocías.
En cada encuadre, en cada fragmento de realidad, coleccionaste esas emociones que efímeras, constituyeron las leyes que nada tienen que ver con Tulio.
Y te preguntas una y mil veces ¿por qué después de diez años? Él regresa a ti, sin fortuna, ni empleo, sin arma ni placer; es ahora cuando te dice que eres hermosa y ya no lo consideras un cumplido sino una frase más, que sabes de sobra, porque ni viniendo de él te reconforta.
Él dejó de ser el primero, para pasar al ser el último, porque volviendo a tu vida, ya se te han cansado las ganas de seguir quemando los negativos con luz, gracias a la luz que llevas en el vientre a causa de Tulio.
La fotógrafa
Y con este post damos por terminada la primera temporada del 'Gobierno de la vagina', está última historia me costó más de quince minutos, así que espero la destrocen.
miércoles, julio 04, 2007
Adicción
Eres tan inútil, tan devaluada que necesitas saberte bonita, saberte deseada y mal querida, no por uno, sino por muchos tantos que vuelven a ti cuando no los esperas; que con esos besos y esas caricias, al igual que con ese maldito polvo y humo, te han hecho adicta.
Sólo para medio vivir de tu vagina proveedora de su placer.
Sólo para medio vivir de tu vagina proveedora de su placer.
La adicta
domingo, julio 01, 2007
Paréntesis

Hagamos un paréntesis a esta temporada del ‘Gobierno de la vagina’, para comprometerme con ustedes a escribir decentemente los últimos dos post que restan, ya que cada cuentito los he escrito en un promedio de 15 minutos.
Disculpen, me puse melancólica por escuchar el sountrack de Amelie y se me dio la gana decir algunas cosas, que supongo a quienes se les dirigen no las van a leer, pero me vale pito, es mi blog y pretendo decirlas ahora antes de que me arrepienta.
Al de las viejas camas breves.
Como me dolió verte con esa preciosa pelirroja tomado de la mano, y más que la soltaras para saludarme.
Vieras cuantas veces he dejado de pensar en ti, para no respirar el mismo aire de catarsis.
Al de las presentes y grandes camas
¡Deja de llamarme! ¡Deja de insistir en que yo pague el motel! Y aunque doblegas a mi deseo, mi negativa se tornará más firme.
¡Deja de esperanzarme con algo que no me puedes ofrecer!
¿Pero cómo le hago para evitar pensar que eres un patán y que sin importarme eso te acepto cada vez que vuelves?
Al de las camas siempre deseadas.
Hubiera preferido que nunca escucharas ese mentiroso ‘mi amor’, cuando contesté al teléfono, para que me invitaras a volar con un pincel un rato por la noche, después de esa cerveza.
Tienes esa marca minada en los ojos,
esa expresión inútil, dominada de silencio,
inundada de color mezclado con agua ras,
y pinceladas de desgano, tufos de ausencia,
bastidor de figuras femeninas y redondez acentuada,
donde no estoy, pero trato de inventarme.
Al que si lo va a leer.
Para cualquier pregunta que intente no mostrarse celosa, ya sabes donde encontrarme.
domingo, junio 24, 2007
Restos de comida en sus dientes
Te acuerdas que hace unos años precisamente él, te mordió los senos cuando sus dientes comenzaban a nacer, tú, entre tono agrio y cómico le dijiste: ‘¡tranquilo cabrón, que estas no sólo son para ti!’, ese pedacito de carne entendía al regaño-chiste, y no lo volvía a hacer.
Ahora que han pasado los años y lo ves crecer, entiendes que este mundo que te parecía nefasto, lleno de hombres mal nacidos, ha cambiado a ser un mundo con tu moquito bien nacido, por haber salido de ti.
¿Qué importa que ahora se coma las uñas, sus dientes sean chuecos y muestren alegremente sus restos de comida, que no le guste bañarse, o que se tire pedos sin problemas de vergüenza?
Ese niño que cuando se duerme te abraza y pone sus manos en tu cuello, o cuando era bebé te metía los dedos en los orificios de la nariz, ese niñito al que amas desmedidamente, o al que quieres matar a golpes por su energúmena curiosidad traviesa, ese, es un hijo de su chingada madre; tú.
Ahora que han pasado los años y lo ves crecer, entiendes que este mundo que te parecía nefasto, lleno de hombres mal nacidos, ha cambiado a ser un mundo con tu moquito bien nacido, por haber salido de ti.
¿Qué importa que ahora se coma las uñas, sus dientes sean chuecos y muestren alegremente sus restos de comida, que no le guste bañarse, o que se tire pedos sin problemas de vergüenza?
Ese niño que cuando se duerme te abraza y pone sus manos en tu cuello, o cuando era bebé te metía los dedos en los orificios de la nariz, ese niñito al que amas desmedidamente, o al que quieres matar a golpes por su energúmena curiosidad traviesa, ese, es un hijo de su chingada madre; tú.
