miércoles, mayo 30, 2007

Rojas ganas


¿Y qué hago con estas ganas de hacer que el amor me entre por la vagina?

Porque entre mis promiscuas ganas de hacer poesia en tu cuerpo,

también me dan unas terribles ganas de mandarte a la chingada.

Aqui me tienes, soy la reproducción fiel de lo que odias de ti,

roja amante de las olvidadas, rojo paraíso donde me desnudas,

rojo el umbral de mi sexo, lugar no apto para albergar nuestro deseo.

Porque ni tu sexo, ni tus omisiones, ni tu cuerpo, pudieron hacer lo que

hiciste con una frase.

Mandarme al demonio deliberadamente.

¿Y que hago ahora con esa frase que retumba en mi cabeza y te desea más que odiarte?

domingo, mayo 27, 2007

Brujos

¿Y que hago con estos 23 años de historias incompletas? Si tengo tantos cuentos blancos en cada año sin contarte
¿Para qué quieres un hijo conmigo de ojos rasgaditos? Si equivocadamente has deseado ir a Japón, cuando el camino es hacia China.
¿Para qué repites esos mismos monólogos que me sé de memoria? Si de tu boca salen gritos que claman que no deje solo, en tu mundo de alcohol evaporado.
¿Para qué quieres que yo te diga que si me voy contigo? Si ni siquiera estas seguro que yo quiera estar ahí.
¿Para qué me quieres como la mujer de tus hijos? Si tu mismo no quieres ser de nadie, y en tu rostro me he mirado como en un espejo.
¿Para qué me quieres en tu cama desnuda? Si ni siquiera has podido tocarme.
¿Para qué me dices que tu vida es una incógnita? Si en tus ojos he leído mucho más de lo que tus palabras me han podido decir.
¿Para qué quieres fotos de mi? Si cuando me miras no has podido leer nada que te diga algún secreto mío.
Tampoco has hecho buena elección conmigo, me sumo a las que no recuerdas, a las que has de odiar porque tampoco quieren ser de ti, me sumo a las putas que han tenido miedo a tu mano violenta, a las ingenuas que en alguna ocasión creyeron que por minutos las amaste más que a ti mismo, me sumo a las que nunca dejan huella, porque sus pasos son mucho más ligeros que su consciencia.
Brujo eres y en bruja me conviertes, cuando inevitablemente pienso en ti, y apareces en ese aparato que emite tu voz.

lunes, mayo 21, 2007

Atuendo


Ninguna mujer que se diga oaxaqueña o mexicana, puede perderse el gusto de que alguna vez en su vida se haya vestido de tehuana, ese si es un atuendo de lujo, no hay traje que se le equipare en belleza.

domingo, mayo 20, 2007

¿quién es?


Te escogió shampoo, enjuague, jabón, crema para el cuerpo y la pasta dental, que usarías durante meses.
Te has dado cuenta que es con él con quien más fines de semana has estado en este año, y quien más te ha llevado a conocer lugares, desde los mejores restaurantes de la región, hasta el jugo de tomate con cerveza en el puesto de la calle, algún par de veces te ha hecho de desayunar y regularmente es con él, con quien has conocido una amplia variedad platillos con mariscos.
Muchas tantas han llegado tarde a los eventos porque tú, mujer insolente de la peinada y el bilé, te tardas más de lo debido, y él en tono amable te ha dicho ‘Lili apurate’, ahora que lo piensas, no sabes cuando te comenzó a decir ‘Lili’.
Desde siempre te ha cargado la maleta, te abre la puerta al subir al coche, fue por él que ahora usas el cinturón de seguridad en el auto, y regularmente la gente que te ve acompañada piensan que eres su esposa, pues más de una vez en los restaurantes te han dicho ‘señora’.
Has conocido a su mamá y hermano, por su parte él, ha conocido a tu familia en medias palabras.
Lo que más te agrada es que no utiliza su sarcasmo cuando platica contigo, ni siquiera te exige que hables cuando no quieres hacerlo, su gran amabilidad lo han convertido casi en tu chofer y cuando de plano él está muy borracho te tiene la confianza para que tu lleves el auto. Es receptor amable de tus silencios, así como tú, la oyente de sus descargas de furia en días difíciles.
Con él abiertamente has hablado de tus parejas sin muchos tapujos, él te ha dicho sus mañas y aún así, consideras que es el hombre menos patán que has conocido.
Porque lo mejor del asunto es que jamás te ha insinuado algo, nunca te ha metido a su cama, y su mirada neutra te ha hecho consolidarlo como un verdadero amigo. ¿Quién es? Tu compañero de casa los fines de semana, y tu jefe.
Cuando conociste a su novia, y viste como al tratarla, para él es una reina, supiste que ese tipo valía la pena, e indudablemente quisiste ser ella. Increíble te pareció cuando notaste que todavía existe una pizca de decencia en algunos humanoides del sexo masculino.