La madre
jueves, junio 21, 2007
Te ves
Le has preguntado a algunas personas qué piensan sobre ti, y crees que ellas, por miedo a hacerte sentir mal, te dicen lo que quieres escuchar, pero realmente no te interesa tanto saber cuantas cualidades te encuentran, o que en realidad no tengas ninguna de esas virtudes y seas un escondrijo corrompido de hipocresía, que aparenta ser lo que no es, o que simplemente es, pero no se da cuenta. Por esta ocasión no intentaras meterte en asuntos ontológicos que francamente no dominas.
Si les preguntas a los demás qué eres, solo es la reafirmación de encontrarte en alguien, pero te das cuenta que sus respuestas, confirman que no son ese alguien en el que buscas encontrarte.
Si de alguien te interesa saber que piensa de ti, en todo caso seria de tu madre, empezando por las muchas tantas veces que nunca se fija con quien sales, por las tantas veces que te has ido de viaje sin reportarte en más de dos semanas, por las veces en las que no has llegado a la casa y no te regaña, por las muchas que te ha visto las pastillas anticonceptivas descuidadamente botadas, los óvulos, o las pastillas para la depresión o para dormir, o el papel arroz, o la botella de vino que no has tirado.
Crees que ella intenta no verte, o no te ve con otros ojos que no sean esos con los que te vio crecer.
Si les preguntas a los demás qué eres, solo es la reafirmación de encontrarte en alguien, pero te das cuenta que sus respuestas, confirman que no son ese alguien en el que buscas encontrarte.
Si de alguien te interesa saber que piensa de ti, en todo caso seria de tu madre, empezando por las muchas tantas veces que nunca se fija con quien sales, por las tantas veces que te has ido de viaje sin reportarte en más de dos semanas, por las veces en las que no has llegado a la casa y no te regaña, por las muchas que te ha visto las pastillas anticonceptivas descuidadamente botadas, los óvulos, o las pastillas para la depresión o para dormir, o el papel arroz, o la botella de vino que no has tirado.
Crees que ella intenta no verte, o no te ve con otros ojos que no sean esos con los que te vio crecer.
La hija
martes, junio 19, 2007
Alcohol
Cuando tu madre te dijo ‘así se empieza’; advertiste que ya era demasiado tarde, desde años atrás ya habías empezado, tu aura de niña buena, de virtuosa, cuya moral y buenas costumbres refrendaban las buenas calificaciones en la escuela, no decían nada de ti.
El tomarte unas cervezas acompañada de los albañiles de la casa era un buen pretexto para salir de ‘closet’, el sabor del alcohol se hizo necesario, cuando ni una cerveza quemada podía equiparar el grado de amargura comparada con tu vida.
Pero estar embriagada era más llevadero que la mala cara de tu carácter agrio, de tu cara desganada y sobre todo del autismo en el que vivías.
Te pusiste a la par de los bebedores que ya caían mientras tú no diste muestra de desvarío, solo hablaste más de lo que acostumbras y te mostraste feliz.
El tomarte unas cervezas acompañada de los albañiles de la casa era un buen pretexto para salir de ‘closet’, el sabor del alcohol se hizo necesario, cuando ni una cerveza quemada podía equiparar el grado de amargura comparada con tu vida.
Pero estar embriagada era más llevadero que la mala cara de tu carácter agrio, de tu cara desganada y sobre todo del autismo en el que vivías.
Te pusiste a la par de los bebedores que ya caían mientras tú no diste muestra de desvarío, solo hablaste más de lo que acostumbras y te mostraste feliz.
La alcoholica
jueves, junio 14, 2007
Ya voy
‘Ya voy’, escuchas en la bocina de tu teléfono que cada vez se vuelve más desesperante. El, en ese tono te ha dicho muchas cosas, empezando porque está con ella. ¿Pero que puedes hacer a tus 35 años, cuando realmente te sientes incapaz de conquistar a alguien?, justificas tu enfermo amor a los tres años de viudez que soportaste, a la mucha desesperación de tener dos hijos sin herencia, más que deudas y arduas depresiones que fuiste adquiriendo, cuando te enteraste que ese hombre que creíste tuyo, dejó a muchas tantas más para que le llorasen igual que tú.
La soledad te ha envejecido un poco, y has dejado de confiar en tus nalgas, que tiempo atrás eran capaces de levantar braguetas, aún son mucho muy capaces de hacerlo, pero ya no te das cuenta, o mejor dicho, no has querido darte cuenta.
Te ocultas en la ropa que tu mamá te ha regalado, aún con tus grasitas de más, el humor no se te ha amargado porque lo esperas a él, a ese hombre que tomaste como tablita de salvación para volver a sentirte mujer, aunque tengas que compartirlo, soportarlo, asediarlo, acosarlo, y te conformas al esperar, sabiendo que no va a llegar porque él, esta en su cama, con su esposa.
La soledad te ha envejecido un poco, y has dejado de confiar en tus nalgas, que tiempo atrás eran capaces de levantar braguetas, aún son mucho muy capaces de hacerlo, pero ya no te das cuenta, o mejor dicho, no has querido darte cuenta.
Te ocultas en la ropa que tu mamá te ha regalado, aún con tus grasitas de más, el humor no se te ha amargado porque lo esperas a él, a ese hombre que tomaste como tablita de salvación para volver a sentirte mujer, aunque tengas que compartirlo, soportarlo, asediarlo, acosarlo, y te conformas al esperar, sabiendo que no va a llegar porque él, esta en su cama, con su esposa.
La viuda
sábado, junio 09, 2007
Come hombres
Has perdido la cuenta... pero si le cuentas a alguien eso que en verdad pasó, tu cuento sería uno más de los contados en tu lista que no cuentas.
A tus 22 años en el octavo semestre de la carrera de Ciencias de la Comunicación, ya eras jefa de información del municipio. Con tu cuerpecito chiquito, se rumoraba en la oficina tu fama de 'come hombres' o mejor dicho por las secres regordetas casadas y envidiosas, como la 'puta oficial' de los jefes. En tus cumpleaños nunca faltaban los arreglos florales, nobles consecuencias de tus chiquifaldas en días de trabajo.
Haberte echado al plato a unos cuantos de la oficina, más por interés que por placer, te ganaste a pulso ese innoble título que hacía que te asediaran cuanto fulano quisiera llevarte a la cama; hasta que en uno de esos días donde los indios patarrajadas de la región, como los llamabas por testarudos, se les ocurrió agarrarse a machetazos.
El saldo fue de 27 muertos, 14 mutilados y 4 niños heridos, motivo suficiente para que los medios nacionales tuvieran en la mira al lugar donde tú trabajabas. Tu jefe, el de pito chiquito, te ordenó reorganizar los saldos, y en tono amable tu informe de prensa fue: ‘Sólo hubo 3 muertos, 6 heridos, que fueron atendidos a la brevedad posible en el hospital civil de la ciudad capital, hasta el momento las autoridades correspondientes están tomando cartas en el asunto; se especula que el conflicto se debió a una riña de personas que estaban en estado de ebriedad’.
Pero tú sabías perfectamente que el presidente municipal, el de pito mediano, pero de poco aguante, los había mandado a matar para que dejaran de manifestar su descontento por la sacadera de dinero.
Mayor fue tu sorpresa cuando, te enteraste, que el sabroso que da las noticias a nivel nacional venía a la región para cubrir la nota, esta vez no sólo debías parecer bonita, sino parecer una mujer con decisión, con carácter y por supuesto inteligente. Pero nada de eso se dio porque en cuanto lo viste, tus respuestas fueron torpes, pareciste más novata que jefa, más pendeja que puta… hasta que no sabes porqué motivo te pidió tu teléfono, digo, de todas las mujeres que ahí laboraban, tu eras la de mejor ver; y sonreíste con malicia porque sin mover un dedo, había caído del cielo para ti, o mejor dicho tu le habías caído a él.
Pasaron una cuantas horas para que llamara y te invitara un trago en su hotel, lo de más fue lo de menos, nadie en tu lugar se hubiera negado, para meterse en su cama de la suite de lujo.
Te dijo que era casado y que su esposa estaba por aliviarse, su cuerpo lleno de vellos y sus ganas de cogerte por todos los hoyos de tu cuerpo, te hizo darte cuenta que no había tenido sexo desde mucho tiempo atrás, y ese fue el cuento que a nadie cuentas, porque nadie te creerá que ese papito economista, hijo de uno de los ideólogos de tu partido tricolor, dizque comunicador mañanero que sale todos los días en la tele, fue amable huésped de tu sexo. ¡Viva la comunicación!
A tus 22 años en el octavo semestre de la carrera de Ciencias de la Comunicación, ya eras jefa de información del municipio. Con tu cuerpecito chiquito, se rumoraba en la oficina tu fama de 'come hombres' o mejor dicho por las secres regordetas casadas y envidiosas, como la 'puta oficial' de los jefes. En tus cumpleaños nunca faltaban los arreglos florales, nobles consecuencias de tus chiquifaldas en días de trabajo.
Haberte echado al plato a unos cuantos de la oficina, más por interés que por placer, te ganaste a pulso ese innoble título que hacía que te asediaran cuanto fulano quisiera llevarte a la cama; hasta que en uno de esos días donde los indios patarrajadas de la región, como los llamabas por testarudos, se les ocurrió agarrarse a machetazos.
El saldo fue de 27 muertos, 14 mutilados y 4 niños heridos, motivo suficiente para que los medios nacionales tuvieran en la mira al lugar donde tú trabajabas. Tu jefe, el de pito chiquito, te ordenó reorganizar los saldos, y en tono amable tu informe de prensa fue: ‘Sólo hubo 3 muertos, 6 heridos, que fueron atendidos a la brevedad posible en el hospital civil de la ciudad capital, hasta el momento las autoridades correspondientes están tomando cartas en el asunto; se especula que el conflicto se debió a una riña de personas que estaban en estado de ebriedad’.