miércoles, mayo 16, 2007

Sisi


Ese día ambas salimos de la casa con chiquifaldas y tacones ventajosos que mañosamente hicieran que las miradas masculinas voltearan a vernos, quedamos en el acuerdo que debían hacernos unos muros a nuestra vanidad, caminábamos en plena calle como las últimas dos cocacolas del mundo, o mejor dicho como los últimos vasos de agua de horchata con tuna y nuez, de Oaxaca. En cada ¡mamacita! Un punto se agregaba a mi lista de nivel de ego, y más de uno pudo sostenerme la mirada que con todo el placer del mundo me di el gusto de cortar.
Sisi y yo nos conocemos desde morritas en la primaria, cuando me fui a vivir lejos de puerto istmeño nos comunicábamos con cartas que tenían un mes de atraso, en ellas hicimos duradero ese lazo de amistad que ha más de diez años, perdura con todas las madrizas que se ha encargado de ponernos la vida.
Ambas podemos decir que los putazos están bien escondidos en nuestros cuerpos, putazos que muchas veces hemos guardado en nuestro sexo diáfano, pero de oscuridad.
Ella se quedó eternamente enamorada de ese novio de secundaria, yo me encargué de olvidar aquel niño por el que hice mis primeras cartas de amor e inicié mis fantasías inocentes, que no pasaban de ser fajecitos contenidos por un beso en la boca que nunca me dio… ¡ah (suspiro) aquellos tiempos los de mi infancia!
Más de una vez dormimos juntas, y esta vez que se quedó en mi cama noté que su cuerpo chiquito, era fiel a la protección que necesitaba cuando la abrace al despertar de la mañana.
Esta última vez que me vio desnuda, no pudo evitar un comentario que en definitiva me hizo incomodar sobre mis senos ‘pues ¿cómo le hiciste para tenerlos así?’, ella, sólo necesita el sostén para aumentarlos yo busco el que pueda hacerlos más discretos.
No hablamos mucho, no fueron necesarias las palabras y las lágrimas que conocíamos de sobra por metro cúbico. No fue necesario reprochar nada a nadie de nuestras desgracias, sabemos que si estamos así, es porque nos lo buscamos y no hubo más responsables que nosotras por generarnos broncas de a gratis, supongo que es parte de la vida que en algún momento empecemos a ser un poco más sensatas con nuestros actos.
Fue un fin de semana esplendoroso con la Sisi, fuimos a ver a Filipa, comimos clayudas con atole de maíz, dormimos juntas y al inicio del día siguiente me vio hacer mis esporádicas rutinas de yoga cuando me duele la espalda viendo ‘Singin in the rain’, no fuimos al canta bar, pero pusimos un disco de karaoke de José Alfredo, para que por medio de nuestro clásico orgullo femenino, o mejor dicho ardor despechado termináramos gritando ‘¡qué quisiste tanto, qué quisiste tanto y qué quieres tanto!’
Sisi, se fue ayer en la mañana, la despedí con el abrazo eterno de sus senos como botones infantiles, encima de los míos, dos globitos de agua sin salida.

martes, mayo 15, 2007

Tehuana con tacones

Yo también soy tehuanota



y tengo tacones nuevos, y miren que tienen resultados inmediatos, jo, jo, los usaré más seguido ahora que no tengo novio, ¡que risa me doy! ahora que recuerdo no he tenido novio desde hace ¡uf!, mejor no hago la cuenta.