Pero tú sabías perfectamente que el presidente municipal, el de pito mediano, pero de poco aguante, los había mandado a matar para que dejaran de manifestar su descontento por la sacadera de dinero.
Mayor fue tu sorpresa cuando, te enteraste, que el sabroso que da las noticias a nivel nacional venía a la región para cubrir la nota, esta vez no sólo debías parecer bonita, sino parecer una mujer con decisión, con carácter y por supuesto inteligente. Pero nada de eso se dio porque en cuanto lo viste, tus respuestas fueron torpes, pareciste más novata que jefa, más pendeja que puta… hasta que no sabes porqué motivo te pidió tu teléfono, digo, de todas las mujeres que ahí laboraban, tu eras la de mejor ver; y sonreíste con malicia porque sin mover un dedo, había caído del cielo para ti, o mejor dicho tu le habías caído a él.
Pasaron una cuantas horas para que llamara y te invitara un trago en su hotel, lo de más fue lo de menos, nadie en tu lugar se hubiera negado, para meterse en su cama de la suite de lujo.
Te dijo que era casado y que su esposa estaba por aliviarse, su cuerpo lleno de vellos y sus ganas de cogerte por todos los hoyos de tu cuerpo, te hizo darte cuenta que no había tenido sexo desde mucho tiempo atrás, y ese fue el cuento que a nadie cuentas, porque nadie te creerá que ese papito economista, hijo de uno de los ideólogos de tu partido tricolor, dizque comunicador mañanero que sale todos los días en la tele, fue amable huésped de tu sexo. ¡Viva la comunicación!
La comunicóloga
jueves, junio 07, 2007
Esperanza
Nadie en esta casa sabe lavar los trastes mejor que yo, nadie sabe ahorrar el agua, el gas, o reutilizar las cosas que aparentemente ya no sirven, ni tampoco nadie sabe como regar las plantas, hablar con ellas para que crezcan bonitas, además de tallar bien el lavabo del baño para que brille.
Yo le pido a Diosito que me envíe un hombre bueno, que me ame, al que le pueda dar unos tres hijos, no lo pido guapo, eso si, que no sea borracho, no lo pido alto, eso si, que la tenga rica, no lo pido de ojos verdes, eso si, que me mire bien a los ojos.
Yo sueño con que el día que me case, me vista con mi traje de tehuana con alcatraces blancos e hilos de oro, mi resplandor y mis joyas. Que la fiesta sea en mi pueblo donde las envidiosas de mis primas me vean, donde la familia se entere que por fin voy a ser feliz.
Roberto, Casimiro, Heriberto, aun regresan en las noches por estas caderas anchas que los exprime y los hace gritar, si todos esos feos que me desprecian, supieran que sé hacer con esta boquita, dejarían de buscar a esas culebritas vírgenes que no saben coger y mamarla bonito.
Pinches virgencitas pendejas, que ni limpiarse el culo pueden hacer bien, contimás un par de huevos rancheros. Ahora que recuerdo Roberto, Casimiro y Heriberto, pretendían a la Maru, pero cuando hice que sus brazos abarcaran mis caderas, prefieren entrar a escondidas a mi cuarto.
Pero mejor dejo ya de soñar, que tengo que lavar la ropa, barrer el patio, poner el café, sentarme cerca de la ventana, para ver si algún buen pretendiente de la Maru llega a mi cama otra vez y a lo mejor este si es el bueno, y se decide a casarse conmigo.
Yo le pido a Diosito que me envíe un hombre bueno, que me ame, al que le pueda dar unos tres hijos, no lo pido guapo, eso si, que no sea borracho, no lo pido alto, eso si, que la tenga rica, no lo pido de ojos verdes, eso si, que me mire bien a los ojos.
Yo sueño con que el día que me case, me vista con mi traje de tehuana con alcatraces blancos e hilos de oro, mi resplandor y mis joyas. Que la fiesta sea en mi pueblo donde las envidiosas de mis primas me vean, donde la familia se entere que por fin voy a ser feliz.
Roberto, Casimiro, Heriberto, aun regresan en las noches por estas caderas anchas que los exprime y los hace gritar, si todos esos feos que me desprecian, supieran que sé hacer con esta boquita, dejarían de buscar a esas culebritas vírgenes que no saben coger y mamarla bonito.
Pinches virgencitas pendejas, que ni limpiarse el culo pueden hacer bien, contimás un par de huevos rancheros. Ahora que recuerdo Roberto, Casimiro y Heriberto, pretendían a la Maru, pero cuando hice que sus brazos abarcaran mis caderas, prefieren entrar a escondidas a mi cuarto.
Pero mejor dejo ya de soñar, que tengo que lavar la ropa, barrer el patio, poner el café, sentarme cerca de la ventana, para ver si algún buen pretendiente de la Maru llega a mi cama otra vez y a lo mejor este si es el bueno, y se decide a casarse conmigo.