lunes, mayo 07, 2007

Manifiesto

A veces me molesta tanto ser mujer, que me pesa ser una boba del bilé, una boba calzonuda que prefiere los boxers a las tangas, o una boba que regularmente tiene la mala manía de quedarse callada porque tiene la costumbre de buscarse parejas que le suelen apantallar al parecer más sabihondas, megalómanas que ella.
Regularmente me pesa tener que darme cuenta que pertenezco a ese gran cúmulo de mujeres que dicen taradés y media, que prefieren una película romántica, a una europea, las que disfrutan vehementemente darle una hojeada a las revistas de chismes de famosos a una columna del periódico, preocupada por tal o cual ropa le sienta mejor a su figura no tan perfecta, o cuidar lo que dice, para no parecer frívola ante tal o cual homo erectus que quiere apantallar.
Hasta últimas fechas me he dado cuenta que tengo cierta facilidad para desilusionar a las personas; que si las mesas de peltre en los bares de mala muerte, que si no he visto las más de mil películas que como cinéfila debo conocer, que si no he leído los clásicos de la literatura, que si mis mañas poco conocidas en el cine, que si mi memoria no es capaz de recordar tal o cual letra de la canción, o tal o cual autor de alguna obra.
Me pesa saber que soy una boba, una niña que creció deseando ser bonita antes que Juana de Asbaje, me pesa saber que muchas veces me ha importado algún chico por su belleza física, y tenga que ‘amar a quien me detesta’.
Me pesa no poder entender que un hombre te pueda olvidar tácitamente como si nunca hubieras existido, a mi también me carcome tener que añadir un nombre a la lista de los inconclusos, y que ellos te cuenten a ti como un objeto del deseo que pudieron saciar.
Me pesa tener que escuchar que si manejo mal es por ser mujer, que si tengo una estupidez acentuada es por ser mujer, me pesa saberme orgullosa de ser puta, pero también me pesa saber que no lo soy y que las veces que he violentado eso que creía antes de los 21, me ha llevado replantear lo que no me agrada.
Me pesa saber que sigo escuchando las mismas canciones de Radiohead, Led Zeppelin, Sigur Ros o Pink Floyd, porque las penas siguen siendo las mismas, porque las mismas situaciones se repiten, y no dejo de ser y querer ser la mujer que no deseo.
A veces quisiera que dejara de importarme aquellas veces en que me olvidan, o mi falta de carácter por no poner un alto a situaciones que realmente me molestan, a veces me odio porque deseo vehementemente no estar sola, aunque me sienta muy cómoda estar con muchos y con nadie a la vez, porque soy una de esas ‘nadies’, que desaparecen como la luz de un cometa que muere en la atmósfera, una de esas nadies, que se mata a si misma cuando ni siquiera ha nacido.
Me pesa tener que toparme con ‘etcéteras’ cuya constante es ‘no te enamores’, o que con sus actitudes te lo dicen sin necesidad de palabras, creyéndose dueños de lo que puedes o no puedes sentir, soberbios hasta en sus ordenes imposibilitadas.
Soy alguien a quien le pesa no tener mucha genialidad, que preferiría ser una bovarista a una simple boba sin gracia.

miércoles, mayo 02, 2007

Estado

Tienes la expresión de llanto contenido, aparte de tu estado maniacodepresivo.

Y cuando me lo dijeron, me sentí realmente desnuda.

miércoles, abril 25, 2007

Utensilios

Hoy es uno de esos días en los que todo me parece trágico comenzando por el trabajo, me muestro fácilmente irritable, mis estados de humor son tan volubles, que puedo pasar de la carcajada más estupida al lloriqueo silencioso.
Todo me parece un fraude, incluso todos esos deseos de comprar una vajilla nueva, mandar al demonio el refrigerador ruidoso, o las sillas descascaradas del comedor. Me decepciono al llegar a la conclusión que llevo casi un año queriendo cambiar estos utensilios de la cocina y es hora en que no termino de hacerlo.
Vale, creo que me comencé a sentir así cuando me di cuenta de que mi memoria de 512 megabites, se quemó, me enojé severamente por su corta vida (año y medio), supongo que se debió a que ahorré casi dos meses para poder comprarla en ese entonces, y lo digo porque hace dos años ganaba 4 veces menos y mi poder adquisitivo era infímo. Al quemarse la bendita memoria se llevó consigo esos dos meses que me costó sangre ahorrar y muchas tantas cosas de mi vida que había guardado ahí.
Supongo que también me puse así por el hecho de haber visto a Emiliano y no haber podido comunicarme con él, estuvimos a punto de pelearnos por nada.
Estos últimos días para buscar soluciones, me he puesto a arreglar mi cuarto, he roto infinidad de hojas de papel, las he tirado a la basura intentado tirar eso que emocionalmente no sirve, pero aún así la papelera de reciclaje de mi animo no siente cambio alguno.
Hasta he pensado en quemar toda esa ropa vieja que conservo desde infante y sigo usando. He de confesarles también, que soy una coleccionista de folletos, carteles y papeles viejos de los eventos a los que asisto, incluso hasta los boletos de autobús y del cine, de esos tampoco puedo deshacerme. Lo único interesante que tenía en mi armario, era una botella de vino agridulce, que hasta ayer me di cuenta que era necesario tirar, y la botella de mezcal corriente que Emiliano se empino ayer.
Pero, que se haya quemado la memoria, que haya tirado a la basura muchos papeles, que haya limpiado mi cuarto, o me me haya deshecho del alcohol, no fue suficiente cuando me enteré que una consulta de veinte pesos de un doctor simi, no me podía curar el cuerpo.
Me derrumbó emocionalmente cuando la única persona en la que confío me dijo que no debía confiar en ella; yo.
Caí en la desestimación total de mis acciones, de mis letras y con ello, de gran parte de mi pasado. Pero ante este mar de atrocidades aparentes, no faltó el destello de luz que llegó con esa llamada que no esperaba.
Detrás de una bocina vieja de teléfono pude escuchar ese ‘estoy cocinando arroz’ diciendo ‘pensé en ti’, ese ‘hace dos meses’ diciendo un ‘te extraño’, ese ‘anoche no pude dormir’ por ‘aún te deseo’.
Creo que encontré por donde tengo que comenzar para renovar los utensilios de mi casa, un teléfono nuevo, para escuchar mejor su voz.

domingo, abril 22, 2007

Arenita mojada

Para calmar los nervios, para penar un rato por la constante compañía de la soledad, para entretener al mal humor, para dejar de esperar, para esos momentos donde te pones a pensar, no hay mejor medicina que remojar los pies a la orilla del mar.

Ese fue el remedio este fin de semana.

martes, abril 17, 2007

Nabuko

Antes de entrar a la casa te quitas las grandes botas, sabes que en casa ajena siempre hay que acatar las reglas y más cuando vas con intencionadas ganas de mendingar un poco de alcohol; mezcal siendo más específicos, y te preguntas ¿cuál es la razón por la que ahora después de salir de una cantina con dos caguamas y media en el estómago intentas seguir?
Simplemente esa suprasensibilidad de hedonismo, placer por placer, riesgo por riesgo, o el ismo de los alcohólicos, en el que te perfilas como buen neófito.
Te sientas en el piso tapizado por petates, justo en el otro extremo de la diminuta mesa, donde puedes contemplar a esa hermosa japonesa, con un gracioso acento en su español, que entiende perfectamente el significado de un ‘poca madre’ un ‘no hay pedo’, un ‘está chido’ o los modismos más recurrentes de jovenzuelos como tú sin mucho talento en la boca.
Mientras transcurre una charla que tu no entiendes, te muestra los tapetes de lana que ella a tejido, llegas a la conclusión de que te estas enamorando y se te antoja besarle esos labios diminutos, esos ojos pequeñitos, ese rostro oriental que te ha inundado por una extraña atracción y te hace contemplarla desde un plano sexual, una belleza no comparable con los patrones que regularmente suelen tener cualquier gente, sino esa belleza que se distingue en lo habitual, en los rasgos más comunes y menos extraordinarios que pocas veces te has puesto a observar detenidamente en alguien, como lo haces ahora con Nabuko.
Se levanta de su lugar en busca de la botella de mezcal con semillas de maracuyá, que minutos después te encuentras ingiriendo en esos vasitos diminutos y chatos que supones tuvo que haber traído de su país, ella se muestra amable y te convida de su cigarro; mientras un largo silencio casi te hace invisible, recuerdas que minutos antes estuviste escuchando la obra de teatro de un amigo, pero sólo recuerdas el ‘coquet cot coó’ del personaje que imita a un pollo, y también recuerdas la pregunta que te hizo ‘¿Qué te metiste?’ se te hace gracioso, porque sabes que sólo estas en una leve etapa del alcohol, esta vez no has necesitado de otra sustancia para tener cara de idiota o los ojos que por su dilatación te pongan en evidencia.
Te sigues cuestionando, odias el mezcal, algunas veces te revelaste contra alguien de tu familia que fumara frente a ti, también detestas esas charlas en las que te ríes como un completo idiota y no dices nada; ahora se te hace tan placentero este momento, que todos esos prejuicios sirven para una cosa: arrepentirte de lo que fuiste.
Te sitúas en el espacio, estas en la casa de Nabuko, haciendo lo que odias, bebiendo lo que detestas, ahora estas mirándola, constatando que esa mujer te ha cautivado con su cuerpo chiquito, su estatura bajita, su cabello alborotado, su sonrisa infantil, sus pies descalzos, sus manos suavecitas; sólo deseas una cosa: besarla por cada rincón de su cuerpo, enamorarte de ella por unos instantes, sabes que eso es imposible, sabes que eso es improbable, lo primero que haría sería echarte de su casa si intentas algo, ¡grandísima estúpida! Sólo te lo impide una cosa que ahora recuerdas de tu existencia, ella, al igual que tú, es una mujer.