La esperanzada
miércoles, junio 06, 2007
Cuentito de 15 minutos
Fue en la cocina, no sabes que pasó contigo, no sabes que ocurrió después, pero recuerdas perfectamente el color de su boxer, su mirada perdida y tus manos torpes que no pudieron ponerle el globito.
Ya desde mucho tiempo atrás te etiquetaban, por calzar huaraches, no peinarte, o usar vestidos viejos y cortitos que mostraban tus piernas flacas y peludas.
Con él fumaste justo frente a la zona militar, haciendo más paradójico su asunto, no aguantaste las ganas y cuando entraron a la cocina sus besos en el cuello se hicieron mil labios deseándote succionar la piel.
Ya desde mucho tiempo atrás te etiquetaban, ‘eres una pacheca’. Más de una vez olvidaste el papel arroz a la vista de tu familia, pero eso nunca fue tu preocupación, afortunadamente creciste con una madre puritana, eso nunca le hizo notar tus tantos estados de intoxicación, ni que te preguntaran porque arrancabas las hojas de la Biblia.
Sólo conociste a un hombre que te siguió el paso, para pararse, para ponerte, para putearte. Ese ‘equis’ al que se le paró, aun fumándose tu último tirito, a ese nunca lo olvidas porque te hizo conocer el placer más allá del hedonismo; estas son las sagradas escrituras de tu equis Diosito.
Ya desde mucho tiempo atrás te etiquetaban, por calzar huaraches, no peinarte, o usar vestidos viejos y cortitos que mostraban tus piernas flacas y peludas.
Con él fumaste justo frente a la zona militar, haciendo más paradójico su asunto, no aguantaste las ganas y cuando entraron a la cocina sus besos en el cuello se hicieron mil labios deseándote succionar la piel.
Ya desde mucho tiempo atrás te etiquetaban, ‘eres una pacheca’. Más de una vez olvidaste el papel arroz a la vista de tu familia, pero eso nunca fue tu preocupación, afortunadamente creciste con una madre puritana, eso nunca le hizo notar tus tantos estados de intoxicación, ni que te preguntaran porque arrancabas las hojas de la Biblia.
Sólo conociste a un hombre que te siguió el paso, para pararse, para ponerte, para putearte. Ese ‘equis’ al que se le paró, aun fumándose tu último tirito, a ese nunca lo olvidas porque te hizo conocer el placer más allá del hedonismo; estas son las sagradas escrituras de tu equis Diosito.
La pacheca
lunes, junio 04, 2007
La arqui
Hija de la chingada como eres, te dijeron ‘no lo hagas’, pero la soledad te hizo caer en una cama de motel, que por supuesto tú pagaste.
La mala vida te gusta, le seguiste el juego, aún sabiendo que era casado.
Muchas veces te lo dijeron, ‘olvídalo’, pero te gustó que el albañil ese del que te enamoraste, te susurrara sus peores palabras de amor.
Tú, arquitecta, soltera, sin hijos, ni compromisos, no pudiste resistirte, a ese nacote graduado.
¿Cómo olvidar ese gran tamaño?
La primera vez que te lo tiraste, te encanto su cuerpezote, sus torpes manos que no pudieron desabrocharte las zapatillas, y más te hizo gozar su frasecita de ‘mamita estas bien buena’.
En definitiva no te valió ver que su mujer, una jovenzuela regordeta con vejez prematura, le fuera a dejar el desayuno todos los días a la construcción donde tú coordinabas la obra.
Te dolió darte cuenta que ese hombre que tanto te gustaba, nunca iba a dejar a esa mujer que en verdad le amaba, bonita arquitectura la que construyes en brazos ajenos pero nunca tuyos, puta amada.
La mala vida te gusta, le seguiste el juego, aún sabiendo que era casado.
Muchas veces te lo dijeron, ‘olvídalo’, pero te gustó que el albañil ese del que te enamoraste, te susurrara sus peores palabras de amor.
Tú, arquitecta, soltera, sin hijos, ni compromisos, no pudiste resistirte, a ese nacote graduado.
¿Cómo olvidar ese gran tamaño?
La primera vez que te lo tiraste, te encanto su cuerpezote, sus torpes manos que no pudieron desabrocharte las zapatillas, y más te hizo gozar su frasecita de ‘mamita estas bien buena’.
En definitiva no te valió ver que su mujer, una jovenzuela regordeta con vejez prematura, le fuera a dejar el desayuno todos los días a la construcción donde tú coordinabas la obra.
Te dolió darte cuenta que ese hombre que tanto te gustaba, nunca iba a dejar a esa mujer que en verdad le amaba, bonita arquitectura la que construyes en brazos ajenos pero nunca tuyos, puta amada.
La arquitecta
sábado, junio 02, 2007
Gobierno de la vagina
Desde hace tiempo, se me ocurrió abrir una sección en alguno de esos suplementos de periódicos locales donde colaboraba, que se titulara el ‘Gobierno de la vagina’, por alguna razón no pude continuar con el proyecto, más por hueva y falta de cerebro. Ahora curiosamente, me he vuelto a encontrar a muchas de mis amigas cuyas vidas me hacen ver que la mía es engorrosamente aburrida, o que en definitiva es muchísimo mejor a la de ellas.