Liliana Toy

domingo, abril 15, 2007

Halago

¿Cuántas veces casi nos morimos?

¿Cuántas veces me besaste sin dejar de ser la misma para ti?

¿Cuántas veces nos rolamos el pago de las cervezas en cantinas con mesas del peltre oxidado?

¿Cuántas veces te quedaste a dormir en mi casa y respetaste mi cama?

¿Cuántas veces me llamaste ‘hueca del cerebro’?

¿Cuántas veces fumamos en los arquitos?

¿Cuántas veces bailamos y la gente se nos quedó viendo por hacer pantomima y media?

¿Cuántas veces tocamos el chelo juntos?

Lo que más valoro de ti, son tus disculpas de palabras bajas, tus oídos dispuestos, tus frases inteligentosas, tus muchas objeciones, sobre todo tus manos cuando hubo necesidad que tomaran las mías, y esa vez que al filo de la noche, mi boca cantando ‘paloma negra’ y cerveza en mano, me dijiste ‘mujer hermosa’ mientras acercabas tus dedos a tus labios y de ellos emergían el halago que más me ha gustado de cualquier hombre por el simple hecho de haberlo dicho tú, gracias Emiliano, mejores amigos, no pudimos ser.

viernes, abril 13, 2007

Mensajes, mensajes...

He tenido ganas de hablarte, para salir uno de estos dias y correr despavoridos buscando felicidad austera. Pero de mis dedos se ha extraviado una sencilla hoja que en su pecho blanco, como un tatuaje, lleva tu número.

Hoy cumplimos un año en este espacio, que tanto amo, pero también que tanto he comenzado a odiar ¿por qué? ha sido inevitable perder ese anonimato que me daba esa felicidad que creí haber tenido sin tener.

Querido Blog:

No hay mucho que decir, aunque ciertamente no quiero decirlo. ¡matemos a Geisha!