Por tanto he decido retomar el proyectito, pero ahora en el blog, dado que me he dedicado a escribir cosas bastante mundanas con respecto a mi; ahora hablaré de esas historias que me han impactado y que me han parecido dignas de contarse, para evitar conflictuarme con ellas serán maquilladas con su respectivo toque de ficción.
Copiona, telenovelesca, chafona, melodramática, como me considero, espero que los siguientes 10 post, de este inicio del ‘Gobierno de la Vagina’, sean de su total desagrado, je, je, je, para que comenten, discutan, voten por su historia favorita o por su mujer predilecta.
Por tanto he decido retomar el proyectito, pero ahora en el blog, dado que me he dedicado a escribir cosas bastante mundanas con respecto a mi; ahora hablaré de esas historias que me han impactado y que me han parecido dignas de contarse, para evitar conflictuarme con ellas serán maquilladas con su respectivo toque de ficción.
Copiona, telenovelesca, chafona, melodramática, como me considero, espero que los siguientes 10 post, de este inicio del ‘Gobierno de la Vagina’, sean de su total desagrado, je, je, je, para que comenten, discutan, voten por su historia favorita o por su mujer predilecta.
Lila
miércoles, mayo 30, 2007
Rojas ganas
¿Y qué hago con estas ganas de hacer que el amor me entre por la vagina?
Porque entre mis promiscuas ganas de hacer poesia en tu cuerpo,
también me dan unas terribles ganas de mandarte a la chingada.
Aqui me tienes, soy la reproducción fiel de lo que odias de ti,
roja amante de las olvidadas, rojo paraíso donde me desnudas,
rojo el umbral de mi sexo, lugar no apto para albergar nuestro deseo.
Porque ni tu sexo, ni tus omisiones, ni tu cuerpo, pudieron hacer lo que
hiciste con una frase.
Mandarme al demonio deliberadamente.
¿Y que hago ahora con esa frase que retumba en mi cabeza y te desea más que odiarte?
domingo, mayo 27, 2007
Brujos
¿Y que hago con estos 23 años de historias incompletas? Si tengo tantos cuentos blancos en cada año sin contarte
¿Para qué quieres un hijo conmigo de ojos rasgaditos? Si equivocadamente has deseado ir a Japón, cuando el camino es hacia China.
¿Para qué repites esos mismos monólogos que me sé de memoria? Si de tu boca salen gritos que claman que no deje solo, en tu mundo de alcohol evaporado.
¿Para qué quieres que yo te diga que si me voy contigo? Si ni siquiera estas seguro que yo quiera estar ahí.
¿Para qué me quieres como la mujer de tus hijos? Si tu mismo no quieres ser de nadie, y en tu rostro me he mirado como en un espejo.
¿Para qué me quieres en tu cama desnuda? Si ni siquiera has podido tocarme.
¿Para qué me dices que tu vida es una incógnita? Si en tus ojos he leído mucho más de lo que tus palabras me han podido decir.
¿Para qué quieres fotos de mi? Si cuando me miras no has podido leer nada que te diga algún secreto mío.
Tampoco has hecho buena elección conmigo, me sumo a las que no recuerdas, a las que has de odiar porque tampoco quieren ser de ti, me sumo a las putas que han tenido miedo a tu mano violenta, a las ingenuas que en alguna ocasión creyeron que por minutos las amaste más que a ti mismo, me sumo a las que nunca dejan huella, porque sus pasos son mucho más ligeros que su consciencia.
Brujo eres y en bruja me conviertes, cuando inevitablemente pienso en ti, y apareces en ese aparato que emite tu voz.
¿Para qué quieres un hijo conmigo de ojos rasgaditos? Si equivocadamente has deseado ir a Japón, cuando el camino es hacia China.
¿Para qué repites esos mismos monólogos que me sé de memoria? Si de tu boca salen gritos que claman que no deje solo, en tu mundo de alcohol evaporado.
¿Para qué quieres que yo te diga que si me voy contigo? Si ni siquiera estas seguro que yo quiera estar ahí.
¿Para qué me quieres como la mujer de tus hijos? Si tu mismo no quieres ser de nadie, y en tu rostro me he mirado como en un espejo.
¿Para qué me quieres en tu cama desnuda? Si ni siquiera has podido tocarme.
¿Para qué me dices que tu vida es una incógnita? Si en tus ojos he leído mucho más de lo que tus palabras me han podido decir.
¿Para qué quieres fotos de mi? Si cuando me miras no has podido leer nada que te diga algún secreto mío.
Tampoco has hecho buena elección conmigo, me sumo a las que no recuerdas, a las que has de odiar porque tampoco quieren ser de ti, me sumo a las putas que han tenido miedo a tu mano violenta, a las ingenuas que en alguna ocasión creyeron que por minutos las amaste más que a ti mismo, me sumo a las que nunca dejan huella, porque sus pasos son mucho más ligeros que su consciencia.