Atentamente

Liliana Toy

sábado, abril 07, 2007

Playa



Lo s��, dije que ya no me iba a exhibir, pero se me dio la gana hacerlo de nuevo y m��s porque me fui a Huatulquito, y por primera vez en mi inmunda vida, me puse un traje de ba��o de dos piezas. As�� es, tuve el valor civil para asolear mis carnes ante los miles de vacacionistas que abarrotaban la playa.
Esta vez me fui acompa��ada de mi querid��sima ���Chintita���, mi venerable amigui de la primaria, creo que es una de las amistades m��s duraderas que tengo, pues la ��ltima vez que nos vimos fue precisamente hace un a��o. La condenada me llam�� a las seis de la ma��ana ya que estaba enterada que estaba en su pueblo, y ah�� me ven alistando mis cosas para salir esa mismo d��a, para que la modriga mocosa llegara dos horas tarde.
La verdad no ten��a ganas de ir a la playa pues lo que implica es que uno gaste, gaste y gaste a lo loco sin mucha consciencia para lo que resta del mes. Y como fue, me ech�� mi quincena en dos d��as, desde comprarme el trajecito nuevo, el esnorque, en el que por cierto ya puedo andar sin chaleco ��yujuuu!, la comida, que el recuerdito pa fulanito, sutanito, la cena, las fritangas, el taxi, el hotel, etc, etc, (��d��nde carambas se meti�� don Eusebius, para que nos diera hospedaje pues?).
Antes de llegar a la playa no plane��bamos quitarnos ni de locas el pareo o el shorcito, porque seg��n nosotras no estamos ���zafadas��� como para ense��ar nuestros complejos, pero al ver cuanta raza hab��a mostrando sus carnes deliberadamente con la lonja, la celulitis, la cicatriz, la panza, pues se empezamos a vernos como ���pues despu��s de todo no estamos tan mal��� y si ellos muestran sus imperfectos ��por qu�� nosotras no?, as�� que ah�� nos ven asoleando nuestras carnes.
Chintita sin ning��n problema model�� encantada para la c��mara, pues si, como la perra foquiu, bitch (tengo mala memoria para escribir groserias en ingl��s) es delgadita, no falt�� el se��or depravado que la estuviera grabando con el celular, y que ella todav��a se diera su paquetazo, porque hasta para eso es perra, y fuera directamente con la esposa del se��or y le dijera ���teniendo la mejor carne en su casa, como es posible que ande de fisg��n con una���, no pude dejar de atacarme de la risa, porque bien que le encant�� que la anduvieran grabando, cosa que le subi�� el ego enormemente.
Debo admitir que la verdad yo no tengo el gran cuerpo de modelo, y que tampoco soy esbelta, y si en alg��n momento he deseado serlo, es por el cl��sico complejo femenino de la vanidad, claro, que me encantar��a estar mejor, ��jeag jeag! Y lo admito, a mi tambi��n me encantaron esas miradas masculinas que voltearon a verme.
Lo mejor de todo fue el chapuz��n, ver el mar, los arrecifes, la nadada deliciosa, el solecito y que llegara negrita, negrita de todo el cuerpo, as�� esta fue la primera vez que si ense���� mucho mucho, m��s de lo normal. Creo que regres�� con mejor autoestima, ja, ja, ja ��qu�� idiotez!


Soy gordita ��y qu��, y qu��, y qu��! y as�� me gusto.

Geisha

miércoles, abril 04, 2007

chipote

Y si te dijera que desde hace ya varios meses el insomnio se ha vuelto una constante en mis noches, donde no hago más que pensar y repensar mis efímeros problemas.
En los sueños me he vuelto una surrealista, cada vez que duermo se me hace algo común recurrir a la necrofilia, oír voces de seres que no puedo ver, asustarme al notar mi escalofrío, y entre mi delirio sentir lo infinito y lo mortal en una milésima de segundo.
Por segunda vez, de manera involuntaria sentí que me iba a morir, cuando me di cuenta que ese gran objeto no había destrozado mi cerebro, volví a valorar lo que es estar viva.

Geisha

Sólo por tener ganas de compartir el dolor de tener un chipote en la cabeza y unas ganas horribles de chillar como niña de dos años. ¡Auch!

martes, marzo 27, 2007

Estas si son perversiones

No me he considerado una persona rencorosa, ni que clame venganza por cuanta culerada me hayan hecho, sin embargo, hoy que veía ‘Kill Bill’ y tras haber tenido una severa riña con mi sobrino, me di cuenta de que llevo años de autorrepresión, durante niña y adolescente, aunque ustedes no lo crean, siempre escuchaba los regaños de mi madre, aceptaba sus castigos y acusaciones (bueno, este término no es tan cruel como aparenta, sino que me resultaba bastante vergonzosas sus formas de acusarme con la demás gente) frente a doctores y amigos, con quienes se quejaba de mis comportamientos, que siendo sinceros, la mayor parte de las veces eran ínfimos en comparación con las faltas que alguna vez hicieran mis hermanos, pero uno aprende la lección ‘los papás siempre tienen la razón antes de los 18’, o bueno, un aproximado a la edad en la que uno se hace menos holgazán y más responsable, ahí ya alzamos la voz cuando nos parecen inapropiados sus juicios.
Debo decir que hasta la fecha tengo la firme consigna de que ‘los papás siempre tienen la razón’, y bueno, eso es algo que he tratado de asimilar poco a poco. Por insulsos que nos parezcan nuestros padres y aunque no estemos de acuerdo con ellos, es mejor darles la razón y evitar pleitos mayores, aunque claro, terminemos haciendo lo que nos pegue nuestra regalada gana.
Pero, venía hablando de venganza ¿por qué joder salió esto al tema? Comencé a imaginar lo placenteras que son las venganzas, las ganas que me darían escabecharme con una espada de samurai a cuanto jodido me hiciera daño, incluyendo a cierto perverso polimorfo que me amarga la existencia por ratos (la criaturita de nueve años que vive en mi casa, je, je, je). Supongo que esas emociones son tan normales en un ser humano como yo, el problema se presenta cuando agarras el control de la televisión simulando que tienes un cuchillo en la mano y con una mirada al estilo de Jack Nicholson (el resplandor de Kubrick) amenazas con una ira que jamás imaginaste sentir, ese sentimiento perfectamente descrito en ‘El gato negro’ de Poe, esos breves instantes en que no piensas y eres capaz de cometer algo muy feo.
Esta es la segunda vez en mi vida que asusto a alguien así, algunas veces pienso que tengo que buscar alguno de esos clubs donde pueda chillar, chillar, chillar y chillar en los grandes senos de un hombre gordo (recordando al ‘Club de la pelea’), así me evitaría problemas de insomnio e ira descontrolada.
Ni modo, tendré que regresar con el psiquiatra, naah, no se crean es broma. Lo acepto debo encontrar un modo donde descargarme, si no, la piel se me irá consumiendo y regresaré a los achaques infantiles que me hicieron muchas cicatrices.
Sigo emputada, y no les digo por qué, empezando porque es un asunto que me da la suficiente vergüenza para contarlo, continuando porque no tengo justificación alguna para avalarme en tener la razón. He dicho, acepto servilletas, pañuelos, papel higiénico para llorar indefinidamente, o ya de perdis una espada de samurai como la de Uma Thurman para hacer que mis victimas chorreen sangre por litros como mangueras con fugas bajo presión.

Geisha

Lo sé, lo sé, es un post muy feo, y supongo que ver tanta película me está afectado severamente el juicio, ja, ja, ja, esto lo escribí ayer así que hoy, ya no tengo ganas de matar gente.

domingo, marzo 25, 2007

Pies


No se fijen de la pared.
Geisha

miércoles, marzo 21, 2007

Paula

Paula era una niña de 8 años, cuando leyó lo que decía la tarjeta musical de navidad comprobó que ante mentiras tan viles, un niño no es tan tonto para creerlas.
Las palabras eran las siguientes:
‘Para mi hija favorita, le deseo un felix año nuevo’.
A sus ocho años, y a su tercer año de primaría sabía que ‘feliz’, no se escribía con ‘x’, y que esa tinta roja hacía más desagradable esa gran mentira a la vista de su ojos.
No podía concebir que hubiera un hombre tan ‘estupido’ (termino catalogado en su vida adulta, porque de niña no podría ofender de esa manera a un persona mayor) como para creer que una niña no se diera cuenta de tal patraña, aún con sus intenciones de quedar bien con su madre; le parecía de lo más irrespetuosa al decirle que era ‘su hija favorita’, sabía que ese señor que conocía de hace unos meses, pretendía a su mamá, también sabía que tenía cuatro hijos más y una niña de su edad, que recientemente había conocido y con la que jugaba a la comidita.
Nunca perdono una tomada de pelo tal, y no por lo que dijera, sino por la ofensa que un tipo cualquiera, una persona extraña, fuera capaz de considerar que una simple niñita de ocho años fuera lo suficientemente tonta como para creer esa verdad tan no evidente.