Brujo eres y en bruja me conviertes, cuando inevitablemente pienso en ti, y apareces en ese aparato que emite tu voz.
lunes, mayo 21, 2007
Atuendo
domingo, mayo 20, 2007
¿quién es?

Te escogió shampoo, enjuague, jabón, crema para el cuerpo y la pasta dental, que usarías durante meses.
Te has dado cuenta que es con él con quien más fines de semana has estado en este año, y quien más te ha llevado a conocer lugares, desde los mejores restaurantes de la región, hasta el jugo de tomate con cerveza en el puesto de la calle, algún par de veces te ha hecho de desayunar y regularmente es con él, con quien has conocido una amplia variedad platillos con mariscos.
Muchas tantas han llegado tarde a los eventos porque tú, mujer insolente de la peinada y el bilé, te tardas más de lo debido, y él en tono amable te ha dicho ‘Lili apurate’, ahora que lo piensas, no sabes cuando te comenzó a decir ‘Lili’.
Desde siempre te ha cargado la maleta, te abre la puerta al subir al coche, fue por él que ahora usas el cinturón de seguridad en el auto, y regularmente la gente que te ve acompañada piensan que eres su esposa, pues más de una vez en los restaurantes te han dicho ‘señora’.
Has conocido a su mamá y hermano, por su parte él, ha conocido a tu familia en medias palabras.
Lo que más te agrada es que no utiliza su sarcasmo cuando platica contigo, ni siquiera te exige que hables cuando no quieres hacerlo, su gran amabilidad lo han convertido casi en tu chofer y cuando de plano él está muy borracho te tiene la confianza para que tu lleves el auto. Es receptor amable de tus silencios, así como tú, la oyente de sus descargas de furia en días difíciles.
Con él abiertamente has hablado de tus parejas sin muchos tapujos, él te ha dicho sus mañas y aún así, consideras que es el hombre menos patán que has conocido.
Porque lo mejor del asunto es que jamás te ha insinuado algo, nunca te ha metido a su cama, y su mirada neutra te ha hecho consolidarlo como un verdadero amigo. ¿Quién es? Tu compañero de casa los fines de semana, y tu jefe.
Cuando conociste a su novia, y viste como al tratarla, para él es una reina, supiste que ese tipo valía la pena, e indudablemente quisiste ser ella. Increíble te pareció cuando notaste que todavía existe una pizca de decencia en algunos humanoides del sexo masculino.
Te has dado cuenta que es con él con quien más fines de semana has estado en este año, y quien más te ha llevado a conocer lugares, desde los mejores restaurantes de la región, hasta el jugo de tomate con cerveza en el puesto de la calle, algún par de veces te ha hecho de desayunar y regularmente es con él, con quien has conocido una amplia variedad platillos con mariscos.
Muchas tantas han llegado tarde a los eventos porque tú, mujer insolente de la peinada y el bilé, te tardas más de lo debido, y él en tono amable te ha dicho ‘Lili apurate’, ahora que lo piensas, no sabes cuando te comenzó a decir ‘Lili’.
Desde siempre te ha cargado la maleta, te abre la puerta al subir al coche, fue por él que ahora usas el cinturón de seguridad en el auto, y regularmente la gente que te ve acompañada piensan que eres su esposa, pues más de una vez en los restaurantes te han dicho ‘señora’.
Has conocido a su mamá y hermano, por su parte él, ha conocido a tu familia en medias palabras.
Lo que más te agrada es que no utiliza su sarcasmo cuando platica contigo, ni siquiera te exige que hables cuando no quieres hacerlo, su gran amabilidad lo han convertido casi en tu chofer y cuando de plano él está muy borracho te tiene la confianza para que tu lleves el auto. Es receptor amable de tus silencios, así como tú, la oyente de sus descargas de furia en días difíciles.
Con él abiertamente has hablado de tus parejas sin muchos tapujos, él te ha dicho sus mañas y aún así, consideras que es el hombre menos patán que has conocido.
Porque lo mejor del asunto es que jamás te ha insinuado algo, nunca te ha metido a su cama, y su mirada neutra te ha hecho consolidarlo como un verdadero amigo. ¿Quién es? Tu compañero de casa los fines de semana, y tu jefe.
Cuando conociste a su novia, y viste como al tratarla, para él es una reina, supiste que ese tipo valía la pena, e indudablemente quisiste ser ella. Increíble te pareció cuando notaste que todavía existe una pizca de decencia en algunos humanoides del sexo masculino.
miércoles, mayo 16, 2007
Sisi

Ese día ambas salimos de la casa con chiquifaldas y tacones ventajosos que mañosamente hicieran que las miradas masculinas voltearan a vernos, quedamos en el acuerdo que debían hacernos unos muros a nuestra vanidad, caminábamos en plena calle como las últimas dos cocacolas del mundo, o mejor dicho como los últimos vasos de agua de horchata con tuna y nuez, de Oaxaca. En cada ¡mamacita! Un punto se agregaba a mi lista de nivel de ego, y más de uno pudo sostenerme la mirada que con todo el placer del mundo me di el gusto de cortar.