Geisha

lunes, marzo 19, 2007

Peinados

Hoy se me dio la gana cambiar la foto del portarretrato, guardé algunos recuerdos en el álbum y mientras miraba mi colección de imágenes donde casi siempre aparezco acompañada por mis amigos, me encontré con una de las pocas fotos donde mi disfuncional familia ha estado reunida.
Nunca hemos sido ritualistas, regularmente no celebramos navidad ni año nuevo, crecí con la consigna que no hacíamos fiesta de cumpleaños porque ‘se gastaba dinero en alimentar a muchos gorrones’. Creo que sólo una vez me hicieron piñatas cuando era niñita, esa vez recuerdo que no pude apagar la velota con un gran número seis.
En ese cumpleaños, dos días después llegó el vestido que una de mis tías había enviado para la fiesta, y como buen detalle de mi mamá contrató a un fotógrafo para que me tomara fotos con él.
Demostrando la gracia y mucha habilidad de mi mamá para peinarme, lo único que hizo fue pasarme el peine en mi diminuto cabello (porque dejen les digo de niña, yo era un vil niño, siempre cargaba el pelo cortito) y pegarme con un diurex en la cabeza un moño rosa de regalo de esos de listón de plástico, lo sé, ríanse vilmente, desafortunadamente tengo pruebas irrefutables de mi cabecita con moño de regalo.
Hablando de peinados, mi mamá no tuvo piedad conmigo, de verdad que uno cuando es niño es re wey, puesto que siempre se deja que le hagan cuanta cosa ridícula como viles juguetes de nuestros padres, quezque para hacernos ver más ‘monos’ y terminan por traumarnos vilmente.
Hace años, mi hermano tenía una foto pequeñita en su cartera donde estamos los tres (yo, mi hermana y él) lo curioso del asunto es que yo parecía una mala imitación de marcianita, ja, ja, ja, si, neta, en mi cabecita de muchita de 4 años, pendían tres chongos mal amarrados que mi mamá esmeradamente me hizo.
Ejemplos y pruebas de la gran habilidad peinadora de mi progenitora, sólo tengo dos o tres fotos, y bendito sea Dios que desistió de hacer sus malos experimentos en mi cabello, que cada dos o tres meses era cortado.
Por otra parte, considerando mi infancia nómada, de ir de escuela en escuela, de casa en casa, de familia adoptiva a otra, de tías que nos recibían en sus casas, fui una niña bastante desaliñada, hasta los trece años un palo andante, con permanentes cicatices en las rodillas, con alergias atópicas en la piel, muchas enfermedades respiratorias y con un paso tortuoso a la adolescencia, ahora que recuerdo como era en ese entonces, acepto que era una niña bastante odiosa, me encantaban los muchachos guapos, les escribía cartitas, mi madre ante mi crisis emocional me compró libros de Carlos Cuauhtémoc Sanchez, dizque para ubicarme, ja, ja, ja, ¡qué pena me doy!
Supongo que la época que más detesté en mi vida fue la de la secundaria, era un martirio tratar con niñas con las que nunca pude encajar. Dado que vivía en el istmo donde hace un calor estrepitoso, las mujeres se desarrollan mucho más rápido, pero yo era una niñita chaparrita y enclenque, creo en mi salón de secundaria fui la última a la que le bajó su periodo. Nunca fui buena para los deportes, jamás querían aceptarme en los equipos en los que forzosamente teníamos que jugar, tenía la horrenda paranoia de que nadie se juntaba conmigo porque era odiosa, y desafortunadamente era cierto.
Pero dejemos los traumas infanti-adolescentes, empecé hablando de mi familia y de esa foto que puse hoy en el portarretrato de florecitas, creo que salió lo sentimental a ver a mi carnal hermoso (ahora si digo cosas bonitas, porque mi cuate el Perro, al que le digo que se parece a mi hermano, luego se enoja si hablo mal de mi carnal), indudablemente es mi favorito.
Ayer me puse a pensar seriamente que me gustaría que mis hermanos fueran en verdad mis amigos, si eso ocurriera prometo dejarme peinar por mi mamá sin quejarme nunca más.


Geisha

lunes, marzo 12, 2007

Nodriza

De vez en cuanto me gusta prostituir a la razón con el deseo. No pido dinero, pido tesoros de caricias en mi cuerpo, y que su boca succione el jugo de mi carne desierta.
Una pregunta filosófica de aire masculino, le falta el respeto a mi femenina estupidez, la recorre por debajo de la falda, y le abre las piernas para penetrar con todas las ganas de eyacular su semilla maldita que nunca perdura en mi útero estéril.
Me quedo mirando mi cuerpo prensado al otro, agitándose como entre una marea, haciendo de la cama un mar desesperanzado de amor inacabado.
Soy una silueta reflejada en un espejo que gime pasión, que suda agonía, que arde brazas frías de humo en mi vagina.
Somos llama de la tenue flama, la luz azul que no quema mi placer en sexo efímero, sino el buen amante que me considera su mujer, y no me prostituye el alma nodriza de muchos hijos sin madre.

Geisha