Sisi y yo nos conocemos desde morritas en la primaria, cuando me fui a vivir lejos de puerto istmeño nos comunicábamos con cartas que tenían un mes de atraso, en ellas hicimos duradero ese lazo de amistad que ha más de diez años, perdura con todas las madrizas que se ha encargado de ponernos la vida.
Ambas podemos decir que los putazos están bien escondidos en nuestros cuerpos, putazos que muchas veces hemos guardado en nuestro sexo diáfano, pero de oscuridad.
Ella se quedó eternamente enamorada de ese novio de secundaria, yo me encargué de olvidar aquel niño por el que hice mis primeras cartas de amor e inicié mis fantasías inocentes, que no pasaban de ser fajecitos contenidos por un beso en la boca que nunca me dio… ¡ah (suspiro) aquellos tiempos los de mi infancia!
Más de una vez dormimos juntas, y esta vez que se quedó en mi cama noté que su cuerpo chiquito, era fiel a la protección que necesitaba cuando la abrace al despertar de la mañana.
Esta última vez que me vio desnuda, no pudo evitar un comentario que en definitiva me hizo incomodar sobre mis senos ‘pues ¿cómo le hiciste para tenerlos así?’, ella, sólo necesita el sostén para aumentarlos yo busco el que pueda hacerlos más discretos.
No hablamos mucho, no fueron necesarias las palabras y las lágrimas que conocíamos de sobra por metro cúbico. No fue necesario reprochar nada a nadie de nuestras desgracias, sabemos que si estamos así, es porque nos lo buscamos y no hubo más responsables que nosotras por generarnos broncas de a gratis, supongo que es parte de la vida que en algún momento empecemos a ser un poco más sensatas con nuestros actos.
Fue un fin de semana esplendoroso con la Sisi, fuimos a ver a Filipa, comimos clayudas con atole de maíz, dormimos juntas y al inicio del día siguiente me vio hacer mis esporádicas rutinas de yoga cuando me duele la espalda viendo ‘Singin in the rain’, no fuimos al canta bar, pero pusimos un disco de karaoke de José Alfredo, para que por medio de nuestro clásico orgullo femenino, o mejor dicho ardor despechado termináramos gritando ‘¡qué quisiste tanto, qué quisiste tanto y qué quieres tanto!’
Sisi, se fue ayer en la mañana, la despedí con el abrazo eterno de sus senos como botones infantiles, encima de los míos, dos globitos de agua sin salida.
Sisi y yo nos conocemos desde morritas en la primaria, cuando me fui a vivir lejos de puerto istmeño nos comunicábamos con cartas que tenían un mes de atraso, en ellas hicimos duradero ese lazo de amistad que ha más de diez años, perdura con todas las madrizas que se ha encargado de ponernos la vida.
Ambas podemos decir que los putazos están bien escondidos en nuestros cuerpos, putazos que muchas veces hemos guardado en nuestro sexo diáfano, pero de oscuridad.
Ella se quedó eternamente enamorada de ese novio de secundaria, yo me encargué de olvidar aquel niño por el que hice mis primeras cartas de amor e inicié mis fantasías inocentes, que no pasaban de ser fajecitos contenidos por un beso en la boca que nunca me dio… ¡ah (suspiro) aquellos tiempos los de mi infancia!
Más de una vez dormimos juntas, y esta vez que se quedó en mi cama noté que su cuerpo chiquito, era fiel a la protección que necesitaba cuando la abrace al despertar de la mañana.
Esta última vez que me vio desnuda, no pudo evitar un comentario que en definitiva me hizo incomodar sobre mis senos ‘pues ¿cómo le hiciste para tenerlos así?’, ella, sólo necesita el sostén para aumentarlos yo busco el que pueda hacerlos más discretos.
No hablamos mucho, no fueron necesarias las palabras y las lágrimas que conocíamos de sobra por metro cúbico. No fue necesario reprochar nada a nadie de nuestras desgracias, sabemos que si estamos así, es porque nos lo buscamos y no hubo más responsables que nosotras por generarnos broncas de a gratis, supongo que es parte de la vida que en algún momento empecemos a ser un poco más sensatas con nuestros actos.
Fue un fin de semana esplendoroso con la Sisi, fuimos a ver a Filipa, comimos clayudas con atole de maíz, dormimos juntas y al inicio del día siguiente me vio hacer mis esporádicas rutinas de yoga cuando me duele la espalda viendo ‘Singin in the rain’, no fuimos al canta bar, pero pusimos un disco de karaoke de José Alfredo, para que por medio de nuestro clásico orgullo femenino, o mejor dicho ardor despechado termináramos gritando ‘¡qué quisiste tanto, qué quisiste tanto y qué quieres tanto!’
Sisi, se fue ayer en la mañana, la despedí con el abrazo eterno de sus senos como botones infantiles, encima de los míos, dos globitos de agua sin salida.
martes, mayo 15, 2007
Tehuana con tacones
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